El tiempo corre en contra de algunos de los nombres propios más importantes del balompié. El covid-19 nos está arrebatando también meses de plenitud de Messi o Cristiano en el final de sus carreras, con todo lo que eso supone para sus clubes. Para otros, como Klopp o Luis Enrique, la espera es una larga agonía donde la incertidumbre y la inactividad son los peores compañeros de viaje.

La Premier que no llega

Esta pesadilla colectiva ha provocado más sofocos si cabe en Liverpool. Allí se relamían tras una maldición que duraba ya treinta años y que estaba a solo dos victorias de concluir en los nueve encuentros que restaban. Jurgen Klopp había construido un Liverpool imparable que tras conquistar Europa estaba arrasando en Inglaterra esta temporada (26V/1E/1D). Los 25 puntos de ventaja sobre el Manchester City, segundo clasificado, y sobre todo la regularidad y eficacia mostrada por los reds solo hacían indicar que el título viajaría más pronto que tarde a Liverpool. Pero entonces apareció el coronavirus y la euforia se congeló a orillas del Mersey.

No solo eso, sino que las sensaciones una vez bajado el telón del fútbol no podían ser peores, eliminados de la Champions League en octavos de final tras caer derrotados, con remontada incluida, ante el Atlético de Madrid. Ni el halo místico de Anfield les salvó esta vez. A ese último recuerdo amargo se suma la incertidumbre de lo que pueda suceder con la Premier y los precedentes no son precisamente halagüeños. En Inglaterra las competiciones semiprofesionales (por debajo de la National League) han sido declaradas nulas y la temporada cancelada, sin ascensos ni descensos. Aunque en el caso del fútbol profesional los enormes intereses económicos que genera la liga inglesa juegan a favor del Liverpool. La cancelación sería la última opción (y necesitaría la aprobación de 14 de los 20 equipos Premier), hoy casi remota después de que la UEFA haya ampliado el calendario más allá del 30 de junio para que terminen las competiciones domésticas.

Lo que parece más inviable es que The Kop y el resto de aficionados reds puedan ver el triunfo de los suyos in situ, desde su butaca de Anfield, bufanda al viento. Treinta años de espera para ver una Premier League desde el sofá, para que el eco del You’ll Never Walk Alone resuene únicamente por megafonía. Para esa felicidad sin abrazos se preparen ya en Liverpool.

El confinamiento de D10S

Cuando se declaró el estado de alarma, Leo Messi tenía 32 años, 8 meses y 19 días. Han pasado 37 más desde entonces. Y nos faltan, quién sabe, otros tantos. Dos meses y medio sin Messi es demasiado. Sino que se lo digan al presidente, a Josep María Bartomeu, quien huérfano de los goles del argentino ha visto cómo su proyecto se le ha seguido resquebrajando. Solo Messi y por extensión los resultados aguantan a una directiva que ha perdido la mejor baza que tenían para perpetuarse. Sin fútbol no hay D10S que los sostenga.

Y eso que el equipo era el único que emitía señales mínimamente positivas en un 2020 muy convulso en clave culé. Los de Quique Setién eran líderes en La Liga y contaban con un buen resultado (1-1) tras un pobre partido en Nápoles, en la ida de los octavos de final de la Champions. Todo eso quedó en suspenso, también la gran temporada de Leo (31 partidos, 24 goles, 12 asistencias), único estilete azulgrana tras las lesiones de Suárez y Dembelé, y la escasa participación de los nuevos (Griezmann y De Jong). Está por ver si afecta el parón a un jugador veterano que ha sabido exprimir como pocos sus cualidades para seguir brillando y siendo el más decisivo de su equipo.

Si finalmente la Champions opta por un formato de eliminatorias a partido único, y con el Liverpool fuera de combate, el equipo de Leo Messi vuelve a ganar enteros entre los favoritos. Nada seduce hoy más al argentino que la «Copa linda y deseada».

