Por Irene Garcia (@IreneGarciaO)

El barro era más denso que la niebla pero el balón corría de un lado a otro golpeado con más fuerza por sus almas que por sus pies. John, Billy y Edmund partirían pronto hacia el frente, pero durante esos ratos, los soldados solo eran niños desarmados.

Por Emmanuel Ramiro (@emmanuelrf)

Me hice portero por esto. ¡Solo nosotros podemos tocarla con las manos! Y luego está la indumentaria, diferente al resto.Hasta nos dejan jugar con visera. Lástima que nadie recuerde ninguna de mis paradas, pero sí aquella mano. Claro, que era la de Dios.

Por Juan Carlos Guerrero (@jcguerrero87)

Sentir cómo vas a atrapar ese balón con tus manos es lo más parecido a dominar el mundo. Nadie es más poderoso en ese momento. Hasta que el destino se viste como un maldito bote delante del portero y compruebas que el fútbol es igual que la vida: siempre hay un sobresalto.

Por Iván Muñoz Sánchez (@IvanMusaz)

La niebla y el frío eran más importante que los uniformes traídos de casa. Esos eran los únicos requisitos para que los obreros saliesen al campo de batalla. La pelota, a veces, se convertiría en fusil y así pasarían los días en aquella Gran Guerra.

Por Emi Huertas (@EmiHuertas_)

24 de marzo de 1898. El frío y la lluvia estaban presentes en la vieja cancha del Birmingham. El barro también. Pero nada podía frenar la ilusión de aquellos muchachos. Para ellos, el fútbol siempre fue faro en tiempos difíciles.

Por Alessandro da Fiore (@TancredoFogarty)

Bruma y barro. Cuero duro del que duele al atajarlo. Frío del bueno en el país dónde se fabrica el frío.Madrugón en un desapacible sábado. Mi padre no se pierde un partido. Y este es un partido grande. Si ganamos nos salvamos pero ellos no ganan la liga.

Por Silvia Nebreda Prieto (@Silviasilvisyl)

Le dijeron que no lo conseguiría. Que carecía de talento para tener un solo segundo de gloria. Y menos aún bajo la incesante lluvia y el freno denso del barro. No dudó. Su voz interior gritaba «hazlo». Simplemente golpeó el balón… Así comenzó su leyenda

Por Juanjo Pérez (@juanjperezperez)

Cuando le explicaron que habían prohibido las cesiones al portero no se lo creyó. Si hubiera sabido que el balón iba a explotar en sus manos no habría salido a recogerlo como si fuera una paloma.

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