Siempre hay que creer, creer en algo. Quizá por ello, durante estos días la fe y el deseo empuñan con fuerza la raqueta, por más que el revés del rival sea cada vez más profundo. Pese a todo, el mundo del tenis se niega a retroceder y a imaginarse un 2020 en el que no haya más pelotas sobrevolando la red. “Tengo esperanza con los torneos que se disputan a final de año”. “Espero no ser demasiado optimista”. “Todo es una incógnita”. “Rezo para que se pueda jugar la Davis”. Son las impresiones a bote pronto de Tomás Carbonell, Sebastián Fest, Álex Corretja o Sergi Bruguera, voces autorizadas del tenis que atienden la llamada de ALACONTRA. Así se imaginan el universo de la raqueta tras la pandemia del Covid-19.

¿Un 2020 sin tenis?

Con el circuito de tenis —masculino y femenino— cancelado hasta el próximo 13 de julio y con la actual situación sanitaria y social causada por la pandemia del Coronavirus, la Federación Internacional de Tenis (ITF) es consciente de que tendrá que ampliar ese plazo de suspensión posiblemente hasta el último tercio del año. “Me imagino la Copa de Maestros o la Copa Davis, pero evidentemente no con la normalidad a la que estábamos acostumbrados antes”, se arranca Tomás Carbonell para situar la vuelta del tenis a las canchas. “Lo que no me imagino es un estadio lleno con 10.000 personas”.  “Es casi imposible que vuelva en julio, hay muchos países afectados y en un deporte como el tenis cada torneo supone moverte de un lado al otro del mundo, con tenistas de distintas nacionalidades. Nadie sabe lo que va a suceder, todo es una incógnita ahora mismo”, señala Alex Corretja.

Novak Djokovic disputando un partido en la Caja Mágica en la pasada edición de la Copa Davis. CordonPress.

Para Sergi Brugera el punto de inflexión puede ser el próximo US Open. El último grande de la temporada se debería celebrar entre el 31 de agosto y el 13 de septiembre y todavía no ha sido cancelado: “El calor de esas fechas y que lo peor de la pandemia haya pasado puede ser una ventaja para el torneo. Si el US Open se puede celebrar será un espaldarazo para Roland Garros (programado entre el 27 de septiembre y el 11 de octubre). Si se cancela el US Open el efecto dominó puede llevarse por delante también el torneo parisino”, añade Bruguera. Mientras tanto en EEUU también barajan que el torneo neoyorkino se dispute este año en las instalaciones de Indian Wells, en el Valle de Coachella, ya que el Estado de California no ha sido tan golpeado por la pandemia como Nueva York.

Roland Garros intentó sortear la pandemia con un cambio de fechas que levantó algunas ampollas en el circuito. “Fueron poco solidarios”, dice Carbonell.  “Creo que deberían haber hablado con los tenistas, consultarlos y llegar a la mejor solución”, responde Bruguera. “Al final también es una cuestión climatológica, jugar en París más allá de septiembre me parece imposible. Intentaron proteger lo suyo de una forma un poco impulsiva”, replica Carbonell que en realidad no cree que pueda disputarse ningún Grand Slam este año. Para Álex Corretja “los torneos se concentrarán en los meses de septiembre u octubre en adelante, aunque es difícil hacer planes. Todo se debe hacer sobre la marcha”.

Y los tenistas, ¿qué dicen? Algunos como Rafa Nadal no se muestran demasiado optimistas: “No veo tanto problema en entrenar, en cambio, competir lo veo muy difícil. Ojalá pudiéramos competir aunque fuera sin público, pero no veo cómo podemos viajar cada semana a un país diferente”, confesó el manacorí en la última entrevista de su iniciativa #NuestraMejorVictoria. Sobre el desplazamiento por medio mundo de los tenistas ahonda Corretja: “Para mí el debate fundamental no es tenis con público o sin él. Para mí el problema fundamental es cómo se pueden desplazar los tenistas y todo lo que supone un gran torneo: jueces de línea, árbitros, recogepelotas, transporte, fisios, periodistas…”. Nadal da números: “En un Grand Slam nos juntamos 128 jugadores masculinos, 128 tenistas femeninos, más los doblistas”. La cifra supera los 300 solo contando a los tenistas.

