Hace tiempo que el mundo del fútbol mira con admiración y con un puntito de envidia a lo que sucede en el Signal Iduna Park. Concretamente en sus despachos donde la figura de Michael Zorc se agiganta por momentos. Él, una leyenda del Borussia Dortmund, lleva más de dos décadas como director deportivo de los amarillos pero ha sido en el último decenio donde el ingenio, la intuición y una apuesta sin miramientos por el talento joven le ha llevado a cantar Bingo en repetidas ocasiones. Con esa fórmula el Borussia sigue ganando bazas sin necesidad de reventar la banca. Su último órdago ha sido hacerse con el chico maravilla del fútbol europeo: Erling Haland. Pero el noruego es solo la punta del iceberg. Así es el modus operandis de Michael Zorc, el Monchi alemán.

Cuando los últimos sorbos de fútbol se agotaban, Michael comenzó a interesarse por el día después. Esas penúltimas tardes de césped y achaques coincidieron con los días de vino y rosas, con los mayores triunfos que la hinchada del viejo Westfalenstadion recuerda. Tras 17 temporadas y 571 partidos (es el jugador que más veces ha vestido la camiseta borusser) llegó a tiempo para levantar la Copa de Europa (1997), dos Bundesligas consecutivas (94/95 y 95/96) y una Copa Intercontinental (1997) en el crepúsculo de su carrera. En 1998 colgó las botas pero siguió ligado al club de su vida como director deportivo. Con él en el cargo el Borussia Dortmund ha levantado otras tres Bundesligas (2002, 2011 y 2012) y ha alcanzado una final de Champions League (2013).

Zorc-Klopp, el binomio del éxito

“Su política de fichajes ha ido variando a lo largo de estos 20 años pero la apuesta por el talento joven se radicaliza hace una década, con la llegada de Klopp al BVB”, explica a A LA CONTRA Miguel Gutiérrez, comentarista de la Bundesliga para Movistar + y buen conocedor de los entresijos del club de la Cuenca del Rhur. Al final de la primera década de los 2000 el conjunto amarillo vivió años convulsos, con temporadas muy irregulares, fuera incluso de los puestos europeos. “Esa política deportiva vino motivada por esa situación. Había que hacer fichajes baratos y dar oportunidades a los jóvenes. La llegada de Jürgen Klopp resulta un espaldarazo para apostar por esos jóvenes talentos que encajan tan bien en su sistema”, recuerda Miguel.

Michael Zorc habla con Jürgen Klopp en su estapa como entrenador del BVB. CordonPress.

En los dos primeros años con Klopp a los mandos, la inversión que realiza Michael Zorc no alcanza los 25 millones de euros. La apuesta se redobla en la tercera temporada: menor inversión y máxima eficacia en los fichajes. El Borussia Dortmund se gasta en la temporada 2010-2011 5,25 millones de euros en 12 incorporaciones. La mayoría de los jugadores llegan gratis. Es el caso de Lukasz Piszczek o Shinji Kagawa. También asciende del filial Mario Götze, la perla de la cantera borusser. Pese a todo el fichaje estrella de esa temporada es un desconocido Robert Lewandowski que llega a la capital de Renania-Westfalia procedente del Lech-Poznan por 4,75 millones de euros. Con esos mimbres el Dortmund de Klopp se proclama campeón de la Bundesliga.

“Querían jugadores con hambre de títulos y de oportunidades. También con el atrevimiento suficiente como para plantar cara al Bayern de Munich y su hegemonía en Bundesliga”, rememora Gutiérrez. Y vaya si lo hicieron. Revalidar el título le costó al Dortmund 11,23 millones de euros de inversión. Ilkay Gündogan e Iván Perisic son las dos principales incorporaciones y pagan por cada uno 5,50 millones de euros. El buen trabajo de Michael Zorc se empezó a extender por las principales cancillerías del fútbol europeo, deseosas de pescar entre los jóvenes talentos borusser. Nuri Sahin es el primero en abandonar el Westfalenstadion, rumbo al Santiago Bernabéu por 10 millones de euros. El segundo es Mario Götze que se marcha rumbo a Munich por 37.

