El nuevo formato de la Copa del Rey se cobró tres ilustres víctimas. Real Madrid, Atletico y Barcelona, tres grandes de la liga española, sucumbieron ante equipos que a priori eran inferiores en presupuesto y plantillas.

Fútbol es fútbol, afirmaba Boskov, el desaparecido entrenador yugoslavo que en 1981 fichó por el Real Madrid. Esta frase lleva implícita la complejidad de este deporte. En eliminatorias a un solo partido se minimizan las desigualdades técnico-tácticas, incluso físicas, que pueden marcar las diferencias entre unos jugadores y otros.

Las críticas fueron feroces para todos los implicados en estas eliminaciones. En el caso del Barcelona y el Atlético se centraron en el juego desarrollado por ambos, pero en el caso del Real Madrid se hizo hincapié en los siete cambios en la alineación que presentó Zidane frente a la Real Sociedad.

He trabajado muchos años con Zizou y hemos pasado muchas horas hablando sobre todo del aspecto físico de los entrenamientos. La importancia que llega a tener en el jugador para que pueda desarrollar todo su talento técnico. Él, como futbolista, descubrió en su paso por la Juventus la importancia que los italianos dan a la preparación física y observó cómo un nivel físico óptimo es imprescindible para el rendimiento en los momentos cruciales de la temporada, esos donde se deciden los títulos más importantes. Es decir, Liga y Champions. Sin desmerecer la Copa del Rey, naturalmente.

El descubrimiento le impactó y para él es un aspecto innegociable. Esa es su prioridad en la planificación de los entrenamientos. Conocedor del fútbol en todas sus dimensiones sabe que actualmente la exigencia física en cada partido es brutal. Mas de 200 esfuerzos explosivos de 0 a 4 segundos con recuperaciones que apenas alcanzan los 15-20 segundos. Frecuencias cardiacas medias durante el juego entre 173-175 pulsaciones. Jugadores que corren a 24 km/h y cubren distancias por partido entre 14-16 km (Kanté), casi una media maratón.

Con estos datos objetivos es imposible pretender que los mismos jugadores encaren partidos cada tres días y no se vea afectado su rendimiento.

¿Qué pretende Zidane con estas rotaciones? Sencillamente, gestionar las intensidades. La intensidad, el volumen y la frecuencia son aspectos básicos de los entrenamientos. Sin embargo, es la intensidad la que dinamiza las cargas para que aparezca la velocidad. Pero para que esta secuencia tenga éxito es necesario también gestionar la intensidad de los partidos. Y eso se consigue equilibrando el tiempo en los entrenamientos y en los partidos de todos los jugadores.

De esta manera alejamos en el tiempo el riesgo de lesión. Si el jugador acumula mas de 3.000 minutos ininterrumpidos compitiendo el riesgo de lesión aumenta exponencialmente. Y esto lo sabe el entrenador del Madrid y lo pone en práctica con asiduidad para proteger la salud de sus jugadores.

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