La carrera por los Grand Slams

Antes de que el coronavirus dejara el tenis y nuestra vida entre paréntesis los debates alrededor de una raqueta tenían un número entre ceja y ceja. Los 20 Grand Slams. Hasta allí había subido el listón Federer y a su estela habían ido acercándose Nadal (19) y Djokovic (17) para echarle el aliento en el cogote. Con Wimbledon cancelado este año y con el US Open y Roland Garros en el aire, ¿quién es el principal damnificado? “Si Federer va camino de los 40 parece el principal damnificado. No es lo mismo una recuperación o una vuelta al trabajo con 39 años que volver con 34 ó 32”, dice Tomás Carbonell.

Todo lo contrario opina Sebastian Fest, periodista argentino y autor del libro Sin Red, en el que relata la rivalidad entre Roger y Rafa, y que se une a la conversación: “No me sorprendería ver ganando a Federer en Australia en 2021, ha tenido mala suerte con la cancelación de Wimbledon, aunque creo que tanto Rafa como Nole alcanzarán los 20 Grand Slams”. “Es difícil pensar que alguien con 40 años pueda aspirar a ganar un Grand Slam, aunque Jimmy Connors alcanzó unas semis de US Open prácticamente con esa edad”, recuerda Carbonell.

La tercera vía la abren Corretja y Bruguera. Ninguno de los dos ve que esta situación beneficie a alguno del Big-Three. El comentarista de Eurosport extiende la reflexión al resto de aspirantes a ganar un Grande: “Cada uno a su nivel ha salido perjudicado. El que está luchando por ganar más Grand Slams no tiene Grand Slams que jugar; el que está intentando romper la barrera y ganar su primer Grand Slam, tampoco puede; el que está luchando por entrar entre los 100 primeros de la ATP, no lo va a poder hacer”. “Se pierde la dinámica de los entrenamientos, la competición, la presión de cada día”, apostilla el capitán español de la Copa Davis.

Rafael Nadal ganó el último US Open, celebrado en septiembre de 2019. Este año no sabe si podrá defender su corona. CordonPress.

Algo que conecta directamente con la necesidad de Nadal de volver a los entrenamientos: “El riesgo de lesión en la vuelta es muchísimo mayor que cuando mantienes una actividad continuada. Entrenar, aunque fuera media hora, sería un gran avance para que el cuerpo estuviera menos oxidado”.

Aligerar el calendario

Bastó un tuit de Roger Federer para poner en alerta al mundo de la raqueta. “Solo me pregunto… ¿soy el único que piensa que ahora es el momento para que el tenis masculino y femenino se unan y vayan juntos?”, escribió en Twitter el suizo para revolucionar a todos los estamentos del tenis. La pregunta de Federer conecta también con una queja recurrente de gran parte del circuito, lo cargado del calendario. Algo que ahora el coronavirus puede facilitar. “Si se hace será por un tema sanitario, no por cuestiones deportivas. En los 80 ya se quejaban del calendario y al final los grandes jugadores, antes y ahora, terminan jugando entre 16 y 22 semanas al año”, dice Carbonell.

En la misma línea profundiza Corretja: “El calendario tenístico no te obliga a jugar ningún torneo, tú puedes elegir lo que juegas y lo que no. El problema es cuando ves que tus rivales juegan más que tú”. Fest recoge el guante de Federer: “Me parece la oportunidad perfecta para que el tenis masculino y el femenino vayan por carriles juntos y no tan alejados como están actualmente. Quizá sea un cambio para hacer a partir de 2021 y en etapas, no todo de una vez”.

Mientras tanto Sergi Bruguera no mira más allá de la última semana de noviembre, cuando España tendrá que defender su título de Copa Davis en Madrid: “Poder disputar un evento así también significaría que la pandemia está controlada, que nos podemos acercar a la vida normal, que puede acudir bastante gente a los pabellones. Si no puede haber gente, al menos se podrá ver por televisión”. Para intentar ayudar al capitán español, la Federación Española de Tenis ya ha aprobado un presupuesto para disputar seis torneos nacionales por todo el país si no se puede reanudar el circuito internacional. El vicepresidente de la Federación, Tomás Carbonell, cierra los ojos y sueña en alto: “Sueño con que la Davis se pueda disputar en Madrid a final de año, imagino que con separaciones en el público de metro y medio, todos con mascarillas y con un aforo de 3.000 o 4.000 personas. Todo eso con el ok de Sanidad. A mí me gusta soñar”.

Quizá lo que nos espera ahí fuera se condense en esta frase de Alex Corretja: “El que mejor se adapte es al que mejor le van a ir las cosas. El que siga pensando aquello de “es que antes…” ya habrá perdido el partido”. Y eso vale para dentro y fuera de la cancha.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here