Entre el madridismo y la prensa de la época se acuñó una expresión que puso nombre a las broncas de don Santiago Bernabéu a los jugadores. Se las llamó santiaguinas. Desde aquí, y si nadie tiene inconveniente, me voy a permitir un término para definir las decisiones deportivas de Zidane: zidanadas.

Vayamos al caso. Ante el Manchester City, Zidane tomó una serie de decisiones incomprensibles que comenzaron por la suplencia de Kroos y continuaron por la permanencia del alemán en el banquillo ante el desarrollo de los acontecimientos.

También es una zidanada que Casemiro y Benzema hayan llegado fundidos a este momento de la temporada. El entrenador no ha dado descanso a dos de las cuatro patas que sujetaban la mesa y ahora tenemos dos patadas menos y dos walking dead más. Entretanto, Jovic recibe en el banquillo clases de castellano impartidas por Chendo y Rodrygo golea al Sanse en Segunda B…

Con Guardiola de visitante, Zizou se inventó una nueva delantera, con Vinicius y Benzema acompañados de Isco en la media punta. ¿Cuántas veces había jugado con ese ataque? ¡Ninguna! Por lo se ve, Zidane debió pensar que los octavos de Champions eran un buen momento para hacer experimentos… Aunque no es tan raro si pensamos que en los cuartos de Copa hizo ocho cambios…

El entrenador blanco lleva un año inventando la pólvora y la rueda, y gritando ¡Eureka! cada vez que brota fuego o se mueve el equipo. Pero la realidad es que con tantos cambios no ha logrado crear ni una estructura ni un juego reconocible. Tanto baile de jugadores ha impedido que Ramos y Mendy se entiendan (en ocasiones hasta se chocan). Tampoco ha favorecido la evolución de Valverde, al que se sigue tratando como un becario. El uruguayo jugó contra el City por la izquierda, aunque desde la derecha se había convertido en el mediocampista más en forma del equipo.

Si te dedicas a hacer castillos de naipes, debes tener cuidado al abrir una ventana. En octavos de Champions, Zizou volvió a sus castillos de cartas, a sus onces sujetos por alfileres y a esas decisiones que sólo se sostienen con acontecimientos extraordinarios: un gol Nacho de cabeza en el 78, un doblete de Casemiro, un favor del VAR o una ayuda del santo del día. Nada de eso vimos contra el Manchester City. Sólo zidanadas.

Uno por uno

Zidane: Al francés solo le faltaron las palomitas. Dirigir es ordenar, coordinar y facilitar sistemas y tácticas que den superioridades a tus jugadores. De todo eso a Zizou se le olvidó la mitad. Si cada día cambias y cambias y vuelves a cambiar, pues llega el City y… Pues que va y se inventa una delantera que juega por primera vez juntos en lo que va de año. De momento el carrusel les ha costado una Copa, perder el liderato y que el City tome ventaja. Kroos, al menos, llegará descansado ante el Barça.

Courtois: De nuevo salvó al equipo de lo que pudo ser una derrota definitiva. Bernardo Silva, Gabriel Jesús y Mahrez (en dos ocasiones) vieron cómo el belga les detenía remates de gol. Un seguro de vida que esta vez no fue suficiente.

Carvajal: Dantesco. Reñido con la pelota todo el partido, incapaz de poner un buen centro y sumando continuamente pérdidas en la circulación del balón. La defensa no le salvó. Errático y acelerado en las marcas, y descolocado en multitud de ocasiones, no supo leer los movimientos de los puntas del City. Firmó uno de sus peores partidos de este año, y van demasiados malos.

Varane: Le tocó cubrir continuamente la espalda de Carvajal y lo hizo con rapidez y contundencia en sus acciones. Pep cerró la salida desde atrás a Ramos y él tuvo la responsabilidad de hacerlo en muchas ocasiones, aunque sin brillo. Le faltó jerarquía, algo ya crónico en su juego.

Sergio Ramos: Mendy le da la vida, la misma que Marcelo le vampiriza. Al de Camas le costó dominar la salida de la pelota desde atrás, ya que fue el foco de la presión del City. Serio en la marca y concentrado, se dejó ganar la espalda en el gol de Gabriel Jesús, lo que le señala.

Mendy: En defensa es un jugador notable y hoylo volvió a demostrar a la hora de tapar su banda. Cuando Mahrez le atacó por dentro tuvo más problemas, ya que tácticamente no parece estar aun muy engranado. En ataque es todo voluntad y presencia, pero muy poco acierto. 

Casemiro: Posiblemente vivió uno de los días más duros de su vida a nivel emocional. Que Guardiola le flotase y le permitiese recibir sin marca, habla de lo poco que al de Sampedor le importaba que el brasileño tuviese la pelota y fuese quien iniciase el juego de los blancos. No debe ser fácil asumir que un entrenador como Pep desprecie así tu fútbol, aunque el resultado igual le dio la razón…físicamente se le ve pesado y lento, como cansado, ¿será porque lo ha jugado todo este curso?

Valverde: La Champions es la Champions. Zizou sorprendió a todos dejando a Kroos en el banquillo y colocándole en el interior zurdo. Al uruguayo todo lo que le sobró en ganas, ritmo y esfuerzo le faltó en fútbol. Quiso estar en muchas partes y a veces eso le descolocó en demasía. Lleva unos partidos en los que se le nota sin la frescura física que le hacía diferencial. 

Modric: Sin Kroos, a Modric le falta su socio del pase-pase, y no encuentra esa sociedad en ningún jugador. Intentó hacerse grande con el balón, pero a Modric ya le cuesta dominar los partidos. Tras el descanso, su ritmo de juego bajó muchísimo y todo apuntaba a que sería el primer cambio.

Isco: El mejor jugador del Madrid. Comenzó en la derecha pero, como siempre, jugó por todo el campo. Tardó en entrar en juego porque el dominio de la pelota del Madrid estaba muy lejos de las zonas de ataque. Pese a sus intentos, no encontró nunca a los delanteros, porque Benzema está fundido y Vinicius y él de momento hablan idiomas distintos con la pelota. 

Vinicius: Todas sus jugadas son como en una novela: presentación con un arranque poderoso, nudo con algún regate brillante y posiblemente un buen desborde, y desenlace con un centro o un remate acelerado o a trompicones. En este Madrid fue el único que agitó algo la defensa inglesa, pero sus finales son siempre muy atropellados.

Benzema: La cabezonería de Zidane tiene un precio, y ese es que Karim esté fundido. Ni está ni se le espera. Cazó un remate de cabeza y nada más en 90 minutos.

Bale: Fue salir y los del City hicieron dos goles. Solo tuvo una jugada en la que demostró que ya no es ni de lejos el que era, una carrera con Walker que el lateral le ganó con una suficiencia dolorosa. 

Jovic y Lucas Vázquez: Entraron en el minuto 83…a Zidane se le habían acabado las palomitas y recordó que podía hacer cambios.

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