En un suspiro se derrumbó el Real Madrid. Está feo señalar, pero la irresponsabilidad de Carvajal debe ser mencionada. El penalti que cometió en el minuto 82 era de todo punto innecesario. Sólo hacía falta contención ante la presencia de Sterling. Aguantar, recular, pensar un poco. Nunca te lances al abordaje de un delantero rápido. Lo sabe cualquier defensa, más aún si el tipo acaba de saltar al campo. Sólo hacía falta un mínimo de reflexión. No era tan mal resultado el empate. Era un combate nulo o casi. Era una descripción del partido sin detalles. Pero la derrota hace sangre, y la sangre atrae a los tiburones. El marcador final obliga a una hazaña que habrá que planear sin Sergio Ramos, expulsado en plena confusión. Una proeza que exigirá de todas las virtudes posibles y de una más, la suerte. Ya habrá tiempo para invocar las legendarias remontadas.

Los últimos quince minutos fueron un aquelarre. Marcó Gabriel Jesús (77’) al ganar en el salto a Sergio Ramos; el capitán reclamó falta y pudo haberla, pero las repeticiones no dan cuenta de la intensidad de contacto. Es inútil detenerse ahí. El problema fue el repentino decaimiento, muy similar al que sufrió el City cuando marcó Isco. Todos los goles en contra duelen, pero los hay que además de dolor provocan miedo. Los hay que, además de interrumpir la felicidad, la niegan. Que despiertan del sueño. Que hacen mirar el reloj, dudar de uno mismo. Así de mal cayó el empate.

En plena crisis nerviosa, Carvajal optó por saltar al vacío. Es el vértigo en estado puro. Una sensación de angustia tan demoledora que rinde cualquier resistencia. De Bruyne, que se había inventado el primer gol, transformó sin inmutarse. Qué jugador. El City, que durante bastantes minutos hubiera firmado el 1-0 y luego el 1-1, se marchaba finalmente con un 1-2, su primera victoria en el Bernabéu.

Ahora ya no queda rastro de los buenos minutos del Madrid o del gran partido de Isco. Sólo permanece el marcador tatuado en la piel del madridismo como el balonazo de un Mikasa. Por tercer partido consecutivo, el fútbol fue cruel con los méritos del viejo león. Si eso sirve para acumular vidas, hay esperanzas para la vuelta. También si la historia cuenta. El terror sobreviene cuando toca imaginar quién marcara todos los goles que harán falta para pasar.

1 – Real Madrid: Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Ferland Mendy, Casemiro, Valverde, Modric (Lucas Vázquez, m.84), Isco (Jovic, m.84), Vinicius (Bale, m.75) y Benzema.

2 – Manchester City: Ederson; Walker, Otamendi, Laporte (Fernandinho, m.33), Benjamin Mendy, Gündogan, Rodri, De Bruyne; Mahrez, Bernardo Silva (Sterling, m.73) y Gabriel Jesus.

Goles: 1-0, M.60: Isco. 1-1, M.78: Gabriel Jesus. 1-2, M.83: De Bruyne, de penalti.

Árbitro: Daniele Orsato (Italia). Expulsó a Sergio Ramos en el minuto 86 por una falta cuando se escapaba Gabriel Jesús. Amonestó a Benjamin Mendy (m.29), Valverde (m.48), Modric (m.54),

Incidencias: Partido de ida de octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 75.615 espectadores, unos tres mil de ellos seguidores del City. 

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