Recién, en estos días de encierro, me preguntaban qué banda era, a mi juicio, la mejor de la Historia. Me demoré en responder sobre si The Beatles lo eran o no. En realidad, mi respuesta depende de cómo amanezca y de cuán mal o buen humor tenga. Lo que si es cierto es que si tuviese que pasar tiempo confinado, tal como ahora en el distanciamiento social, de los cinco discos a los que recurriría para evitar el hastío, dos son de los Beatles.

El primero es el Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band, el disco al que sí considero el mejor jamás grabado, con ese apoteósico final en A day in the life, que dice que amaría colocarte. No conozco a nadie que termine por aburrirse de sus caminos. Recurriría también a Revolver, esa pieza en la que destaca la pequeña obra maestra llamada Eleanor Rigby y la inquietante plegraría fúnebre de Tomorrow Never Knows. A diferencia del Peper -un álbum más maduro y más definido-, Revolver mezcla los instrumentos clásicos con ingenuidad y precisión…es un disco sincero que toca todos los puntos correctamente, no hay ningún error, por eso lo definieron como un desafío que llevó a la música popular a territorios nuevos. 

Valorar la obra de los Beatles una vez que el grupo se disolvió es enfrentarse a estos dos monstruos. Es una comparación injusta, es cierto, pero también es innegable no hacerlo. Así que la pregunta es esta: qué disco en solitario de John, Paul, George y Ringo podría estar a la altura de esos dos monstruos. Es un listado, como todo, arbitrario, lúdico, producto del aburrimiento, pero que quiere mostrar la capacidad de cada uno de seguir haciendo música después del mito. También muestra cómo entre todos siguió habiendo vasos comunicantes, por más que se pelearan por épocas. Finalmente todos dirán que el ejercicio es inútil: no se puede cruzar el mismo río dos veces y en este caso se corre el riesgo de repetirse, de caer siempre en lo mismo. 

