En cualquier libro o película, tan en demanda estos días, en las que encontramos un gigante, encontraremos un personaje poderoso y capaz de desplazarse a grandes zancadas, pero a la vez falto de agilidad. Mover semejantes masas no es sencillo y hacer un cambio de paso es casi imposible. En el mundo del deporte, ese gigante es el futbol, capaz de arrasar con las audiencias del resto de deportes y acaparar todos los focos – nadie querría coincidir con la final de la Copa de Europa. Pero también es torpe de reflejos y ante una situación como la del coronavirus no sabe cómo responder.

Para otros deportes es más sencillo. El tenis se juega en torneos semanales, como el golf, y la fórmula 1 o el mundial de motociclismo es un todos contra todos en cada prueba, así que el drama de suspender un numero de eventos no altera la justicia de la competición, solo su longitud. Incluso se plantean 2 carreras por fin de semana para sumar las necesarias, situación imposible en el futbol.

Tenemos 3 soluciones sobre la mesa: dar la temporada por acabada como está, considerarla por nula o continuar cuando se pueda. Proclamar campeones, clasificados para Europa, descensos y ascensos en una temporada inconclusa parece una chapuza. A nivel personal, no me gusta dejar un trabajo medio hecho, sin terminar y que no llega a lo que tiene que ser. Una temporada que se acaba de cualquier manera es un trabajo mal hecho, que no puede dejar satisfecha a ninguna de las partes. Y más allá de la satisfacción, están los contratos: Las televisiones no querrán pagar por una temporada parcial y a la vez los espectadores podremos decirles lo mismo a las cadenas de televisión. Y podemos seguir por abonos a los estadios, por contratos de publicidad… en fin, lo que quieran. Lo suficiente para retirar la posibilidad de la mesa.

Dar la temporada por nula y empezar de nuevo en agosto no soluciona nada de lo anterior: Contratos, abonos, televisiones, etc.  Soluciona el sentimiento de chapuza, pues es mejor volver a empezar que dejar una tarea medio completa y mal. Seria volver a empezar como si nada hubiese pasado, aunque siempre quedará la estadística de los partidos jugados y parece imposible eliminar los torneos ya concluidos. Cabría quizá ofrecer ascensos sin descensos, algo complejo, y a lo que volveré en unas líneas.

La temporada 2019-20 ha recibido el esfuerzo físico, emocional y financiero de todas las partes, cada una a su manera, desde los clubes a los aficionados. Olvidar todo eso en beneficio de una temporada sin estrenar parece erróneo. La temporada 2020-21 no tiene aun historia ni calendario que cumplir y como todo lienzo en blanco nos ofrece la oportunidad de crear algo nuevo.

Podemos, para empezar, recortar el calendario. Entiendo que es imposible reducir el número de clubes en cualquier primera división de Europa sin que antes se haya negociado, pero podemos aprender de otros deportes. En los primeros años de la ACB existía una primera fase de liga dividida en grupo par y grupo impar, según las clasificaciones de la temporada anterior (división injusta, porque todos los equipos del grupo impar eran en teoría mejor que su pareja del par, el primero mejor que el segundo, el tercero que el cuarto). Terminada la fase de todos contra todos, la mitad superior de cada grupo jugaba la liga A-1, por el título, y la segunda mitad la A-2, por la permanencia.

Si hiciésemos lo mismo en la liga española, tendríamos 10 equipos por grupo en la primera fase (18 partidos) y 10 más en la segunda (jugando contra los 10 equipos del otro grupo y acumulando los puntos logrados). No todos los equipos jugarían contra el Madrid y el Barcelona, pero casi seguro que jugarían al menos contra uno de ellos (doy por sentado que caen en grupos diferentes inicialmente), y además los dos derbis caerían en los últimos 10 partidos de liga. Si 28 partidos son pocos, podríamos subir la Liga a 24 (aquí tendríamos 4 ascensos sin descensos). La primera fase de 22 partidos y la segunda de 12. Aun tendríamos 4 partidos menos que en el formato actual. Y me podrán decir: ¿Para qué juegan los últimos 12 partidos de Liga los mejores equipos del grupo “A-2” si esta claro que no van a bajar? Por ejemplo, el ganador de ese grupo podría jugar la Supercopa en su formato nuevo. No olvidemos que es habitual que a la altura de la temporada en la que paró la actividad ya había clubes sin nada por lo que jugar.

Otra opción es una liga a una vuelta y quizá un play-off: tercero, cuarto, quinto y sexto juegan por un puesto en la Champions, los dos que ganen los duelos además juegan la semifinal de la Liga contra primero y segundo. En definitiva, soluciones hay: si yo soy capaz de proponer un par de soluciones, seguro que en las ligas de futbol profesionales de Europa ya tienen borradores. Terminemos la temporada lo mejor posible y acojamos la nueva cuando llegue.

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