No estamos para fiestas, la verdad. Tengo un compañero de trabajo, aquí en el norte de Inglaterra, de Udine, Italia. Sus padres tenían previsto el viaje para visitarle por su cumpleaños, dentro de ocho días, pero el viaje ha quedado congelado y él pasara su cumpleaños en solitario. Son esos daños colaterales de la crisis del coronavirus, daños menores en comparación con otros, pero decepcionantes.

Tampoco esta para fiestas el Liverpool, aunque el 15 de marzo cumplió 128 años. Recientemente eliminado de la Copa de Europa por el Atlético de Madrid y de la FA Cup por el Chelsea, al menos parecía que en cuestión de días acabaría con 30 años de espera para volver a ganar una Liga. Sin embargo, la suspensión de la competición deja todo en el aire.

En estos 128 años el Liverpool se ha convertido, posiblemente, en el club mas exitoso de las islas británicas, no tanto por sus Ligas (18, superadas por las 20 del United) como por las 6 Copas de Europa que posee en sus vitrinas, amén de otros títulos. Y sin embargo, todo esto pudo haber pertenecido a otro club, al Everton, pues el Liverpool nace de las desavenencias de los miembros de la junta directiva del Everton con su propio presidente. Por si no conoce la historia, el Everton jugaba en Anfield, estadio propiedad del presidente del Club, John Houlding, que alquilaba los terrenos al club y se embolsaba el dinero a título privado —para que vean que siempre hubo presidentes como los que han campado por la Liga española—. Houlding y la junta no llegaron a un acuerdo para renovar el contrato; ellos se llevaron al Everton a Goodison Park y Houlding se quedó con un estadio vació.

Vista general de Anfield. EFE/EPA/PETER POWELL

Así nace el Liverpool, inicialmente como Everton FC and Athletic Grounds, o Everton Athletic abreviado, ya que Everton era (y sigue siendo) el nombre del barrio de Liverpool donde juegan ambos clubes. Así que ya saben, aquel famoso letrero “This is Anfield” podría llevar un subtítulo, si un aficionado del Everton pudiese pintar un grafiti, que dijese “Everton lived here First” (el Everton vivió aquí primero). Una frase tan asociada al Liverpool y sin embargo con origen tan toffee (el apodo del Everton). Cosas así, dignas de las mejores marcas comerciales (y que no voy a nombrar; aceptamos solicitudes de anunciantes).

Unas libras aquí o allí podrían haberle dado al Everton el trono del fútbol inglés, pero tampoco era fácil verlo. El Liverpool tuvo que cambiar de nombre, porque ya había un Everton, y por ello la FA tardó tres meses en reconocer al club. Se inscribió inicialmente en la liga regional de Lancashire, que gano. Con ese triunfo fue admitido en la segunda división de la liga inglesa y ascendió inmediatamente a la primera categoría. En 1894 cambió los colores al rojo de la ciudad, aunque por entonces el pantalón era aún blanco. El primer título de Liga llegaría en la temporada 1900-01, pero antes y después hubo descensos. Tras el ascenso en la temporada 1904-05, el Liverpool fue inmediatamente campeón en la siguiente temporada, algo que repitieron por ejemplo Nottingham Forest y Leeds United.

Pese al éxito inicial, el Liverpool ganó tres títulos entre 1905 y su descenso en 1953. Pudiera haberse convertido en un club más, lleno de bellas memorias en sepia, hasta que llegó Bill Shankly, en 1959, entonces entrenador escocés del Huddersfield. Dio la baja a 24 jugadores y comenzó a reunir a su equipo técnico en el antiguo almacén de botas del estadio, dando origen a la leyenda del Boot Room. Tras ascender en 1962, el Liverpool recuperó el titulo de liga tras 17 años de espera, en 1964. En 1965 logró la primera FA Cup del club y en 1966 sumó una nueva liga, aunque perdió la final de la Recopa contra el Borussia Dortmund alemán.

Shankly añadiría otra liga, otra Copa y la Copa de la UEFA de 1973 antes de dejar paso a su asistente, Bob Paisley, exjugador del club y miembro del Boot Room. El periodo de Paisley puede ser el de mayor éxito dentro de la época dorada del club: 20 títulos en nueve temporadas; seis ligas, tres Copas de Europa, la Supercopa Europea, tres Charity Shields, una UEFA y tres Copas de la Liga. Si hasta estas alturas ven un paralelismo con el Madrid, con un equipo más preparado para ganar la Copa de Europa que la Copa nacional y alérgico incomprensiblemente a la antigua Recopa, no están solos.

En 1983 Paisley pasó el mando del club a otro miembro del Boot Room, Joe Fagan. Tras ganar tres títulos en su primera temporada (liga, Copa de Europa y Copa de la Liga), Fagan anunció su retirada al final de la temporada siguiente, tras perder la liga ante el Everton y especialmente marcados por la tragedia de Heysel. Su retirada puso fin al Boot Room, y su lugar lo ocupó Kenny Dalglish, inicialmente como jugador-entrenador, una rareza que sólo se daba en Inglaterra y que hoy en día sólo puede ocurrir en las ligas inferiores. Con él llegó el final de la mejor época del club.

El fútbol ha tenido tragedias de todo tipo, pero es poco habitual ver a un club en primera plana de dos situaciones demoledoras y tan corto espacio de tiempo: Heysel, en 1985, y Hillsborough, en 1989. Ambas marcaron el carácter especial de un club que bien pudo ser el Everton, pero al que You’ll Never Walk Alone, la canción adoptada por los hinchas del club en 1963 tras la publicación de la versión del grupo local Gerry and the Pacemakers, le viene como anillo al dedo.

Así ha sido el cumpleaños un tanto extraño de un club, lleno de iconos reconocibles que se convirtió en un grande universal y que bien pudo no existir.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here