Hay películas que no puedes dejar de ver cuando te reencuentras con ellas, no importa cuántas veces las hayas visto antes. Y hay libros, pocos, que has leído y releído, y que has regalado con entusiasmo con la esperanza de que proporcionen a otro el mismo placer que dieron a ti (ya lo aviso: no suele ocurrir). No me atrevo a decir que con las series ocurra lo mismo (no conozco a nadie que haya visto dos veces Breaking Bad, aunque hay gente para todo), pero no voy a permitir que una leve excepción me estropee el párrafo introductorio. Así que aquí van tres recomendaciones a las que estoy pensando dar otra oportunidad, la enésima…

Película: La gran evasión

Disculpen el juego de palabras, pero no hay mejor película para evadirse. A lo grande. El argumento está basado en hechos reales: el 24 de marzo de 1944, oficiales aliados en el campo polaco de Stalag Luft III, todos aviadores, excavaron un túnel por el que debían fugarse 200 prisioneros. Entre ellos, por cierto, no había ningún estadounidense. Sólo tres lograron salvarse: dos noruegos que tomaron un barco a Suecia y un holandés que llegó hasta España (¿les suena?). John Sturges, un director que ganó fama y gloria por sus películas del Oeste (Los siete magníficos, Conspiración de silencio, Duelo de titanes…), compone una película que combina en dosis perfectas intriga, emoción y sentido del humor. El elenco es un dream team, todos en su mejor momento: Steve McQueen, James Garner, James Coburn, Richard Attenborough o Donald Pleasence, que había sido hecho prisionero en la Segunda Guerra Mundial y ejerció como asesor del director… Una curiosidad: en la mítica escena de la persecución en motocicleta, Sturges permitió que McQueen fuera, además del perseguido, uno de los perseguidores, en este caso disfrazado de nazi.

Libro: Qué te voy a contar

Cuando lo leí, decidí que, desde ese momento, leería todo lo que publicara Martín Casariego (a quien años después he tenido la ocasión de conocer). E hice algo más que cumplir mi palabra. A partir de ese momento, me he leído todo lo firmado por Martín y todo lo publicado por los hermanos Casariego, Nicolás y el añorado Pedro (Pe Cas Cor). Qué quieren, soy un tipo fiel a mis obsesiones. Me niego a decir que Qué te voy a contar es una novela generacional, porque creo que es mucho más que eso: tiene algo de Woody Allen, algo de la Ópera Prima de Fernando Trueba y algo de la juventud que yo viví no muy lejos de Aravaca. Es divertida, romántica y nos recuerda cómo era el mundo cuando lo teníamos todo por hacer.

Serie: GLOW (Netflix)

Quien me recomendó esta serie lo hizo con el siguiente argumento: “Te gustará, salen chicas guapas en bañador y se pelean”. No sé si añadió que también es divertida y en ocasiones profunda. En cualquier caso, acertó. GLOW (Gorgeous Ladys Of Wrestling) es una joya envuelta con papel de ferretería, pero una joya. Resulta fascinante cómo evoluciona la relación entre la protagonista (es inevitable enamorarse de Alison Brie) y el sarcástico y decadente Sam Sylvia/Marc Maron (es inevitable identificarse con él).

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