Turín añora a Cristiano

A Cristiano Ronaldo la crisis del coronavirus le pilló en casa. Concretamente en Madeira. Hasta allí había viajado porque a su madre le había dado un ictus en la primera semana de marzo. Ya con las fronteras de Italia cerradas y el estado de alarma declarado en el país transalpino prefirió quedarse en Portugal pese a que su avión privado tenía permitido el viaje de vuelta a Turín. Para entonces, el 12 de marzo, la Vecchia Signora ya contaba con un positivo entre sus jugadores, Rugani.

Con 35 años recién cumplidos, el tiempo también corre en contra de Cristiano y de una Juventus que fichó al delantero luso para alzar por fin la Champions. Una inversión de 100 millones que se ha resentido tras el parón deportivo, imposibilitados los transalpinos de explotar a su mejor activo. “Los principales equipos italianos tendrán una contracción de alrededor del 50% de sus ventas” aseguró Marco Belinazzo, economista italiano. Quizá por ello la Juve se movió rápido y con la intercesión de su capitán Chiellini consiguió un acuerdo para que sus jugadores se rebajaran el sueldo de marzo a junio. Una quita que alcanza los 90 millones de euros y en el caso de Cristiano supone una rebaja del 12% de su sueldo, esto es, 3’8 millones, de 31 a 27, según Tuttosport.

Agnelli respiró aún más aliviado al día siguiente del acuerdo, cuando la bolsa de Milán recibió la noticia con una subida del 7,94% de las acciones bianconeras. Más dolores de cabeza le estaba provocando la temporada deportiva: su Juventus marchaba líder en la Serie A a falta de 12 jornadas pero con el aliento de la sorprendente Lazio en el cogote, a solo un punto, y teniendo que remontar en Champions el 1-0 cosechado por el Lyon en Francia. Los tifosi, en una de las zonas del planeta más afectadas por el Covid-19, esperan la vuelta de Cristiano como agua de mayo, o de junio, o de julio, o de…

La larga espera de Luis Enrique

El último partido que Luis Enrique dirigió como Seleccionador nacional fue el 23 de marzo de 2019. Si se cumplen las peores previsiones de UEFA, no volverá a sentarse en el banquillo español hasta marzo de 2021. Entre medias Lucho ha sufrido el affaire Robert Moreno y, sobre todo, la pérdida de su hija. De hecho su vuelta a la Selección se entendió como una vía de escape, para mantener la cabeza ocupada y demostrar también a los suyos, a sus más allegados, que había que continuar y levantarse pese a la gran pérdida sufrida.

Así el 19 de noviembre de 2019 volvió oficialmente a la Selección, con el billete para la Eurocopa logrado por su antiguo ayudante. Una Eurocopa que se ha llevado por delante el coronavirus, como los partidos amistosos frente a Alemania y Holanda que hubieran supuesto la reentré del asturiano en La Roja, el pasado mes de marzo. Lucho tendrá ahora más tiempo para preparar el que será su primer gran compromiso como Seleccionador, la Euro 2021. Algo que obligará a la UEFA a buscar una nueva fecha para la fase final de la Liga de las Naciones fijada anteriormente para junio de 2021.

Ese efecto dominó que se producirá en el calendario internacional deja en el aire la siguiente fecha FIFA, prevista para el 3 de septiembre. Es más que presumible que ese partido frente Alemania, con el que España abriría la Liga de las Naciones no se dispute. Tres días después el rival sería Ucrania, en la misma competición. Pero si se cumplen las previsiones de la UEFA, que planea terminar la temporada actual el 29 de agosto con la disputa de la final de la Champions, el mes de septiembre se prevé como el de vacaciones para los futbolistas. Las fechas internacionales de octubre y noviembre (Liga de las Naciones) también serían suspendidas al reajustar el calendario de la temporada 2020/21.

Por lo que Luis Enrique en el mejor de los escenarios volvería a sentarse en el banquillo de España año y medio después de su última vez.

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