Bares, que lugares, tan gratos para conversar. No hay como el calor del amor en un bar.”

Los bares se están empezando a convertir en el protagonista principal de los sueños de muchos, superando incluso a Scarlett Johansson o Sofía Vergara entre nuestras prioridades, convirtiéndolos de sueños placenteros a pesadillas escalofriantes. El maldito Covid-19 y este confinamiento nos esta arrebatando algo muy nuestro.

Los bares son uno de los lugares que más estamos echando de menos en estas fechas. Forma parte de nuestra manera de ser, de nuestro ocio y costumbres. Rincones donde aislarse de los problemas, disfrutar de las amistades, autonombrarse mejor jugador al mus, arreglar el mundo, ser el mejor aliado de Tinder, o su sustituto natural, que todavía quedan románticos. Un lugar de celebraciones, risas y abrazos que seguro que regresaran.

La palabra bar procede de la palabra inglesa «barriere» que significa «barra» o «barrera». Supongo que una barrera imaginaria, porque no puedo encontrar un lugar mejor donde sentir la libertad. Se dice que era una barrera para proteger el genero de las peleas que se originaban a causa del excesivo consumo de alcohol. Tiene sentido.

El origen de los bares es muy antiguo, se pierde en el tiempo, es difícil de saber. La realidad es siempre han estado ahí de alguna forma, gente con necesidad de comer, beber y gente que de alguna forma la satisfacía. Los primeros indicios se encuentran en la Grecia clásica y desde allí se extendió por Europa encontrando su antepasado directo en las «thermopolias» y «cauponae» romanas, una especie de establecimientos de comida y bebidas a pie de calle. La Edad Media consolida este tipo de negocios y su uso se popularizó en Norteamérica con la llegada de los primeros colonos. Las películas de vaqueros dan buena fe de ello. Poco a poco evolucionan transformándose en el eje de la vida social de la gente, sobre todo en la Gran Bretaña industrial con la aparición de los llamados “pub”. Lugares de mucho esconder y poco que contar.

España es el país con mayor densidad de bares por persona. Hoy están cerrados y en muchos casos con dificultad para no desaparecer. Se dice que alrededor de 40.000 bares no podrán volver abrir sus puertas y que más de 200.000 personas perderán su empleo. Un drama difícil de asimilar. Para muchos los bares son nuestra segunda casa.

Apoyar al sector hostelero debería ser una prioridad y el marketing (entre otras cosas) debería ayudar a recuperar esos negocios. Volver a la normalidad es clave y volver a uno de esos lugares donde nos sentimos felices, una obligación.

Un gran ejemplo es el movimiento social #FuerzaBar de Cruzcampo, que tiene como objetivo ayudar a los propietarios y profesionales de los bares. Este movimiento nos lo muestra con un magnífico anuncio «sin editar, sin florituras, sin cortes» y una significativa imagen: la última vez que se rodó en nuestro país de cómo alguien «tiraba» una caña en un bar, invitándonos, cuando todo esto acabe, a volver al bar donde nos tomamos la penúltima, para tomarnos la primera.

Un buen bar es para toda la vida, recuérdelo. #FuerzaBar

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