Hola, Emmanuel.

En alguna de nuestras cartas anteriores te comenté que era buena señal que pensáramos mucho en fútbol porque eso quería decir que no teníamos problemas importantes. ¿Quién se acuerda del fútbol ahora? El otro día alguien escribió en Twitter que en ese momento debía comenzar la remontada del Madrid en el campo del City. Hay un universo paralelo donde quedó el mundo tal cual lo conocíamos y no sé cuándo ni cómo volverá a fusionarse con el rumbo que llevamos estas semanas.

Ahora todos somos el enemigo, incluso de nosotros mismos. No saber si puedes estar infectado pero asintomático, si puedes hacer daño sin querer a quien más amas. La paranoia se ve en cada salida al supermercado; encontrarse con alguien al girar en un pasillo es cruzar una mirada de miedo y paralizarse, como si nos hubieran descubierto cometiendo un delito.

Pienso en cuándo volveremos a la normalidad y si nos importarán las mismas cosas. Y aquí quiero meter el fútbol, aspecto que es realmente prescindible en nuestras vidas, esa es la verdad. Pero también es cierto que la vida sin fútbol está siendo la vida con miedo. Sólo por eso, que vuelva pronto.

¿Crees que lo cogeremos con más ganas o quizás nos iremos despegando de él? ¿Seríamos capaces de vivir sin fútbol? A ver qué me cuentas.

Estos días, con el fallecimiento de Lorenzo Sanz o algunos de los partidos que está reponiendo Teledeporte, como la final de Copa del 96, rememoro el fútbol de segunda mitad de los 90, el primero que yo conocí y, por tanto, tengo idealizado, y me parece que ha cambiado todo mucho. Probablemente era el germen del fútbol moderno y de lo que tenemos hoy en día, también es posible que técnicamente sea mejor el de ahora, pero aquello me parece que tenía más sentimentalismo. Incluso Lorenzo Sanz, que en un verano fichó a Capello, Mijatovic, Suker, Seedorf y Roberto Carlos, un prólogo de la era galáctica, tenía detalles de mandatario familiar: Iván Campo recordó el otro día que pasó alguna Navidad en casa del presidente porque estaba solo en Madrid. El fútbol de entonces era más cercano, menos profesional, más natural, menos impostado y más divertido. Pero reconozco que me ciega el filtro de la nostalgia. ¿Con cuál te quedas tú?

¿Cómo matas el tiempo en casa? Yo apenas he visto nada de deportes, salvo algunos minutos de algún partido antiguo mientras hago zapping. Tampoco estoy leyendo porque no logro concentrarme. Consumo mucha información, quizá demasiada, y de momento sólo el cine me hace desconectar. En Inception (Origen) dicen: “El sueño se ha convertido en su realidad. ¿Quiénes somos nosotros para decir lo contrario?”. Los sueños y el cine como refugio. El fútbol no será eso porque cuando vuelva ya no habrá que esconderse.

Cuídate mucho.

Un abrazo,
Juan Carlos.

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