Decíamos ayer, y también antes de ayer, que Simeone ocupa el lugar más alto en el podio de todos los entrenadores que han pasado por el glorioso de nuestras entretelas. Y que me perdone Luis Aragonés si pone mala cara en el cielo, pero el Cholo para los rojiblancos es lo que Camarón al flamenco. Por todo esto, cuando toque, yo me romperé la camisa ante cualquiera que tome su nombre en vano. Simeone es uno de los nuestros.

Pero es que tampoco deberíamos olvidar que el fútbol es un juego que aúna habilidad, resistencia, potencia y picardía. Algo en lo que los protagonistas son los jugadores y el entrenador está para sacarles el máximo rendimiento posible. No se le podía pedir lo mismo a Tomás Reñones que a Futre, pero tampoco a Futre que se matase en defensa por el bien de Tomás Reñones.

A este deporte le sobran muchos sesudos pensadores que intentan convertir un partido en algo parecido al software necesario para boicotear a la NASA. Y creo que el tema no va por ahí. O no debería ir por ahí.

Comprendo que cuando a un equipo débil le toca enfrentarse a un portaaviones de 500 millones de eslora por otros 500 de manga, el técnico tenga que convertir el terreno de juego en casillas de ajedrez y tirar de la biblioteca de la táctica. Pero no comparto que, cuando el rival es inferior, se ponga traba a la magia. La calidad siempre se relaciona mejor con la libertad.

Creo que ante rivales con menos poderío que el Liverpool, Joao Félix, Lemar o Vitolo deberían ser más felices en el campo. Jugar con una sonrisa en la boca y no tener tanto freno de mano. Dios me libre de enmendar la plana a nuestras leyendas, pero me tienta el sentido común para escribirlo.

Creo también que Saúl, Koke y Thomas tienen mucho fútbol en sus botas y que tenemos dos de los mejores laterales ofensivos de la Liga española. ¿No podríamos ser más dominantes?

Siento que hasta Correa y Morata serían mejores con algo más de libertad en el campo y que Felipe es mejor que el actual Sergio Ramos sacando el balón de la cueva. Y, entonces, ¿por qué  jugamos como jugamos ante los colistas del campeonato? ¿No seríamos mejores, y más competitivos, con más giros de guión en esta película?

Lo que nos cuente Simeone nos lo vamos a creer. Se lo ha ganado por derecho, pero no creo que sea pecado preguntar. Y agradeceríamos también la respuesta. ¿Con nuestro actual presupuesto y la calidad de la mayoría de los jugadores hay que seguir colgados de cadenas tácticas que priorizan no perder el balón antes que jugarlo? Será que algunos entendemos poco de fútbol. O a lo mejor es que se pueden trabajar varios planes a la vez sin que sufran los automatismos del equipo. Me gustaría que Simeone me contestara…

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