Siempre he pensado que la suerte no existe. Que uno vence a sus fantasmas con trabajo y a sus enemigos con devoción. Hasta hace poco, el fútbol femenino daba vueltas sobre sí mismo con los ojos vendados dentro de una habitación oscura. Hoy en día, la pasión, que no la suerte, tiene como resultado un efecto mariposa de dimensiones colosales. El fútbol femenino, a tientas, pero con mucha insistencia, ha encontrado el interruptor. Las mujeres ya aparecen en el mapa. En los patios, las manos inocentes intercambian cromos con las caras de Alex Morgan, Megan Rapinoe, Irene Paredes u Olga García. Y algo se mueve en el alma. Common Goal empieza a convertirse en uno de los responsables de esa inercia imparable que provoca sonrisas de satisfacción por el trabajo bien hecho y lágrimas de alegría por la ilusión que provoca el avistamiento de un futuro mejor.

Para construir ese futuro, hay esperanza. Las niñas de todo el mundo empiezan a saber que en eso de dar patadas a una pelota ya no andan tan solas, que hay mitos y referentes, un pasado y un presente que las empuja y las anima a tener sueños. En España, las nuevas generaciones ya tienen fotos de sus jugadoras favoritas en las carpetas y en las corcheras. Y ahí, en ese saco donde encontramos a las lideresas de nuestro fútbol, sobresale Amanda Sampedro. La capitana del Atlético de Madrid y una de las capitanas de la Selección Española de fútbol, se ha unido a Common Goal. Trabajadora incansable y actualmente erigida como una de las mejores centrocampistas nacionales y europeas, Amanda Sampedro es prácticamente imprescindible tanto en su club como en la Selección que dirige Jorge Vilda. Amanda posee un carácter luchador y un talento que la han llevado a ser tres veces campeona de La Liga Iberdrola con el Atlético de Madrid, y a superar las 50 internacionalidades con España.

Player Card de Amanda Sampedro en Common Goal

Actualmente, Amanda se encuentra en Estados Unidos disputando la She Believes Cup con España y se enfrentará a Megan Rapinoe, la primera mujer, junto con Alex Morgan, en sumarse al movimiento Common Goal en noviembre de 2017. Rivales en el terreno de juego, pero unidas por una causa compartida, la de cambiar el mundo a través de fútbol.

Dos de las leyendas del fútbol femenino norteamericano ya forman parte de Common Goal

Sampedro, décimo octava jugadora de La Liga Iberdrola en unirse a Common Goal, destinará el 1% de su salario al proyecto “Global Goal 5 Accelerator”. Lanzado por Common Goal en el Día Internacional de la Mujer, este proyecto tiene como objetivos incrementar el acceso y la participación de las niñas en el fútbol y aumentar el número de entrenadoras en los programas comunitarios de fútbol de todo el mundo. “Global Goal 5 Accelerator” parte de la premisa de que para empoderar a las niñas y jóvenes es fundamental ofrecer referentes y representación femenina.

“Me encanta la idea de abrir caminos a otros a través del deporte y del fútbol. Ayudar a las mujeres en ciertos países donde a lo mejor a nivel social y cultural no tienen las mismas oportunidades y, a través del fútbol, ofrecer referentes femeninos a las nuevas generaciones de niñas”, ha comentado Sampedro.

Juan Mata, el primer español en unirse a Common Goal y uno de los impulsores del movimiento, también ha comentado la noticia: “La igualdad de género siempre ha tenido una importancia capital en Common Goal, por lo que es fantástico ver a una futbolista y persona top como Amanda unirse al movimiento y fortalecer su liderazgo dentro y fuera del campo. ¡Bienvenida!”

“El deporte tiene un gran valor educativo. Me gustaría que los valores de fair play, de deportividad y de igualdad se fomentaran más a través del fútbol y se trasladasen a la sociedad,” mantiene Sampedro. “Tenemos la capacidad con el fútbol de movilizar países, de movilizar personas. No existe un evento como un Mundial para movilizar a tanta gente en un día, en 90 minutos. Tenemos que aprovecharnos de ese poder educativo y de ese poder de movilización para cambiar la sociedad.

Por una vez en la vida me gustaría ver el vaso medio lleno. Volvamos a echar un vistazo a lo ocurrido, por si alguno anda despistado: un grupo de mujeres sin nada que perder se ha puesto a cavar con las manos, nos ha estremecido con una voluntad inquebrantable, un tesón admirable y una sonrisa de oreja a oreja, hasta cuando es posible que su hazaña caiga en saco roto por culpa de una sociedad que no está preparada todavía para dejar abandonados en la cuneta el resultadismo y ciertos prejuicios. Pero hay en qué creer mientras Common Goal siga apostando por defender el fútbol femenino como una lengua global gracias a iniciativas como «Global Goal 5 Accelerator«.

Lo conseguido en este tiempo merece un estudio minucioso de causas y consecuencias o volveremos a vendarnos los ojos ante una realidad que nos devora y que merece unos cuantos arrumacos. Ya lo avisó Einstein, el problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón. El fútbol femenino todavía no ha seducido a aquellos que prefieren construir muros en lugar de puentes, pero estoy convencida de que algo nos ha entrado a todos por los ojos y nos ha tocado la fibra. Esa sensación es contagiosa, Common Goal lo sabe y ha apostado fuerte por una causa que ya es imparable.

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