  1. Beacoup of Blues. Ringo pasó a la Historia como el tipo con suerte, el bobo que calentó la silla. Nada más lejos de la realidad. Ringo es el alma del grupo, el tiempo perfecto. Cuando se unió, era uno de los bateristas más famosos de Liverpool y tenia su propio show. Nunca un baterista antes que él había tenido eso. Todo su talento se puede escuchar en esta joyita de disco, grabado en  Nashville (Tennessee), la cuna del country. La lúgubre voz de Ringo, por momentos hogareña y cercana, encajó en esas típicas canciones de country de maravilla. El productor fue nada menos que Peter Drake, quien antes había trabajado con Elvis y con Bob Dylan. Love don’t last long es un mosaico, una pequeña historia de cómo la pasión termina en tragedia. Como buen disco country, brilla por su sencillez: sólo fueron necesarios dos días de grabación para finalizarlo.  Ahí queda eso.
  2. All things must pass. Entre la gran discusión de la música popular, es decir, entre papá y mamá, John o Paul, Lennon o McCartney habría que proponer una tercera vía. Nadie mejor que Harrison para ello. En una lucha descomunal por ver quién era el mejor, Harrison aprovechó los espacios y las fracturas para alcanzar el protagonismo en canciones como Taxman, While my guitar gently weeps, Here comes the sun y Something (la mejor canción de Lennon y McCartney, como la presentaba Frank Sinatra). Fue el primer Beatle en sacar un álbum en solitario, llamado Wonderwall, en el que se basaría la célebre canción de Oasis. Meses después, ya cuando el grupo se había separado, publicó el primer álbum triple de la Historia.  Producido Phil Spector y su muro de sonido, en medio de una caótica relación entre ambos, fue el desparrame de todas las ideas que Harrison había contenido durante sus días en los Beatles, y ha sido descrito como una liberación. Sus quejas a Paul están en el célebre Wah-Wah, aparece también un cover a Bob Dylan supremo, If Not for You. De hecho, Harrison es de las pocas personas que ha compartido créditos con Dylan, tal cual se puede ver en I’d Have You Anytime. Por supuesto, está el célebre My Sweet Lord, que después la justicia diría que fue producto de un plagio. Si un álbum merece estar entre los celebres de los Beatles, no hay duda, es éste.
  3. Two Virgins. Antes de conocer a Yoko, John Lennon era un burgués que se aburría en su mansión, se despertaba a medio día y trataba mal a su primera mujer, Cynthia. Es verdad que la Historia Oficial sostiene que John era el experimental y Paul el melodioso, pero en realidad el único álbum experimental de John fue este. En el discurso de presentación, cuando John entró como solista al Salón de la Fama del Rock and Roll, Paul hizo referencia a este álbum. Resultado de una sesión nocturna de grabación en el estudio que John tenía en su casa, el álbum es conocido tanto por su contenido avant-garde como por su portada, en la que aparecían desnudos y que fue censurada en varios países.  El título hace referencia a lo que es en realidad: música no concluida: Lennon prueba diferentes instrumentos (órgano, piano, batería), efectos de sonido como reverberaciones, distorsiones y conversaciones con Yoko, quien vocaliza en respuesta a esos sonidos. Un álbum raro. A propósito, la cita de Paul en él, dice mucho de lo que sería la futura relación entre John y Yoko: “cuando dos grandes santos se reúnen, es una experiencia humilde«.
  4. Ram. Aquí hay toda una actitud: váyanse todos al carajo, haré un álbum con mi mujer porque soy Paul McCartney y lo puedo hacer. Lo que resultó es un disco profundamente incomprendido para su época, pero que con el paso del tiempo ha quedado grabado a fuego en la memoria de los fanáticos, en particular Uncle Albert / Admiral Hasley. Derrocha alegría, fiesta, buen humor, como se observa en Dear Boy. En cierta forma es una reacción al triste final del grupo. Pero también es una acción desesperada, motivada por el odio que gran parte de los medios sentían hacia él por ser quien disolviese los Beatles. De igual forma, el disco es un completo reproche hacia John, con una apertura fabulosa, Too Many People.
  5. Somewhere in England. Todos recuerdan la pública pelea entre Paul y John desde que se separaron los Beatles. Pero no fue la única que se dio en el seno del grupo. Poco antes del asesinato de John Lennon en Nueva York, George Harrison publicó su autobiografía, I Me Mine, en la que elogiaba a todos los músicos con los que había grabado … pero no citaba más que una sola vez a John. Este hecho enojó profundamente a Lennon -que recordó como cuando eran chicos George lo seguía a todas partes, como un niño embelesado- y de las grandes desgracias en la vida de George está el hecho de que John murió enojado con él. De esta frustración nació una de las mejores canciones de George, All those years ago, en la que invitó a Ringo y Paul. ¿Qué decirle al amigo enojado que se ha ido?
  6. Flaming Pie. Todo este álbum rezuma olor beatle, empezando por el mismo título. Se grabó poco después de la Antología, con el mismo productor, Jeff Lyne y contiene la última colaboración entre Paul, George, Ringo y George Martin, la hermosísima pieza Beautiful Night. También es el último disco de Paul junto a Linda, que moriría poco después. Es inevitable recordarlo escuchando Somedays. ¿Qué es el amor sino un gran recuerdo, una gran sorpresa y una inconmensurable valentía?
  7. Plastic Ono Band. El álbum más crudo de John, sometido por entonces a la terapia primal de  Arthur Janov y del que deriva esa venia rebelde que quedaría para la Historia Oficial. Lennon y Yoko llamaron a Phil Spector para producirlo, Ringo tocó la batería, mientras Klaus Voormann, viejo compañero de su estancia con The Beatles en Hamburgo, tocó el bajo. Billy Preston participó también en los teclados. Sólo hicieron falta una o dos tomas de cada canción para dar con el resultado adecuado: letras durísimas y sin las metáforas surrealistas del universo lennoniano. Está el abandono de sus padres en Mother, las diferencias entre estratos sociales en Working Class Hero, la renuncia a los héroes -incluidos los propios Beatles- en God, la pieza que puso el epitafio a los 60: el sueño había terminado.
  8. Ringo. Entre 1971 y 1972, Starr se estrenó como director cinematográfico con el documental sobre Marc Bolan, Born to Boogie, quien le daría las claves para grabar la famosa canción Back off Bugaloo. Esa canción lo motivó a sacar su tercer disco, Ringo, que se convirtió en el mayor éxito de su carrera y en su trabajo más representativo. Escribió con George el tema Photograph y aún hoy, cuando se escucha la versión que se grabó para el convierto en memoria de Harrison, salen las lágrimas. En el disco colaboran además, John con I’m the Greatest, y Paul, con Six O’clock. Quizá no sea exagerado decir que estas tres canciones podrían estar en un disco de los Beatles.

David Marklimo, es autor de Limpio no te vas y del poemario Petén en Waterloo

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