Los bávaros comenzaron así a cobrarse la afrenta sufrida dentro de sus fronteras y la temporada siguiente, la 2013/14 se cebarán con saña con el conjunto amarillo. El Bayern de Munich culmina la temporada ganando el triplete tras derrotar tanto en la final de la Champions League como en la final de Copa al Borussia Dortmund. No conforme con ello el goteo de traspasos entre ambas entidades no cesan. Lewandowski y Matt Hummels terminarán cambiando el amarillo por el rojo. Solo el segundo dejará dinero en la caja: 35 millones de euros.

El duo Zorc-Klopp revitalizó al Dortmund. En los siete años de Jürgen al frente del equipo, este se asienta como la alternativa más fiable al Bayern en Alemania y como uno de los habituales en las últimas rondas de la Champions League. Los aciertos en la política de fichajes alcanzan también al banquillo. El sustituto de Klopp es Thomas Tuchel. Tres años después le llega el turno a Lucien Favré. Para entonces la estructura creada por Michael Zorc ya es una de las más eficientes del fútbol europeo. Ni siquiera la marcha de Sven Mislintant, director de scouting del club y descubridor de Lewandowski, Aubameyang, Dembélé o Sancho entre otros supone una pérdida irreparable. La red de ojeadores está perfectamente asentada y su sustituto Marcus Pilawa sigue descubriendo pepitas de oro: “Tienen un sistema de scouting muy avanzado con gente muy experta en la Liga española, la inglesa, o la francesa pero también controlan otros mercados más secundarios del fútbol europeo, norteamericano o asiático, ahí es donde suelen sacar más rédito”, cuenta Gutiérrez.

El modus operandis

En esa carrera despiadada por encontrar el talento precoz el Borussia Dortmund ha desarrollado varios patrones de actuación a la hora de fichar. Lo fundamental es que todas sus incorporaciones, por jóvenes que sean tienen proyección de primer equipo o se integran directamente en la dinámica del primer equipo. Esto es un caramelo para todas las promesas que ven al alcance de la mano estar disputando minutos de calidad en Bundesliga o Champions. Durante estos años el club ha cultivado un perfil de equipo puente. El Borussia Dortmund no es la máxima élite europea, pero sí supone una estación previa que catapulta a los jugadores hacia equipos de mayor rango. Un selección natural de diamantes en bruto.

Michael Zorc identifica así diferentes roles entre sus apuestas deportivas. El escalón más bajo lo forman Los Niños. Son promesas a medio plazo ya que los fichan en edad juvenil, con edades comprendidas entre 16 y 18 años y les dan la oportunidad de competir con profesionales. Suelen ser jugadores que han destacado ya a edades muy tempranas o que en su defecto se encuentran en las canteras de los grandes clubes y al ir subiendo categorías se encuentran con el camino cerrado para alcanzar el primer equipo. Son los casos de Gio Reyna, última perla del fútbol norteamericano que llegó al club por 22.000 euros, o anteriormente Christian Pulisic, captado en EE.UU. con tan solo 15 años y criado en su cantera antes de venderlo al Chelsea por 64 millones de euros. Otros ejemplos serían Jadon Sancho, que despunta en la Youth League con el City, Isak, Emre Mor, Dan-Axel Zagadou, procedente de las categorías inferiores del PSG y ya asentado en el primer equipo, Sergi Gómez o Mateu Morey, estos dos últimos procedentes de la cantera del FC Barcelona.

Jadon Sancho en el partido de ida de los octavos de final frente al PSG. CordonPress.

Justo por encima de estos encontramos a las estrellas fugaces. Se trata también de una apuesta por jugadores jóvenes pero estos ya han jugado y despuntado en un primer equipo aunque haya sido en un puñado de partidos. Suelen ser equipos de segunda o tercera línea tanto a nivel alemán como europeo y por ello el Dortmund representa un salto adelante en su carrera. Las rápidas gestiones de Zorc y de Hans Joachim Watze, CEO del BVB, son definitivas para que, por ejemplo, Erling Haland termine vestido de amarillo. Pero hay más ejemplos: de Gündogan (ex-Nurenberg) a Weigl (ex-Munich 1860), pasando por Perisic (ex-Brujas), Ousmane Dembélé (ex-Rennes) o Raphael Guerreiro (ex-Lorient).

