Amadeo Carrizo, una leyenda del fútbol argentino, ha fallecido a los 93 años en su Rufino natal, tras una vida muy vinculada con el River Plate y la selección albiceleste. Bautizado como el “Guardián del arco más grande del mundo” y como “Tarzán”, sus hazañas en la portería le valieron para ser nombrado Presidente Honorario del River Plate en diciembre de 2013.

Con su estilo único, Amadeo marcó una época en el fútbol argentino disputando 552 partidos en el River durante 23 años con diez títulos conseguidos (siete ligas, en 1945, 1947, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957; dos Copas Aldao, en 1945 y 1947; y la Copa Ibarguren, en 1952), mientras que en la Albiceleste disputó 22 encuentros entre 1954 y 1964, y conquistó la Copa de las Naciones de 1964 en Brasil y formó parte de la plantilla en el Mundial de Suecia en 1958.

Carrizo nació en la ciudad santafesina de Rufino un 12 de junio de 1926 y su relevancia en el fútbol argentino le permitió que en esa fecha se celebre desde 2011 “El día del arquero” en Argentina, por decisión del Senado Nacional.

“El Gran Amadeo” fue también el primer portero argentino en utilizar guantes, algo que en su momento se consideró una excentricidad. Lo hizo por recomendación de otra leyenda, el ruso Lev Yashin, quien le regaló los suyos.

1958: Argentina contra Alemania Occidental en Malmoe (Suecia), Amadeo Carrizo despeja en presencia de Uwe Seeler. CORDON PRESS

Amadeo tuvo una larga trayectoria —se retiró a los 44 años— que, además del River Plate, incluyó un breve paso de dos años (1969-1970) por el Millonarios de Colombia antes de su retirada definitiva. También reforzó en dos encuentros a dos clubes peruanos en el año 1969, al Alianza Lima (ante el Dinamo de Moscú de Lev Yashin) y al Universitario de Deportes (frente al Corinthians de Brasil).

Carrizo hizo historia por su poco ortodoxo y arriesgado estilo, que incluía salir del área para jugar con los pies en la defensa, además de ser uno de los primeros en lanzarse a los pies de un atacante para arrebatarle el balón o iniciar contraataques con saques desde la portería.

Fue elegido por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS) como el mejor guardameta sudamericano del Siglo XX y a los 42 años logró mantener su portería imbatida durante 769 minutos.

Tuvo una breve experiencia como entrenador, primero en el Deportivo Armenio de Argentina (1972) y luego en el Once Caldas de Colombia (1973), antes de elegir la opción de ser formador de futuros porteros en su querido River Plate.

En una entrevista con el diario La Nación, a la pregunta de cómo le gustaría que lo recordaran, respondió: “Me contó mi bisabuelo que una vez hubo un arquero muy bueno, que se llamaba Amadeo Carrizo. Atajaba en River, jugó muchísimos años”. 

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