Los hay en todos los equipos y no siempre los recordamos como se debe. A veces llegar más alto de lo que nunca habías imaginado se puede convertir en un suplicio. Algo así les pasó a estos fichajes fantasmas que llegaron al Camp Nou en una constante que se repite a lo largo de las décadas desde 1970 hasta la actualidad. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? pensaría más de uno.

Williams Silvio Modesto ‘Bio’

A veces solo se necesitan 90 minutos de inspiración para que tu vida cambie. Eso le sucedió a Williams Silvio Modesto, Bio, la tarde que encandió a Johan Cruyff y Rinus Michels en un partido amistoso. Su equipo, el Terrasa, de Tercera división, disputó un partido de pretemporada frente a los azulgranas y la figura atlética y potente del delantero brasileño emergió como ninguna otra en ese encuentro. Además de sus goles ayudó que en su etapa en Cataluña se hubiera enamorado de una catalana y se hubiera casado con ella. Eso facilitó su nacionalización.

En aquel Barça crepuscular de finales de los 70, Bio fue un habitual del banquillo. El fichaje de Krankl le restó aún más opciones de jugar y con los azulgrana solo marcó tres goles en dos temporadas. Sin embargo, el más importante no contabilizó en las estadísticas, ya que el hispano brasileño colaboró desde los once metros en la tanda de penaltis ante el Anderlecht de la temporada 78-79. El Barça terminaría levantando la Recopa en Basilea. Y tras aquel título Bio fue traspasado al Espanyol. Allí vivió una de sus anécdotas más recordadas con el entonces entrenador perico, José María Maguregui. Al día siguiente de no presentarse a un partido el técnico le dijo con sorna: “Como usted está tan castigado por los golpes y las patadas que recibió ayer en el partido, hoy le toca baño y masaje”. Bio que nunca fue un enamorado de los entrenamientos contestó: “Lo que usted diga, míster”, contestó Bio. Aquello provocó que la relación con el entrenador vasco se terminara de romper y el delantero abandonara el Espanyol a final de temporada.

Bernardo Patricio ‘Cuchi’ Cos

Casi una década antes de que Diego Armando Maradona se convirtiera en el buque insignia del FC Barcelona, los azulgrana ya habían rastreado el mercado argentino. Allí encontraron una perla escondida en la cantera de Belgrano de Córdoba, Bernardo Patricio Cuchi Cos. El atacante formaba pareja ofensiva con otro conocido culé que no tardaría en cruzar el charco: Juan Carlos Milonguita Heredia. Cos llegó en el verano de 1972 y formó parte de la plantilla que volvió a levantar la Liga con los azulgrana 14 años después. La Liga de Johan Cruyff.

Nunca llegó a ser un habitual en el once titular durante los tres años que permaneció en la Ciudad Condal. En total jugó 18 partidos y marcó tres goles. En el verano de 1975 fue traspasado al Burgos, donde jugó tres temporadas y logró el ascenso a la Primera División con los burgaleses.

‘Cuchi’ Cos (izquierda) junto a ‘Milonguita’ Heredia (derecha). CordonPress.

Cleo Inácio Hickman

Uno de los fichajes más random de la historia culé. Un semidesconocido que fue fichado tras la lesión de Bernd Schuster por entrada de Andoni Goikoetxea en diciembre de 1981. El alemán se perdió el resto de la temporada y la secretaría técnica azulgrana, ya con Núñez a la cabeza, pensó en Toninho Cerezo como relevo del alemán. Pero el que llegó fue otro brasileño, un centrocampista de 22 años procedente del Internacional de Porto Alegre con más planta de actor de Hollywood que de futbolista.

Su llegada no estuvo exenta de polémica. El fichaje no se cerró hasta finales de enero. Cleo aterrizó en Barcelona el 4 de febrero de 1982 para completar el cupo de extranjeros junto a Allan Simonsen. Su transfer, sin embargo, nunca llegó, y el brasileño solo jugó con el Barça en un amistoso frente al Hospitalet. Apenas existen imágenes suyas con la camiseta azulgrana. Entre medias conoció la noche barcelonesa y como los problemas burocráticos no se solucionaban decidió volver a Brasil a principios de abril. Dos meses después de su llegada.