El siguiente escalón lo conforman Los Veteranos. Se trata de jugadores que no son top mundial pero que suponen un salto de nivel para el Dortmund. Tienen experiencia y bastante más horas de vuelo que los fichajes anteriormente mencionados. Ya han demostrado su valía en clubes destacados de las grandes ligas europeas o conocen perfectamente la Bundesliga. Suelen ser jugadores de entre 24 y 27 años que ayudan al Dortmund a elevar el nivel medio y además tienen un rendimiento inmediato. El mejor ejemplo es Julian Brandt, por el que el Borussia Dortmund pagó 25 millones de euros al Leverkusen. Pero en la lista aparecen también Mkhitaryan (27,5M€), Marc Bartra (8M€), Kevin Kampl (12M€), Sokratis (9,9M€), Piszczek o una de las mayores decepciones en cuanto a rendimiento, Ciro Inmobile, fichado por 18,5 millones al Torino y que nunca llegó a triunfar vestido de amarillo. El delantero de la Lazio es actualmente la bota de oro europea.

El último escalafón de esta estrategia de fichajes lo forman El Club de las segundas oportunidades. Se trata de jugadores que se marcharon del club y que o bien no han alcanzado el mismo nivel lejos de Dortmund o tras varios años de buen rendimiento son repatriados gracias a la vinculación emocional que sienten con el club. En el BVB todavía pueden aportar cosas más allá de su calidad. La experiencia, los recursos adquiridos y convertirse en una guía para la camada de jóvenes que tienen a su alrededor son algunas de sus virtudes. En este apartado encontramos los regresos de Hummels, Kagawa, Sahin o Götze, todos ellos en operaciones bastante beneficiosas para el club. Se marcharon dejando las arcas llenas y regresan por una cantidad bastante inferior.

Haaland, Brandt y el capitán Piszczek celebran un gol en la victoria frente al Moenchengladbach. EFE.

Se extiende la tendencia

Tanto dentro como fuera de Alemania han empezado a copiar el modelo Dortmund. Sin ir más lejos, el Bayern de Munich se hizo con los servicios de un entonces desconocido Alphonso Davies, en el verano de 2018 por 10 millones de euros. El reconvertido en lateral izquierdo llegó procedente del Vancouver Whitecaps y a sus 19 años ya es una de las revelaciones de la Bundesliga. Eso sí, en su primera temporada alternó el primer con el segundo equipo. Es la misma estrategia que viene desarrollando el Real Madrid desde la contratación de Vinicius. Y el plan se ha repetido con Rodrigo o Reinier. El Barça hará lo propio con Trincao.

«Cuando el Dortmund arrebata a Jadon Sancho al Manchester City le asegura que entrará desde el principio en dinámica de primer equipo, que tienen un plan para convertirlo en una de los referentes del club y que lo quieren como recambio de Dembélé», asegura Miguel Gutiérrez. Esa propuesta no la pueden hacer otros clubes con chavales de 17 años, donde la exigencia y sobre todo la paciencia no es la misma.

La dinámica se ha repetido con Erling Braut Haaland. El Borussia Dortmund ha vuelto a ganar la partida a los grandes clubes europeos (Manchester United y Juventus, entre otros) por la mayor irrupción que se recuerda desde Mbappé. Y lo ha hecho ajustándose a su política de inversión tras pagar la cláusula de 20 millones de euros. Aunque diferentes medios han publicado que el Dortmund ha tenido que pagar una prima de fichaje a Mino Raiola, agente del joven jugador. Desde Alemania lo niegan: «las comisiones en el fútbol alemán hay que notificarlas a la Bundesliga y no hay ninguna notificación de eso. Me cuesta creerlo y también que tenga una cláusula de 70 millones para salir este verano, también dijeron lo mismo con Sancho y aquí está». Y resumen la situación con un refrán teutón que traducido al castellano viene a decir: «Más vale ver una vez que oír 1000 veces».

Mientras tanto el escenario del Signal Iduna Park se sigue iluminando con el talento descarado de los jóvenes que encuentran en el BVB la mejor plataforma para crecer y brillar. Detrás del muro amarillo Michael Zorc sonríe y redobla la apuesta, consciente de que ya todos buscan replicar su método. Una fórmula que esta noche puede lucir aún con más fuerza en la Ciudad de la Luz, donde Favré y sus chicos quieren seguir demostrando que no hay trampolín más sugerente que vestir esa camiseta amarilla.

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