Cuando el ‘reboot’ de Doom salió a la venta hace apenas cuatro años, muchos escépticos se apresuraron a clavar la tapa del ataúd de este shooter, que hizo escuela en los años 90, porque pensaban que ya había dado todo lo que podía ofrecer y que era innecesaria su aparición en PC y las consolas de la actual generación.

Sin embargo, como sucede a tantos niveles de la vida, el dar una oportunidad al trabajo que se venía haciendo desde id Software de la mano de Bethesda a la hora de recuperar este clásico puede sacarnos de nuestro error y eso fue precisamente lo que ocurrió con un reinicio que fue catalogado como un éxito de ventas y crítica, garantizándonos que habría una próxima entrega en la que el Doom Slayer tendría que enfrentarse a las hordas del Infierno en un título que tendría muy complicado superar a su predecesor, pero que a buena fe que lo ha conseguido.

La batalla en casa

Poniéndonos en la piel del protagonista de la saga, la acción nos llevará hasta nuestro propio planeta, en una Tierra que se ha visto invadida por unas fuerzas demoniacas y en la que el Slayer es la última esperanza que le resta a la Humanidad para sobrevivir a este particular Apocalipsis con un arsenal de armas de ensueño que serán nuestra mejor baza al igual que nuestra pericia en un combate frenético que no nos va a dar respiro.

Al contrario de lo que ocurriera en la sobresaliente entrega anterior, aquí no vamos a empezar como un experimentado soldado armado únicamente con la pistola estándar de rigor sino que vamos a comenzar con una potencia de fuego que hará las delicias de todos los aficionados, con una súper escopeta que nunca pasará de moda y que es una aliada fundamental cuando las cosas se ponen feas.

Gracias a un total de nueve armas que tendremos a nuestra disposición entre las que no faltan rifles o ametralladoras, por mencionar sólo dos ejemplos, y que incorporan un disparo secundario que nos ofrece ventajas estratégicas en momentos determinados, el frenesí que nos ofrecen el ‘gunplay’ nos obligará a estar en continuo movimiento para no ser un objetivo fácil para los demonios, primando una actitud agresiva que roza el cuerpo a cuerpo si queremos sobrevivir y que es todo lo que contrario que ocurre habitualmente en los shooters, pero obviamente la mayoría del género no tienen el ADN de Doom, ni mucho menos el de Eternal.

De este modo, habrá que aprovechar las oportunidades que se nos presenten cuando los enemigos parpadean con una luz distintiva para encontrarse a las puertas de la muerte y es el momento en que el Slayer debe dar el golpe de gracia para recuperar salud, munición o armadura gracias a los orbes que sueltan tras recibir daño fatal en combate cuerpo a cuerpo, por medio de la motosierra o lanzallamas respectivamente.

Igualmente, se ha recurrido a una presentación muy original a la hora de introducirnos a los enemigos, desde los soldados zombis hasta clásicos como el Mancubus el Aracnotron, el Revenant o el Cacodemon, destacando los puntos débiles frente a distintas armas o vulnerabilidades con lo que el cambio de nuestra estrategia deberá hacerse de forma muy dinámica, ya sea vía armamento sin olvidarnos de las granadas de fragmentación o heladora que nos puede dar una ventaja vital en los enfrentamientos al igual que utilizar el entorno a nuestro favor por medio de los dash o impulsos, siempre sin parar de movernos.

El diseño de los niveles es uno de los grandes aciertos de este Doom Eternal y es que el componente vertical se ha explotado de forma muy astuta a la hora de fomentar la exploración que nos ayudará a sacar mucho más partido al juego mientras buscamos secretos o arenas para las innumerables mejoras para las armas o el traje de combate por medio de los dobles saltos, los impulsos y barras que nos darán acceso a las zonas más recónditas y que podremos aplicar en nuestra base de operaciones que recibe el edificante nombre de la Fortaleza Infernal, sin olvidarnos de todos los coleccionables.

El doble de bueno

A lo largo de las cerca de 20 extenuantes horas que dura nuestra exigente aventura y que supera con creces a la entrega anterior en su campaña en solitario, el principal objetivo se centrará en encontrar a los tres sacerdotes que capitanean las hordas demoniacas en una historia que bien podría parecer que es lo de menos en un juego de este corte que consiste en arrasar a nuestros enemigos casi de la manera más explícita que se nos pueda venir a la cabeza, pero que se ha visto más trabajado el aspecto narrativo.

No nos vayamos a engañar, la trama no suele ser el punto más fuerte ni del género ni de la franquicia e incluso algunos podrían pensar que se trata de una mera excusa, pero por medio de códices, conversaciones por radio, flashbacks o las cinemáticas propias de la campaña nos obligan a reconocer que el gran trabajo realizado se merece todo nuestro aprecio.

El entorno gráfico que caracteriza a este Doom Eternal es formidable y es maravilloso el salto que ha experimentado respecto a la entrega anterior, con un nivel de detalle y fluidez en su frenetismo que nos hace albergar las mejores esperanzas respecto a la próxima generación de consolas aunque en PC siempre irá un paso (o dos) por delante. Nosotros lo hemos probado para PS4 en su modelo Pro y es abrumador lo bien que se mueve en todo momento, con una resolución que parte de 1440 progresivos para la versión 4K a unos 60 frames por segundo, con unas iluminaciones, efectos y caos que dejamos a nuestro paso que nos dejará con la boca abierta en más de una ocasión mientras retumba la música metalera propia de la saga.

Otro de los aspectos positivos del título es la vertiente multijugador y es que Doom Eternal no sólo ofrece una campaña vibrante sino que con su lanzamiento incluye Battlemode, que consiste en poner a un jugador en la piel del Doom Slayer protagonista con todas sus mejoras y habrá otros dos jugadores que asumirán el control de demonios y sus diferentes habilidades como invocar secuaces controlados por la IA o sembrar el mapeado con trampas.

Reconozco que no he probado en exceso esta modalidad aunque las primeras impresiones son positivas, sin olvidarnos de que id Software aportará más contenidos a lo largo del tiempo por medio del pase de temporada que incluye la versión Deluxe y que puede adquirirse por separado amén del prometido modo Invasión que nos permitiría acceder a la partida de otro jugador asumiendo el rol de demonio y que llegará más adelante.

Conclusiones

No se puede negar que id Software lo tenía muy difícil para mejorar lo que vimos en el reinicio de la saga Doom en 2016 y Eternal iba a ser su gran apuesta en este tramo final de ciclo, pero lo cierto es que todo el excelente trabajo que hay detrás de este título nos ha brindado uno de los mejores shooters de los últimos años y firme candidato al mejor juego del año aunque la competencia será durísima en lo que resta de 2020.

Con un gun play que mejora lo ofertado y una historia más que resultona, el Doom Slayer se bate en terreno adverso ante las hordas demoniacas en unos escenarios de pesadilla, pero que lucen con un nivel de detalle extraordinario de cara a dejarnos literalmente sin aliento, tanto por lo que se ve en pantalla como por el grado de estrés al que nos vemos sometidos.

Si a todo lo anterior se le suma un componente multijugador que complementa una  sobresaliente aventura en solitario, no se puede calificar a este Doom Eternal como una de las mayores satisfacciones que el género de los shooters nos ha deparado y garantiza que el Doom Slayer tiene muchísimo más que ofrecernos en los años venideros.

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