Tras la eliminación del Tottenham de Mourinho a manos del Leipzig, un nombre salió a la palestra: Julian Nagelsmann. Hablamos del técnico alemán que hace unos días confesó a la prensa que en el 2018 rechazó una oferta del Real Madrid porque “quería mejorar como entrenador y en el Real Madrid no hay tiempo para eso”.

Nagelsmann debutó en el Hoffenheim tan solo con 28 años. El club se encontraba flirteando con el descenso y, sorprendentemente, sus dirigentes decidieron poner su futuro en manos de un novato en edad de ser jugador. El técnico no sólo demostró estar preparado. Además, desde el primer día, decidió ser quien es. Su debut no pudo ser más osado y demostrativo: se presentó a jugar ante el Bremen con cinco jugadores ofensivos. A saber: dos puntas, un media punta y dos carrileros, Volland y Ochs, ambos extremos.

Ese año salvó al equipo del descenso y los dos siguientes colocó al Hoffenheim en Champions. Para este curso fichó por el Leipzig y, de momento, lo tienen navegando en la Bundesliga junto a los dos trasatlánticos, Bayern y Dortmund. Esta semana en Champions certificó su paso a la siguiente ronda, lo que convierte al Leipzig en uno de los ocho mejores equipos de Europa.

El método Nagelsmann tiene dos fundamentos. Como entrenador es muy metódico y utiliza la tecnología como herramienta: no en vano, es licenciado en Ciencias del deporte y en Ciencias aplicadas a las técnicas de entrenamiento. Un futbolista veterano como Kevin Kuranyi lo definió como “una universidad andante de fútbol”.

Como vimos ante el Tottemham, el Leipzig es un equipo que se maneja con un 3-5-2 que se transforma en un 3-4-3 en ataque.  Juega con tres centrales a los que da bastante libertad a la hora de moverse en el juego defensivo, pero que son básicos en el inicio de la jugada. Son ellos los que atraen al rival, para luego iniciar con un pase lo que ya será una carrera hasta la portería enemiga sin pases atrás.

Para ese tipo juego son importantes los dos laterales, que se suman al ataque, pero siempre por sorpresa, nunca para abrir el campo y facilitar una cadena de pases; en el Leipzig  los laterales suben para actuar, para ejecutar, no para abrir el campo.

El ataque es de llegadores, tanto los puntas abiertos como el nueve. Se trata de jugadores móviles que empiezan abiertos para terminar cerrados en el área, donde se suman a los jugadores de segunda linea, que atacan continuamente el área rival.

La gran virtud del equipo no está en la calidad de sus jugadores. Si leemos la alineación uno por uno, sólo Timo Werner tiene aroma de jugador top. Sin embargo, donde el equipo sí es diferencial es en la pizarra de Nagelsmann. El técnico ha creado un grupo camaleónico que trabaja de forma muy coral en la presión, con un fútbol rápido y vertical, con la mejor transición defensa-ataque de la Bundesliga; fútbol muy agresivo, de ritmo alto y transiciones veloces.

Con 32 años, y tras tres temporadas exitosas en la Bundesliga con dos equipos diferentes —algo fuera de lo común—, Julian Nagelsmann apunta a formar parte de la nueva aristocracia de los entrenadores que están cambiando el fútbol. Muchos ya hablan de él como del nuevo Guardiola y le imaginan dirigiendo a uno de los grandes la próxima temporada (en Alemania, por supuesto, se habla del Bayern).

El Madrid en 2018 se fijó en él para sustituir a Zidane y, desde luego, no apuntó mal. Pero el entrenador alemán lo tiene claro, «Lo más importante tanto en la vida como en el fútbol es dar los pasos correctos, no los pasos más grandes. El Real Madrid es probablemente uno de los pasos más grandes que puedes dar, pero en mi caso, y en ese momento, no era el paso correcto”.

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