Debería sorprender el darse una vuelta por la opinión deportiva de Barcelona y ver cómo, para ellos, las actitudes del Madrid y del Barça han sido la mismas ante la crisis que origina la pandemia. Claro, que esto sería posible si aún nos quedase capacidad de sorpresa ante los juicios de valor de ciertos medios culés. Empeñados en equilibrar balanzas absurdas, recurren a argumentos peregrinos. Afortunadamente nos sigue quedando, por muy confinados que estemos, la capacidad de pensar.

Si deportivamente a Florentino se le discute, empresarialmente, hacer un parangón de su gestión con la de Bartomeu ante este problema raya en lo absurdo. Como diría mi abuela, tonterías de mi tía María. Ella no entendía de fútbol, de comportamientos en la vida sí.

Alegar que ambos presidentes han tenido que rebajar los sueldos de sus plantillas, pero que aquí se ha hecho menos ruido para disculpar a Florentino, me parecen ganas de tocar la pera en tiempos donde, para decir cosas tan ruines, es mejor quedarse calladitos.

Primeramente porque Florentino ha conseguido una quita de 40 millones si vuelve el fútbol, y de 80 si se termina la temporada. Bartomeu no llega a 20. Eso en una plantilla mejor remunerada que la blanca. Después, porque el Madrid no ha televisado las negociaciones. El Barça, como siempre en los últimos tiempos, ha hecho de las mismas un serial de tres capítulos. En tercer lugar, porque la casa blanca no utiliza a empresas externas para poner a parir a sus jugadores en las redes sociales, intentando manejar la opinión del aficionado. Y, por último, y más importante, desde la planta noble del Real Madrid no se ha mandado a nadie a que lo pague el erario público. Lo que se le descuenta a los jugadores sirve para pagar a los empleados. Lo que el Barça descuenta a sus estrellas servirá para otra cosa que Bartomeu sabrá, pero ellos sí han pulsado el botón del ERTE. Distintas respuestas para el mismo problema.

Y esto, hasta hoy, es así. Se empeñe quién se empeñe y lo discuta quien lo discuta. Si cambia mañana, estaremos en otro contexto, y a él nos referiremos, pero en el de hoy, no sólo hay diferencia en el músculo financiero, también (y mucha) en el de la gestión y las relaciones entre directiva y plantilla. Unos dando sensación de balsa de aceite y otros de chalupa con cien agujeros.

Mientras muchos hablan de que en el Barcelona falta autocrítica, mi opinión pasa por decirles que lo que no tienen es disculpa. Empezaron la temporada jujaneando con media plantilla y haciendo de Neymar, sainete. Pasaron por hacer una exposición de trapos sucios (a cual con más manchas). Y terminan con una demostración de ineptitud empresarial que, obviamente, está provocando que Bartomeu se quede más solo que Gary Cooper en la mítica película de Fred Zinnemann. La diferencia es que uno tenía dos pistolas y puntería. El segundo, un colt que sólo dispara hacia abajo. Concretamente, al pie. Y cada vez le quedan menos dedos.

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