La idea era escribir aquí sobre mi ídolo deportivo y el asunto me pareció pan comido. Bastaba, en principio, con hacer un poco de memoria, sabido es que los ídolos son cosas de la infancia y la primera juventud, tal vez la segunda.

El problema es que llevo aquí diez minutos, quizá cinco, y soy incapaz de decir quién fue mi ídolo deportivo. Y como entiendo que estas respuestas deben ser rápidas, casi instantáneas, me veo abocado a una conclusión trágica: es posible que yo haya sido un muchacho sin ídolo al que agarrarme. En plena desesperación me he teletransportado a mi habitación de niño en busca de alguna pista. Y por fin la he encontrado. El póster de Zanussi. Durante años estuvo colgado en lugar preferente. Supongo que formaba parte de una promoción especial de Zanussi antes de saber que nunca volvería a vender lavadoras en Barcelona.

Como los niños de entonces pasábamos largos ratos en nuestra habitación (a nuestros padres les importaba poco si nos aburríamos o no), me pasé mucho tiempo mirando aquel póster. Lo hacía cada vez que escuchaba los partidos del Madrid por la radio y resultará poético si digo que los jugadores de mi póster se movían según eran nombrados, pero juraría que jamás pasó tal cosa. Lo que no es mentira es que el póster me hacía compañía y aquellas caras acabaron siendo de la familia.

Ya que todo se forja en la infancia, puedo y debo declarar que aquel es mi Madrid. Y en consecuencia, ellos son mis ídolos, los más perdurables que recuerdo. Sin excluir a ninguno. Ni siquiera al uruguayo Acosta, fichado aquel verano procedente de Newell’s y que en dos temporadas sólo jugó 63 minutos (titular contra Las Palmas).

El Real Madrid de aquella temporada, la 82-83, ha pasado a la historia por perder los cinco títulos que disputó en el último partido y de la manera más cruel. Cayó contra la Real en la Supercopa (en la prórroga del segundo encuentro), contra el Barça en la final de Copa (gol de Marcos en el 90′), contra el Aberdeen en la final de la Recopa (otra prórroga) y perdió la Liga por un gol de Tendillo en Mestalla, cuando le valía empatar para ser campeón. El remate llegó en la Copa de la Liga, otra vez con el Barça como verdugo. Fue entonces cuando Di Stéfano, el entrenador del equipo, acuñó una de sus frases más memorables: «Las finales no se juegan, se ganan»

Después de vivir aquello con el póster de Zanussi colgado en mi habitación pueden imaginar la gracia que me hace que algunos aficionados de otros equipos me quieran enseñar lo que es el sufrimiento y la pasión, o que me digan que ser del Real Madrid es muy fácil y una elección interesada, que debe ser muy aburrido ganar siempre, que el dinero no lo es todo. Aprovecho para recordar que aquel verano de 1982 se incorporaron a la primera plantilla Juan José, Chendo, Bonet, Metgod, Cholo y el ínclito Acosta. El Barcelona, por su parte, fichó a Maradona, Marcos, Julio Alberto, Periko Alonso y Pichi Alonso.

También me hacen gracia, no crean, todos aquellos madridistas que piensan que el club nació en el año 2000 y que lo anterior era páramo, todos aquellos que afirman que el relato es ganar y que los valores son una milonga. Aquel Real Madrid de mi infancia era tan odiado como ahora por los rivales (en 1979 se cantó por primera vez en El Molinón el «así, así, gana el Madrid»), pero creo que las razones de la animadversión eran distintas. Y, sobre todo, creo que el club no tomó nunca aquella enemistad general como una conspiración, sino como una señal de grandeza.

Mis ídolos están en ese póster sin que ninguno tome excesiva ventaja sobre el resto. Sigo pensando que Bonet es uno de los mejores centrales que he visto, que sólo Koeman chutó tan fuerte como Metgod, que Santillana es mejor que Benzema y que Stielike hubiera sido titular en cualquier época. No olvidaré nunca cuando me regalaron una camiseta verde de portero como la que llevaba Miguel Ángel. Jamás tuve tantas ganas de dejarme bigote.

Supongo que eso es un ídolo, ya sea de carácter individual o colectivo. Alguien a quien vuelves, una referencia que permanece inalterable con el paso de los años. Esa es mi plantilla y esa la marca de mi lavadora. Sólo lamento que Acosta no hubiera tenido más minutos para demostrar su valía…

1 Comentario

  1. Admirado Juanma..haces referencia a Cholo,un delantero centro que no recuerdo si llego a meter un gol con el Madrid…no lo reconozco en la foto..si veo a Carcelen al lado del gaditano Juan Jose…y me falta saber quien es el que esta entre Metgod y Bonet,..me jugaria mis LPs..de la Creedence Clearwater con Fogerty aullando a que no es Cholo..abrazos sinceros..

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