Mi infancia futbolera se dividía entre ir a San Mamés con mi padre e ir al Sardinero con mis tíos y mi abuelo. El Athletic, feliz finalista copero, no necesita de mis líneas, así que voy a hablar del equipo verdiblanco: porque en los momentos difíciles no viene mal recordar que todo pasa, incluso las travesías por el desierto.

En este annus horribilis (para todos, no solo para los racinguistas) resulta de ayuda recordar tiempos mejores, momentos en los que no nos cabía el corazón en el pecho y salíamos felices del estadio o apagábamos la tele con la felicidad de haber visto a nuestro equipo cumplir. Este año son ya demasiados partidos perdidos en el último minuto.

Así que como hoy #yomequedoencasa, aprovecho para compartir con vosotros algunos momentos de la historia reciente del Racing, los que más feliz u orgullosa me han hecho sentir. Por orden cronológico y con la intención de acercar el equipo a aquellos que hace mucho que no lo ven, aquí van tres de esos momentos:

El partido contra el Manchester City

2008 fue un año mágico para los racinguistas, el año de la única participación del club en la UEFA (hoy Europa League). Aquel City no era aún el transatlántico de Guardiola que es hoy y el resultado no nos sirvió para seguir en la competición, pero, ¿quién puede resistirse a recordar un Racing 3 – City 1? El Racing jugó bien y el Sardinero disfrutó de un partido maravilloso, a pesar de que el PSG (con el que el Racing había empatado previamente en el Parque de los Príncipes) les apeara de la competición hacia el final del partido con su victoria ante el Twente. Un momento feliz en el que nadie esperaba lo que vendría a continuación: impagos, descensos y…

El plante

Una de las últimas grandes apariciones del Racing en los medios generalistas de comunicación. Fue en enero de 2014. Los jugadores, hartos de los impagos del club, se negaron a jugar la vuelta de los cuartos de la Copa del Rey ante la Real Sociedad. El Sardinero apoyó la decisión de sus jugadores, y las muestras de apoyo llegaron de todo el fútbol español. El partido duró los 58 segundos que los jugadores se mantuvieron abrazados en el césped. Para mí, una muestra de dignidad.

El regreso a 2ª

Vaya la verdad por delante: disfruté el resultado, pero no del partido. Ninguno de los dos encuentros se puede calificar de bonito. El Atlético Baleares peleó hasta el final y vendió cara su piel: durante muchos minutos del partido de vuelta fueron equipo de Segunda División. Pero, al final, tras cuatro años de travesía por el desierto, el Racing de Santander volvía a la categoría de plata. 

Hay más, muchos más, pero valgan estos tres para recordar a un histórico del fútbol español que pasa por un mal momento. Para los racinguistas, para los que están en casa, para todos lo que estén pasando por un mal momento: fuerza y ánimo. Todo pasa. Vamos a salir de esta.

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