NOTA: La Venerable Cofradía de Personas Casi Cuerdas, compuesta por mujeres y hombres de todo el mundo y extinta ya hace algunos siglos, dejó escrito este manual que, dada la situación actual, viene a cuento desempolvar y actualizar por su manifiesta utilidad. Circulan rumores de que fue el mismísimo Arquímedes, inventor del tornillo en el siglo III a. C., quien estableció las ideas básicas del manual, que posteriormente se encargó de redactar, para su divulgación, un consejo de sabias y sabios cofrades. Estos son algunos de sus puntos principales:

1. Si dispone de muchos tornillos, cuídelos como si solo le quedara uno; en caso de que, por circunstancias de la vida (robo, confiscación, extravío), solo disponga de uno, no solo tiene que cuidar al máximo ese único tornillo, sino que, por ser el último, su deber es amarlo profundamente.

2. Es muy importante mantener el tornillo en buenas condiciones, y así preservar su seguridad y bienestar; sobre todo en situaciones en las que el tornillo se hace indispensable para poder seguir nadando en el río de la vida, tales como: crisis, guerras, confinamientos forzosos y pandemias.

3. Un tornillo es un surco helicoidal tallado en la superficie de un cilindro, cuyo objetivo principal es la sujeción de un objeto, una idea o un estado de ánimo. Si el tornillo no ejerce su misión, es decir, sujetar, comienza a deshacerse en el propio óxido que genera al contacto con el aire, y acaba perdiendo su utilidad. Por lo tanto, se recomienda encarecidamente que si tiene uno o varios tornillos, los use.

4. En el caso de objetos, el uso de un tornillo es muy sencillo y se enseña en todas las escuelas, por lo que se obviará su explicación.

5. Para la sujeción de ideas el uso del tornillo requiere un mayor grado de conocimientos y destreza. Principalmente, consiste en aislar la idea que se quiere anclar en una superficie (en este caso, el cerebro) de manera que no infieran en ella otras corrientes que circulan por la mente humana, como puedan ser los instintos, los impulsos, y las más caudalosas: los sentimientos. Por ejemplo, si usted se encuentra en una grave situación de pandemia global y tiene la obligación de recluirse en su casa, verá muy complicado anclar en su cerebro, mediante el uso de su tornillo, la idea de que gracias a este inesperado acontecimiento la contaminación del planeta Tierra ha descendido considerablemente. Tendría que hacer un grandioso esfuerzo para aislar esta idea, de naturaleza positiva, de la terrible situación que está usted viviendo, llena de muertes, de sufrimiento, de dolor, y de soledad. Y debe tener mucho cuidado porque si no mantiene un equilibrio, y acaba aislando por completo la idea de los sentimientos, puede perder su condición de ser humano y convertirse en una máquina de ideas pero carente de sentimientos.

6. Anclar, mediante un tornillo, un sentimiento o un estado de ánimo conlleva diversas dificultades. Siguiendo con el caso de un confinamiento forzoso por culpa de una pandemia global, observará que durante los primeros días usted podrá mantener, sin muchos problemas y mediante su tornillo (aunque estuviera ya de por sí defectuoso), un estado de ánimo cualquiera, poniendo como ejemplo el más beneficioso para una situación tan terrible: el optimismo. Simplemente tendrá que quitar el óxido de su pequeño y preciado tornillo y pegar a su cerebro la bella idea de que todo saldrá bien. Si usted tiene un tornillo perfectamente pulido que garantiza una sujeción de la idea firme y duradera, no tendrá que hacer nada más: su estado de ánimo estará perfectamente seguro. Lamentablemente, y según los cálculos de venerables cofrades, solo el 0,00000001 por ciento de la población mundial posee un tornillo de semejantes características.

7. En la inmensa mayoría de los casos el tornillo está defectuoso; pero no debe sentirse culpable, porque esto es un sano síntoma de que usted ha vivido, de que ha tenido experiencias que, a pesar de haber mermado la efectividad del tornillo, han sido capaces de hacerle avanzar por medio de aprendizajes y, perdonen a la cofradía por semejante palabra, de hostias. ¿Cómo hacer, entonces, para que su tornillo defectuoso pueda mantener un estado de ánimo cualquiera, a ser posible el optimista (siempre hablando en el caso de la pandemia)? No hay una respuesta científica a esta pregunta, pero sí que, gracias a importantes figuras de la historia, se han hallado trucos que pueden ser de gran ayuda. Intentaremos recopilar algunos:

-Se cuenta que el héroe Héctor de Troya dijo, en pleno asedio de su amada ciudad: “No hay un lugar en esta ciudad en el que fije mi mirada y no vea una heroína o un héroe”. Si lo extrapolamos a una pandemia, usted verá que hay héroes por todos los lados y no podrá sino admirar a aquellos que se están jugando la vida por usted (sobre todo los médicos, los sanitarios, los encargados de la seguridad, los trabajadores que atienden las necesidades básicas de los afectados, y muchos más). Pero es muy importante que sepa que usted también puede actuar de forma heroica, simplemente intentando mantener en buen estado su tornillo y dando apoyo, amor, y amistad, a todos y cada uno de sus familiares y vecinos.

Miguel Ángel Buonarroti estuvo cuatro años enteros colgado (boca arriba) de un techo curvo, mientras pintaba los 1000 metros cuadrados de la capilla Sixtina. Alguien le preguntó que cómo había mantenido esa mezcla entre serenidad e inspiración en aquella condiciones tan difíciles, a lo que él respondió: “Cada pincelada liberaba el arte que me devolvía a mí mismo”. Enigmáticas palabras que los sabios de la cofradía interpretan así: A pesar de su terrible (y tedioso) confinamiento, no olviden que la vida está hecha de colores, de pinceladas, que usted puede tomar para pintar lo que quiera del color que quiera.

-Los teóricos de la música todavía se preguntan cómo es posible que melodías de lugares tan dispares como gran parte de África, los Andes, Estados Unidos, Grecia, Hungría, Japón y China utilicen una misma escala musical: la pentatónica. Hay quien habla de una conciencia musical colectiva, de una unión de todos los seres humanos del mundo por medio de hilos que solo se pueden sentir. Si ve que su tornillo empieza a tambalearse y la idea optimista (seguimos en caso de la pandemia) hace amagos de despegarse de usted, coja uno de estos hilos universales y átelo al tornillo: sabrá enseguida que no está solo en este enorme mundo.

-El filósofo Friedrich Nietzsche era un gran fan de la ópera, sobre todo de la compuesta por el que fue su amigo e inspirador Richard Wagner. El joven Nietzsche gozaba yendo a los estrenos del gran maestro y aplaudía a rabiar al final de cada acto. Mostraba tal entusiasmo al aplaudir que decía que sentía que se le recolocaban las piezas en su interior y gracias a ello podía seguir pensando lucidamente. Pero llegó un día en el que una ópera de Wagner decepcionó profundamente al filosofo y ambos rompieron relaciones. Tras esto, Nietzsche dejó de amar la opera y dejó de aplaudir, etapa que coincide con el inicio de la pérdida de su cordura. ¿Es una casualidad? Los cofrades no lo tienen claro, pero, por si acaso, recomiendan lo siguiente: Aplaudan. Aplaudan mucho a quienes más lo merecen. Preferentemente desde sus balcones y ventanas. Aplaudan con alegría. Se les recolocarán las piezas que se les hayan movido a lo largo de otro de esos terribles días de epidemia y confinamiento. La hora indicada es entre las ocho y las diez de la noche.

8. Si todas estas recomendaciones le fallan, es importante que no olvide lo siguiente: Hay un material que ayuda a sujetar, casi invenciblemente, cualquier estado de ánimo (siempre que sea positivo). Es muy fácil de conseguir en cualquier lugar de la naturaleza, aunque a veces se olvida que está ahí. Incluso si están en sus casas recluidos, desesperados, aburridos, solos o enfermos podrán conseguir este material únicamente abriendo los brazos y cerrando los ojos (como si diese un abrazo). Cuando lo tenga, aplíquelo al tornillo y verá como este queda muy bien sujeto. Además, este material tiene el poder de unir no solo estados de ánimo (o ideas) con personas, sino personas con personas ¡incluso en la distancia!; por ejemplo, es capaz de juntarle a usted con ese familiar que tiene tantísimas ganas de besar y abrazar y que por estar aislados uno de otro no puede hacer. Hay quien dice que esta mágica sustancia se llama amor, otros cariño, otros amistad y otros solidaridad; la verdad es que los sabios y las sabias no se ponen de acuerdo en ello. En lo que sí están de acuerdo es en que está ahí, por doquier. Solo hay que tomarlo.

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