No hay fútbol, no hay baloncesto (o basket, como lo llaman los cursis); hay Snooker, pero poco. Todo ello por culpa del coronavirus (no tiene nada que ver ni con la cerveza Corona, aquí Coronita, ni con los reyes, ni los de Oriente ni los otros). Los deportistas que cobran miles de millones no son inmunes. Nosotros, obviamente, tampoco. En la época en la que triunfan los The Morning Show (Apple TV+) de turno, es decir, los programas de Ana Rosa, Susanna Griso, Ferreras y compañía se echaban en falta los The Newsroom (HBO), hasta que Iker Jiménez con su programa en versión Milenio Live (por YouTube) y su versión de televisión Cuarto Milenio ha comenzado a hablar claro del virus y del problema al que nos enfrentamos. Ellos siempre han hablado claro de todo, con opiniones a favor y en contra. Sin embargo, el The Newsroom que más ha sorprendido ha sido “Sálvame”.

Desde el martes han dedicado todos los días una gran parte de la versión Limón y Naranja a hablar de cómo afrontar la extraña situación. Algunos se han sorprendido de lo bien que lo han hecho. Yo no. Sí, veo Sálvame y me gusta. Me gusta cuando hablan de lo mundano y cuando hablan de cosas serias. Sálvame es heterogéneo. Incluso Lydia está en cuarentena. Belén Esteban puede ser, sencillamente, la persona que mejor represente al país. La que haga las preguntas que nos hacemos todos para nosotros mismos. Es la persona que mejor refleja nuestras contradicciones y nuestras inseguridades.

El Doctor (no tiene nada que ver con Doctor Who) que han llevado al programa ha respondido a todas las cuestiones planteadas. Ha mostrado la facilidad con la que se pueden contagiar los virus (este y cualquier otro) y ha sido el programa más visto por las tardes. Ya lo eran, pero la facilidad con la que han explicado las cosas les ha ayudado todavía más. También han hablado de Supervivientes, del Poli de Conchita y de la Casa de Belén.

De la política y de los políticos me desquité cuando vi las primeras temporadas de House Of Cards. No obstante, del entretenimiento de calidad creo que no me voy a olvidar nunca. Porque sí, Sálvame es entretenimiento. No es periodismo. Pero muchas veces hasta el The Morning Show más cotidiano se convierte en un verdadero The Newsroom.

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