Pocas cosas más desalentadoras que un estadio vacío. Pocas sensaciones más insípidas que un partido sordo, que es al oído lo que supone ver un encuentro a puerta cerrada. Los goles suenan a gritos de manicomio, la animación por megafonía a retoque de photoshop y la remontada que necesitaba el Valencia resultó ser un fantasma que nunca merodeó por Mestalla.

No ayudaron los tiros en el pie, ni las facilidades de Diahkaby. Dos penaltis del central francés en 45 minutos son una losa demasiado pesada para cualquiera. Mucho más para un equipo que lleva tiritando toda la temporada. El escaso espíritu de remontada se esfumó a los tres minutos, nada más empezar, en la primera internada de Ilicic llegó hasta la línea de fondo, ahí tiró un recorte de manual y Diahkaby picó en el anzuelo. Al esloveno no le tembló el pulso para marcar por el centro ante Cillessen desde los once metros.

Intentaron reaccionar los chés a través de Rodrigo. Primero lo intentó con un disparo que se sacó de encima Sportiello. A la siguiente el internacional español filtraba un pase a la espalda de Caldara y el intento de despeje de este se queda en tierra de nadie. Gameiro más rápido que ninguno hizo bueno el rechace para poner las tablas en el marcador y demostró por enésima vez la endeblez defensiva del magnífico equipo de Gasperini.

No es mucho mejor la retaguardia ché. Sobre todo tras las bajas del sancionado Paulista y del lesionado Garay. Hoy el eje de la zaga, de circunstancias como en la ida, fue la formada por Diahkaby y Coquelin. El 12 volvió a salir en la foto tras intentar cortar un pase con la mano. El VAR cazó sus intenciones y el colegiado rumano Hategan no tuvo más remedio que hacer caso al videoarbitraje. Ilicic, la figura del partido y de la eliminatoria, volvió a superar desde los once metros a Cillessen.

Cuando la clasificación era ya una quimera, Celades metió en el campo a Guedes y sacrificó a Diahkaby. El Valencia defendió con tres defensas que no lo son y empezó a cargar el área. En una de esas Ferrán encontró la cabeza de Gameiro para poner el 2-2 en el marcador. Quedaban 40 minutos para hacer cuatro más. El espejismo se alargó unos minutos más hasta el 67 cuando Ferrán Torres demostró que es uno de los pocos brotes verdes de este Valencia. Su vaselina para poner el 3-2 provisional debería servir, al menos, para que el equipo ché reinicie su hoja de ruta hacia lo que un día fue ese club.

Las antípodas de ese edificio derruido es el Atlanta de Gasperini, un equipo bisoño atrás y con mordiente arriba. Dispuesto a comerse el mundo cada día. Apenas necesitó dos chispazos para voltear el marcador. Otra vez Ilicic, pesadilla ché esta noche con cuatro goles, volvió a poner las cosas en su sitio. El delantero de 32 años es el primero en marcar cuatro goles a domicilio en toda la Champions League. Messi, en dos ocasiones, Mario Gómez y Lewandowski lo habían conseguido antes jugando como locales.

Mientras tanto los italianos avanzan a la siguiente ronda tras haber ganado los dos partidos al Valencia, al que han marcado 8 goles. Esta vez las estadísticas no engañaban. Los de Bérgamo son el tercer máximo goleador de las 5 grandes ligas europeas (70 goles) y llegarán por primera vez a cuartos de final de Champions cargados de pólvora. Toda la que no van a necesitar ya en Valencia.

Ficha técnica:

3 – Valencia: Cillessen, Wass, Coquelin (Cheryshev, m.75), Diakhaby (Guedes, m.46), Gayà, Ferran Torres, Kondogbia, Parejo, Carlos Soler, Rodrigo (Florenzi, m.79) y Gameiro.

4 – Atalanta: Sportiello, Djimsiti, Caldara, Palomino, Hateboer, De Roon (Zapata, m.43), Freuler, Gossens, Pasalic (Tameze, m.83), Papu Gómez (Malinosvskyi, m.78) e Ilicic.

Goles: 0-1, m.3: Ilicic, de penalti. 1-1, m.21: Gameiro. 1-2, m.43: Ilicic, de penalti. 2-2, m.51: Gameiro. 3-2, m.67: Ferran. 3-3, m.71: Ilicic, 3-4, m.82: Ilicic.

Árbitro: Ovidiu Hategan (ROM). Amonestó por el Valencia a Coquelin, Diakhaby, Kongobia y Wass y por el Atalanta a Freuler.

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