En estos días de confinamiento pasamos muchas horas haciendo todo tipo de actividades domésticas, desde cocinar como si no hubiera un mañana hasta limpiar los rincones más inaccesibles de nuestros hogares o arreglar de una vez ese pomo o esa persiana que siempre dejamos para más adelante. Y qué mejor compañía que la música para hacer más llevadero el cumplimiento de nuestras tareas.

Como todos tenemos muy claro qué discos son los que más nos gustan quizá ahora sea el mejor momento para descubrir algún otro que, por distintas razones, ha permanecido oculto para el gran público pero que merece ser escuchado. Hoy les proponemos tres:

1. Gettin’ Down To It – James Brown

Pese a ser conocido como el padrino del Soul, James Brown ha sido también identificado por su faceta más funky y por eso este disco puede parecer una rareza ya que se trata de una revisión de grandes estándares del jazz que Míster Dinamita —gran admirador de Sinatra— grabó en 1969 acompañado por el Dee Felice Trio (piano, contrabajo y batería). No esperen a un Brown en plan crooner ya que lo que aquí hace el César Negro es llevarse cada tema a su terreno. El resultado no puede ser más brillante, el ministro del Heavy Funk, el hermano número uno del Soul, se nos convierte en el hijastro del Jazz. Muchos de los temas los tendrán más que escuchados como el Strangers In The Night o el That’s Life que recientemente ha vuelto a poner de moda la película Joker. Pero si nos tuviéramos que decantar por uno, el corte 11 —It Had To Be You— es una auténtica joya.

2. Marie & The Wildwood Flowers

Esto sí que es un expediente X. Un disco que nos encontramos casi por casualidad hará poco más de un año. La tal Marie, de apellido Ell, seguramente sea conocida en su comunidad de vecinos pero no hay noticias de ella y su banda más allá de este homónimo y único LP. Cuesta definir el género del mismo entre el amasijo de eclecticismo que nos encontramos, seguro que los expertos encontrarían una etiqueta. O quizá no, pero lo que sí sorprende es comprobar que fue publicado en 1987 porque suena totalmente a siglo XXI. Sin duda esta gente estaba adelantada a su época. No se dejen intimidar por el inicio un tanto oscuro del álbum en sus dos primeros temas. Si le dan una oportunidad, descubrirán una obra más que respetable. Si lo escuchan varias veces (como se hacía antes con la música) seguramente convendrán en que se trata de un disco que merece muy mucho ser guardado entre los favoritos de sus estanterías.

3. Unza Unza Time – Emir Kusturiça and the No Smoking Orchestra

En este caso se trata de una debilidad personal. Muchos conocerán al Emir Kusturiça director de cine, pero su faceta musical quizá sea del dominio de un público más restringido. Si en su día ya fue una gratísima sorpresa descubrir el potente y divertidísimo directo de esta gente en una inolvidable noche en Lanuza —Pirineos Sur— no menos agradable fue dar con este disco en el que esa mezcla de folck balcánico con rock y otras influencias —muy deudor de la obra de Goran Bregović, todo hay que decirlo— que hace que nuestros corazones y pies se sincronicen con el frenético ritmo Unza Unza. Curiosamente el primer tema, que da título a la obra, sea el menos brillante de todo el disco. Adéntrense, déjense llevar y saluden por la ventana a sus vecinos mientras bailan desinhibidamente los aires balcánico-circenses de la No Smoking Orchestra.

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