Al contrario que la energía, que ni se crea ni se destruye porque sólo se transforma, el dinero si se crea y destruye. De la misma manera que derribar un castillo de naipes es mucho más fácil y rápido que construirlo, destruir valor económico es mucho más sencillo que generarlo.

La parte más visible es la que hemos visto en las noticias. La cancelación masiva de vuelos no sólo afecta a las compañías aéreas. La falta de turistas tiene un impacto negativo en hoteles, restaurantes, atracciones turísticas y comercios. Y, por supuesto, en sus empleados, que han ido perdiendo lamentablemente puestos de trabajo y visto comprometida su forma de vida habitual.

La macroeconomía estudia a un país o una región en su totalidad. Algunas teorías dirán que el dinero que los consumidores no dedican a volar lo han dedicado a pastas varias y papel higiénico y con una gráfica explican cómo las industrias se reorganizan y todos felices. Fuera del papel no es así, porque por un lado necesita mucho tiempo y por otro el ajuste no se da nunca por completo, porque antes de que se produzca hay otro cambio.

Decíamos inicialmente que el dinero se crea y se destruye y eso también está ocurriendo, algo más despacio que la pérdida inicial de empleos. La mayoría del dinero del mundo no existe físicamente; se transfiere en anotaciones bancarias y se basa en valoraciones más o menos objetivas de lo que observan los inversores. Como la bolsa. Ese dinero virtual, no físico, se basa en propiedades, acciones y una serie de parámetros que se transforman en confianza. Si existe confianza en la economía de un país se genera dinero. Si se pierde confianza, el dinero se destruye.

Por simplificar. Imagínense que somos un país y nuestra economía es un coche que tenemos a la venta en eBay. Si el coche tiene un buen motor, parece cómodo y no necesita reparaciones las ofertas irán al alza continuamente. Si se rompe el motor, si nos faltan ruedas, un faro está roto y el seguro va a ser carísimo el precio irá a la baja. A nivel de la economía, si, como ha ocurrido a nivel global con el coronavirus, hay empresas al borde de la quiebra, sube el paro y el consumo cae, baja la confianza y el dinero virtual desaparece.

El coche no se vende nunca en eBay ni la economía se cierra para siempre. Si reparamos el coche, si el gobierno toma las decisiones correctas, el precio sube y el dinero se vuelve a crear. ¿Cómo? Doctores tiene la Iglesia, pero desde mi punto de vista será más rápido si las políticas incluyen a las economías familiares (la microeconomía) y no sólo parámetros macroeconómicos.

Cuando pase la crisis, que como el maldito virus pasará, quizá veamos un panorama diferente. Creo que estas semanas nos van a llevar necesariamente a evaluar cómo gastamos y malgastamos dinero, y quizá algunas industrias sufran una recesión irreversible. Hasta ahora nos hemos creído todo lo que nos anunciantes decían que de verdad queríamos comprar y lo hemos comprado religiosamente. Estos días en los que estamos pasando todo nuestro tiempo en casa habremos tropezado con algo que nos haya hecho preguntarnos “¿para qué leches compramos esto?” y prefiramos dedicar nuestro tiempo de ocio y nuestro dinero en algo diferente. Una oportunidad para emprendedores.

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