El tiempo no perdona. Cada año aumentamos un 3% nuestro I.M.C. (índice de masa corporal), nuestras arterias se calcifican y los dolores articulares son una constante cada mañana… Todos estos inconvenientes aumentan exponencialmente con la edad. Como no podía ser de otra manera.

Sin embargo todas estas limitaciones que son comunes a los mortales han llegado hasta las mismas puertas del Olimpo, la morada de los dioses. Y allí, Leo Messi, el dios del fútbol, ha sido incapaz de ocultar, con la televisión como testigo y ante millones de espectadores, que va perdiendo poco a poco la capacidad mas importante, esa que solo está al alcance de los elegidos y marca la diferencia entre la excelencia y la mediocridad de cualquier jugador: la velocidad.

El Clásico nos reveló esta preocupación latente en los seguidores del Barcelona que, partido a partido, ven como su ídolo va perdiendo sin prisas pero sin pausas esa «frescura» física que le diferenciaba de los demás jugadores. En un lance del último Clásico, Marcelo, magnífico jugador pero lento, le disputó una carrera a Leo y, a pesar de salir un metro por detrás, le quitó el balon y abortó la posibilidad del gol.

No es que por arte de magia Marcelo haya desarrollado milagrosamente una quinta marcha que nunca ha tenido. Es imposible. Sencillamente porque la fast twitch o fibra rápida se hereda. O fillo de burro non pode ser cabalo. «El hijo del burro no puede ser caballo», como dirían mis antepasados gallegos.

Lo que ha ocurrido es que la velocidad se va escapando de las piernas de Messi. La distancia que existe para un jugador entre el «querer» y el «poder» está en el entrenamiento. Otro ejemplo: Valverde, en el Madrid-Atlético de la Supercopa, le ganó por velocidad a Morata el metro que le llevaba de ventaja y le hizo falta. Está claro que esa distancia entre el querer y el poder, en el caso de Messi, es muy larga y en el caso de Valverde es muy corta.

El músculo es el órgano «endocrino» más importante. Su entrenamiento riguroso, metódico y frecuente, consigue alargar la pérdida de velocidad que sobreviene con la edad. La Fuerza genera velocidad.

Luis Aragonés decía que hay que ganar, ganar y ganar. La fisiología del esfuerzo dice hay que entrenar, entrenar y entrenar. Los milagros en Lourdes.

Amén.

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