Julio César Romero ‘Romerito’

Cruyff también tenía estas cosas. En los inicios de su etapa como técnico azulgrana tuvo que utilizar recursos como el fichaje de Romerito para intentar revolucionar al plantel. En marzo de 1989 se había lesionado Bakero, hombre clave en su esquema, y El Flaco necesitaba un recambio. Este llegó apenas 48 horas antes de un Barça-Madrid decisivo para el campeonato. Johan lo puso de titular dejando en el banquillo a Gary Lineker. El partido terminó en empate a cero y curiosamente Romerito tuvo dos grandes ocasiones para desnivelar el marcador.

Casi más curioso resulta recordar cómo se fraguó el fichaje. Julio César era toda una figura en Paraguay y jugaba en el Fluminense brasileño. Se daba la casualidad de que Romerito era cuñado de Raúl Amarilla, jugador culé al que Cruyff le pidió informes. Aquello resultó decisivo en su contratación. Romerito terminaría jugando 7 partidos con el Barça aquella temporada y solo marco un gol, frente al Málaga en la última jornada. Ese mismo verano del 89 se marchó del Barça y continuó su carrera en México y Paraguay.

Xavier Escaich

Tras la final de Atenas Cruyff pretendió inyectar savia nueva a un equipo tan campeón como henchido de gloria. Entre los múltiples recambios que intentó se encontraba el de Xavier Escaich, un joven extremo que había despuntado en el Sporting de Gijón (en su mejor tarde llegó a marcar cuatro goles a Osasuna en El Molinón). Cruyff vio en él al sustituto de Julio Salinas pero en el Barça nunca rindió como se esperaba. Apenas jugó tres partidos y un año después de su contratación El Flaco le dejó sin dorsal. Escaich se marchó entonces al Albacete y se retiró en el Murcia. Hoy es el director general del CE L’Hospitalet.

Geovanni Deiberson Mauricio

Con el cambio de siglo el Barça vivía una crisis institucional y deportiva que recordaba a épocas ya olvidadas. Un año después de la marcha de Figo y en plena era post-nuñismo Joan Gaspart cree haber encontrado al hombre que hará olvidar al portugués. Es un brasileño al que comparan con Garrincha por sus destrezas con el balón y su posición de extremo derecho. Geovanni llega a Barcelona en 2001 tras desembolsar los azulgranas 21 millones de euros al Cruzeiro. Una pasta tratándose de una joven promesa. Era la época de Rochemback, Chistanval, Dehú y compañía.

En dos años Geovanni terminó jugando 800 minutos y marcó un gol. Su cabeza siempre pensaba más rápido que sus piernas que se aturullaban ante la presión del Camp Nou. En 2003 se marchó al Benfica donde completó alguna que otra temporada decente. Sus mejores años, sin embargo, los vivió en Inglaterra, donde jugó en el City pre-jeques y en el Hull City. Antes de retirarse volvió a Brasil para apurar en casa los últimos sorbos de fútbol.

Keirrison de Souza Carneiro

En la época de Laporta ya se hacían fichajes de dudoso calibre y siniestras intenciones. Es lo que sucedió con Keirrison en el verano de 2009, cuando los azulgranas pagaron 14 millones de euros por este delantero que había destacado sobre todo en la Libertadores con el Palmeiras. Pero el salto a Europa y concretamente al Barça de Guardiola se le hizo eterno. Tanto que no llegó a debutar nunca con el Barça. El jugador comenzó a encadenar cesiones que le llevaron del Benfica a la Fiorentina. Ni en Lisboa ni en Florencia explotó su fútbol por lo que posteriormente volvió a Brasil para retirarse en el modesto Coritiba.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here