El Liverpool esta temporada ha decidido dejarnos sin ningún tipo de emoción en la lucha por el campeonato liguero inglés. Podrían haberse dejado puntos inesperados, como el Madrid y el Barcelona, o como su propio rival, el Manchester City, pero no pasaban por ahí los planes de Klopp: van a asegurar la liga tan pronto que si el City patina otra vez podría ser campeón antes de terminar los octavos de final de la Copa de Europa. 

No siempre fue así, claro. La temporada pasada el propio Liverpool y el City llevaron la lucha por el titulo hasta el final, con ventaja para los de Guardiola por 98-97, la segunda puntuación más alta de un campeón y la más alta de un subcampeón. La acumulación de puntos daba por casi seguro el desenlace en los últimos nueve partidos. Ninguno tropezaría, se pronosticaba inicialmente y se confirmaba después. Este fue un sprint final atípico, pues lo que suele ocurrir en las ligas de final apretado es algo similar a una ultima vuelta en los 3.000 obstáculos del atletismo: un tropezón aquí, una valla a destiempo, una mala caída en la ría y cambios de posiciones entre los dos primeros. Una de esas temporadas fue la de 1988-1989.

La temporada se inició con varios favoritos, como el United de Ferguson, que finalmente acabó undécimo, el Tottenham de Terry Venables, que pese a su cartel inició la temporada como colista para reaccionar tarde, o el Nottingham Forest de Clough, que también enderezó la temporada en la segunda mitad, acabó tercero y ganó la Copa de la Liga y la extinta Full Members Cup, una competición creada durante la exclusión de los equipos ingleses de las competiciones europeas por el desastre de Heysel. El Chelsea y el Manchester City jugaron en segunda división y ascendieron en aquel curso.

Entre unos y otros, y por su propio empeño, el campeonato quedó en un mano a mano entre el dominante Liverpool, entrenado por Kenny Dalglish, y el emergente Arsenal de George Graham, un equipo luchador y bien organizado (nada que ver con la época posterior). El Liverpool tuvo que remontar la diferencia con el Arsenal tras un mal inicio liguero y el amontonamiento de partidos consecuencia de la tragedia de Hillsborough durante la semifinal de FA Cup contra el Nottingham Forest, en la que 96 seguidores del Liverpool perdieron la vida. Todo lo acontecido entonces está bien documentado y ha ocupado espacio en los medios hasta nuestros días, así que nos centraremos en lo futbolístico. 

El Liverpool, que hasta aquel día llevaba nueve victorias consecutivas y había recortado nueve puntos con el Arsenal, estuvo 18 días sin jugar. Volvió en Goodison Park, terreno del Everton, donde empató 0-0. Le quedaban cinco partidos por disputar, cuatro de ellos en casa, y contaba con 64 puntos. El Arsenal tenia 69, cuatro partidos por jugar y dos de ellos en casa.

Tras cuatro victorias consecutivas, el Liverpool pasó a liderar la clasificación con tres puntos de ventaja sobre el Arsenal. Lo tenía todo en su mano para ser campeón…

El partido de la temporada, por los retrasos causados por Hillsborough y la reorganización del calendario, era un Liverpool-Arsenal. El choque se presentaba imponente, pero podía no ser trascendente si los gunners cumplían con su parte. Pero no cumplieron. Tras derrotar el Middlesbrough a domicilio (0-1), el Arsenal volvió a fallar en casa (perdió 1-2 con el Derby County, quinto al final) y dejó que el Wimbledon le empatara a dos. Miel sobre hojuelas para los reds, que tras derrotar a sus cuatro rivales (Forest, Wimbledon, QPR y West Ham) pasaron a liderar la clasificación con tres puntos de ventaja y cuatro goles de diferencia favorables sobre el Arsenal.

Todo estaba a favor del Liverpool. En el último partido contra el Arsenal les bastaba con un empate o una derrota por un gol para ser campeones. El gran dominador del futbol inglés lo tenía todo en su mano y el pretendiente al trono estaba cerca de perder su oportunidad.

El partido se jugó en viernes, todavía encajando fechas. El Liverpool había ganado la FA Cup ante el Everton el fin de semana anterior y el Liverpool quería regalar a sus aficionados y a las víctimas de Hillsborough el doblete de la temporada.

Los reds esperaban que el Arsenal saliera atacante y dominador, pero las instrucciones de George Graham fueron las contrarias: mantener el partido cerrado, sin que pasara mucho, y buscar un primer gol en la segunda parte que llenase de dudas al Liverpool. Y así fue. En el minuto 52, Alan Smith marcó de cabeza al saque de una falta. Los defensas del Liverpool protestaron: el balón pareció entrar directamente sin que lo tocara nadie. Las dudas se apoderaron entonces de los jugadores del Liverpool. Unos querían mantener el 0-1 y otros empatar o remontar.

Ya cumplido el minuto 90, los jugadores del Liverpool dieron la sensación de querer perder el tiempo. Hasta que un balón jugado en largo llegó hacia John Barnes, que intentó entrar en el área, sin apoyos. Lukic, el portero gunner, recogió la pelota y el Arsenal lanzó dos pases largos hasta conectar con Thomas. Su control rebotó en un defensa del Liverpool y le permitió encarar a Grobbelaar, que dudó y ofreció a Thomas la posibilidad de picar levemente el balón. Gol.

Corría el minuto 91 y el Arsenal ponía fin a 18 años de espera por una Liga. El Liverpool ganó la siguiente liga, Thomas firmó por el Liverpool en 1991, George Graham ganó cuatro títulos más con el Arsenal y pasó un año sancionado por aceptar comisiones en el traspaso de jugadores.

A Kenny Dalglish el futbol le dio otra oportunidad similar, pero, si les parece, la contaremos en otra ocasión.

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