Todos, o casi todos, teníamos asumido que eran nuestros últimos minutos de fútbol en directo en mucho tiempo. Y por eso los saboreamos de una forma especial. Aquel final de eliminatoria entre el Liverpool y el Atlético de Madrid en Anfield del 11 de marzo, apenas unos días antes de que comenzara la cuarentena, se ha convertido casi en un recuerdo lejano, como los partidos de hemeroteca a los que estamos recurriendo durante estas semanas para aliviar el mono.

Esa morriña resulta incomprensible para los que no les gusta el fútbol: aquellos que consideran absurdo todo lo que rodea a este deporte, incluido el hecho de que la entrada o no de la pelotita en una portería pueda cambiar el estado de ánimo de ciudades enteras. Por eso, desde que se confirmó también el confinamiento futbolero, muchos han aprovechado para sacar los cuchillos y hacer leña del árbol caído.

A lo largo de estas cinco semanas, y sobre todo en Twitter (una red cada vez menos social), se ha desempolvado la clásica acusación de “opio del pueblo”, se ha asegurado que ahora sin partidos “hay una mayor apuesta por la cultura” por parte de los ciudadanos y que, si para algo está sirviendo esta cuarentena, es para demostrar que “se podía vivir sin fútbol”.

Esta polémica no es nueva, como tampoco lo es el debate sobre la autoría de la frase que, creo, rinde mejor homenaje a este deporte: “El futbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes”. La pronunciara Arrigo Sacchi o Jorge Valdano, lo cierto es que refleja lo que 22 tipos corriendo detrás de un balón hacen sentir a millones de personas en todo el mundo: si algo hace feliz a tanta gente, por algo será…

Más allá de sentimentalismos, el fútbol es dinero. Y eso, precisamente, es lo que está haciendo cambiar las tornas estos últimos días. Los mensajes de apoyo por parte de las instituciones se van a multiplicar a partir de ahora, cuando el Gobierno ha hecho números sobre lo que supondría el final anticipado de la competición.

Poco se sabe del “acuerdo” al que han llegado la Real Federación Española de Fútbol y La Liga después de la reunión “de más de ocho horas” que han mantenido Luis Rubiales y Javier Tebas con la presidenta del Consejo Superior de Deportes, Irene Lozano. Lo único que se nos ha contado es que existe la “voluntad” de reanudar los partidos de esta temporada y, también la “importancia económica” de esa posible decisión.

Según los cálculos del Gobierno, la Liga supone el 1,43% del PIB del país. Y, teniendo en cuenta que el producto interior bruto puede descender ocho puntos en 2020 con respecto al año anterior, blindar ese dinero sería fundamental. Además, 185.000 puestos de trabajo penden de un hilo. Razones más que suficientes para convertir el fútbol en una especie de “necesidad nacional”.

El mensaje enviado por el Ejecutivo a los dos principales representantes del fútbol en España es claro: “Show must go on”. El espectáculo debe continuar como sea, siempre que las circunstancias lo permitan, porque hay mucha pasta en juego. Ahora toca hacer virguerías con el calendario y esperar que, de una vez, la ya archiconocida curva de contagios del coronavirus descienda de verdad.

Pase lo que pase, y aunque la motivación sea claramente económica, el fútbol ya ha salido ganando con la reunión a tres entre RFEF, La Liga y el CSD. Y no solo por el hecho de que Rubiales y Tebas puedan llegar a un acuerdo. El Gobierno ha reconocido que necesita que el balón eche a rodar de nuevo. Como Los Ronaldos, le han cantado a este deporte aquello de “no puedo vivir sin ti”… Y eso es algo que nunca habíamos vivido.

A los que somos futboleros, este deporte ya nos tiene ganados. Ahora, sin embargo, se abre una oportunidad para recordar lo que en su día dijeron Sacchi o Valdano. Hay mil cosas más importantes que el fútbol, y en eso estamos todos de acuerdo. Pero hoy, este simple juego puede ayudar, y mucho, a las mermadas arcas del país. Y, de paso, arrancarnos una sonrisa a todos los que estamos deseando volver a cantar un gol de nuestro equipo. No está nada mal para un invento del siglo XIX…

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