La imagen

Ocurrió después de que Kastaropoulos, el nuevo fichaje del Espanyol (sin relación alguna con el malo de Tintín) anotase el gol del empate definitivo ante el Getafe (minuto 85 de juego, solo 19 jugados). En ese momento el armenio (sí, tiene apellido griego, pero es MI MOVIDA y me lo imagino como quiero) se dejó llevar por la felicidad del momento y levantó su camiseta blanquiazul, enseñando otra que exhibía mensajes prohibidos por la Liga. Concretamente la expresión: “Maruja te quiero mucho. Vendo Seat Ibiza, seminuevo, ITV recién pasada, 1200 precio negociable”. Segunda amarilla y expulsión, claro. “Es que la vida está muy mala, y uno tiene que fijarse en las cosas importantes, que son el amor y el pequeño comercio”, declaró después a los micrófonos de A la Contra. Javier Tebas, presidente de la LFP, compareció más tarde ante la prensa. “Entiendo al chaval, pero tenemos que ser muy escrupulosos y no mercantilizar el fútbol”, dijo entre un anuncio una casa de apuestas y un spot de cierto casino online…

La estrella

El invitado que nadie esperaba. Recogepelotas en Ipurua (que es tan pequeño que ni siquiera se va muy lejos el balón), un jovencito de nombre Iker fue la gran estrella de la jornada 29. Durante el descanso del partido el chico se puso a hacer malabares con el balón, driblar a compañeros con peto de distinto tono y, en general, mostrar variantes técnicas y tácticas dignas de una estrella en ciernes. El club ya lo ha fichado para su equipo filial, aunque Mendilibar, enfadado, declaró que “joder, hostias, muy bien tocar la puta pelotita, pero no defendía una mierda, y así no, coño, así no…”

La sorpresa

En realidad ya no es una sorpresa, pero no deja de sorprender. El buen momento del Deportivo de A Coruña, digo, después de su desastroso inicio. Segunda victoria consecutiva y continúa su ascenso hasta… bueno, hasta los puestos de ascenso, pero es que la frase me queda fatal. ¿Su ascenso hacia la gloria? Un poco hortera (muy hortera) pero vale. Lo mejor, con todo, llegó en la rueda de prensa (como cuando estaba aquí Mourinho). Fernando Vázquez salió, dijo que de fútbol ya saben los periodistas mucho, quizá demasiado, y se lanzó a un monólogo sobre la defensa de la Sanidad Pública, el aplauso al personal que trabaja en hospitales, la importancia de la colaboración mutua y, si le dejan, el final de 2001: una odisea en el espacio. Al final la sala se puso en pie aplaudiendo al simpático cicloturista gallego.

El gol

Minuto noventa y tres del partido entre el Real Madrid y el Valencia. El empate blanco, unido a la victoria del Barcelona un par de horas antes frente al Leganés (hat trick de Braithwaite) pone la Liga casi imposible para los de Zidane, tú saes. Asedio total, tiro lejano de Vinicius que va en dirección al córner, rebote y entonces ocurre. Un lanzamiento precioso, una parábola perfecta. Gol por la escuadra. Todo el equipo se lanza en dirección al goleador, una piña humana de… ya lo han visto, seguramente. Aquello debían ser treinta o cuarenta personas. Jugadores, utilleros, cuerpo técnico, un par de modernuquis tardíos de Malasaña, incluso varios periodistas de esos con bufanda. La particularidad es que el autor del gol no fue nadie de la primera plantilla, sino cierto tertuliano (bien conocido por sus apariciones televisivas, cargadas de nocturnidad) que no pudo aguantar las ganas y se lanzó al campo a defender sus colores. Desconcierto, el árbitro que da el gol por válido (a ver quién escucha si no el programita en cuestión esa noche, con lo que duele ya en un día normal) y la prensa valenciana hablando de robo (lo que no importa demasiado, porque ya hablaban de robo antes de que ocurriera el robo). Carnaza para cinco días de espectáculo no apto para estómagos sensibles.

El VAR

Vaya por delante que el videoarbitraje está mostrando bastante lagunas en su aplicación. Pero es que tampoco ayudamos, joder, tampoco ayudamos. El caso más llamativo de esta jornada sucedió en el partido que enfrentaba a Valladolid y Celta de Vigo. Apenas se habían jugado unos minutos cuando los gallegos se adelantaban con gol de Aspas. ¿Con la cabeza? ¿Con la mano? Efecto óptico. El árbitro acude al VAR y entonces se monta. Las imágenes son claras, no ofrecen duda alguna. Iago toca el balón con la testa. Pero hete aquí que no existe unanimidad entre los tipos que están en la salita. Uno de ellos (quien, luego se ha sabido, es Licenciado en Filosofía, ya ven) dice que no, que él ve mano. Ante el escepticismo del resto argumenta que una mano toca el balón, que los otros no lo ven pero él sí, y que eso es suficiente, porque no pueden demostrar que no haya una mano invisible golpeando la pelotita, y se remite para apoyar sus argumentos a la Tetera de Russell. Después de una rápida búsqueda en Wikipedia, el equipo técnico del VAR se rinde a la evidencia, y anula ese tanto. El resto del partido transcurre sin apenas juego, con los futbolistas sentados en el césped reflexionando sobre las condiciones de falsabilidad que debe reunir el mundo del deporte. O no.

Las previsiones

Pocos cambios en cabeza y la sensación de que la Liga se va a decidir en las últimas jornadas, al menos en cuanto al título. A destacar el aumento de asistencia en los campos esta jornada (el día de puertas abiertas para monjas de clausura en Primera y Segunda división fue todo un acierto, dejando ambientillo curioso en las gradas) y que, según nos cuentan, Julio Maldonado ha batido su récord de partidos visionados en un mismo fin de semana, dejándolo en 383 (todos ellos muy recomendables). Ah, la Gimnástica de Torrelavega (que es el equipo de mi ciudad, oigan) volvió a ganar, y ya es líder del Grupo Cántabro, porque cuento la puntuación como me sale de las narices, y a por el ascenso, hostias ya.

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