Llegó el domingo y tuvimos que salir de casa a las cinco de la tarde para encontrar alguna mesa libre donde poder disfrutar del evento del año en Estados Unidos, la Super Bowl. Este día es comparable a las grandes fiestas americanas, el 4 de julio o Acción de Gracias. El primer domingo de febrero todos los americanos tienen planes, ya sea con familia o amigos; todos comparten un menú especial o lo que aquí llaman comida de bar, que incluye hamburguesas, quesadillas, palitos de queso y, sobre todo, lo que nunca debe faltar un día como este: alitas de pollo.

Dadas las circunstancias, y teniendo en cuenta que aventuraban nieve en algunas zonas de Nueva York, muchos decidieron celebrarlo en casa: solo se necesita una televisión grande y mucha cerveza, nada que requiera mucha planificación. Otros fuimos más atrevidos y decidimos bajar al bar dispuestos a cumplir todas y cada una de las tradiciones que el evento contempla.

Los neoyorquinos en especial no se jugaban mucho, a menos que hubieran apostado por alguno de los equipos. Lo que no es extraño. El mundo de las apuestas es una parte indispensable para disfrutar del evento. Y quien no lo tiene claro siempre puede consultar a los gurús de Las Vegas, a ver si la fortuna les sonríe nada más empezar el mes.

Pero esto solo es para gente con sangre fría y nervios de acero (además de dinero); el resto, lo máximo que arriesgan es perder cinco horas de su vida si el partido es aburrido. Y es que a esta Super Bowl, vista desde Nueva York, le faltaba algo… ni los Giants, ni los Jets… Después de mucho tiempo, los yankees no tenían un Tom Brady o unos Patriots contra los que descargar bilis para llegar la mar de relajados el lunes a trabajar.

En una intentona de sacar mis propias conclusiones pregunté a mi alrededor: «¿Con quién vais, con San Francisco o Kansas?». La respuesta más repetida era un encogimiento de hombros. «No importa mientras sea emocionante”, contestaban la mayoría.

Como todo día que sea celebrado de una u otra manera, la primera parte es siempre común en Estados Unidos: homenaje a la tierra de los valientes y la libertad, la razón original por la que es posible disfrutar de estos acontecimientos. Primero empezaron con America the Beautiful, América la bella, pero solo era para calentar motores. El momento que pone a todos de pie y eriza el pelo hasta a los expatriados es el momento del himno; incluso en el bar todos callan y escuchan para asegurarse de que la artista de turno, este año Demi Lovato, representa con honor y a la perfección la letra que simboliza la unión entre todos, tanto los aficionados de los Chiefs como de los 49ers.

Acabados los preámbulos llega la hora de la verdad, pero no olvidemos que la Super Bowl es mucho más que un mero partido. Es espectáculo, música y anuncios, muchísimos anuncios que, parezca o no mentira, todo el mundo está deseando ver y comentar. Este día no se cambia de canal desde las seis de la tarde a las once de la noche. Quizá por esta razón las compañías invierten dinerales para anunciarse en una final que ven cien millones de americanos cada año. Hace medio siglo los 30 segundos se pagaban a 78.000$, no se puede decir que sea moco de pavo; este año las empresas anunciadoras han llegado a pagar cinco millones de dólares por medio minuto de exposición. Después de abonar estas cantidades lo más lógico es que quieran dejar huella y para ello tiran de todo lo que pueden: actores de Hollywood, referencias a películas o mensajes sentimentales para llegar a los corazones de los espectadores. El caso es que los anuncios que más hayan gustado estarán hoy en boca de todos.

Pero si hay algún momento que defina la Super Bowl es el espectáculo del tiempo de descanso. En apenas cuarenta minutos tienen que montar un escenario, deslumbrar al público para que esa actuación sea la más recordada y deshacerse de todo para que los jugadores vuelvan a la pista. Y como el partido se disputaba esta vez en Miami, tocaba una representación a la altura del lugar y de las circunstancias. El cartel lo protagonizaron Shakira y Jennifer López: ellas, igual que los anunciantes, sabían que hoy solo se hablará de quién salió vencedora y se alzó como reina de la 54ª Super Bowl.

Nadie perdió detalle porque hoy en la oficina habrá corros para comentar tanto el partido como el intermedio. Y parece que ayer ganó la colombiana: cantó más, bailó más y fue la única que pronunció alguna palabra en español para representar a los muchos latinoamericanos que viven en Estados Unidos. La neoyorquina se bastó con mostrar un abrigo de plumas con las banderas de Estados Unidos y Puerto Rico. Al finalizar las actuaciones, el trending topic de twitter lo tenía claro: querían a Shakira.  Aquí no sólo cuenta cómo actúes sino cuántos memes y recuerdos dejes en las redes. Aún nos acordamos de los fantásticos tiburones de Katie Perry en su momento Super Bowl, y este año los trols se pusieron manos a la obra para recalcar de las maneras más humorísticas los sonidos emitidos por la señora de Piqué.

La segunda parte del partido se volvió mas interesante si cabe: llegaron al tercer cuarto empatados a diez. Era la recta final del partido y ya no quedaban hamburguesas ni alitas de pollo, ni otro picoteo con el que distraerse.

Como comentaba antes, poco importaba a ciertos neoyorquinos como acabase el partido. El año que viene todos saben que será otro suplicio seguir a los Giants y más aún a los Jets, pero están acostumbrados. Lo mismo les pasa en baloncesto con los Knicks y en Hockey con los Rangers o los Islanders, aunque los primeros, a veces, les dan alguna alegría.

Sabiendo su destino, disfrutaron de un día en el que que no había que preocuparse de quién se llevase el triunfo. Así empezaron a aplaudir buenas jugadas, comentar decisiones arbitrales y debatir sobre quién debía ganar o perder por méritos meramente deportivos. No fue una gran Super Bowl, al menos eso murmuraban cuando salimos del bar, pero tampoco la peor.

A poco mas de dos minutos para que acabara el partido un polémico touchdown ponía a los Chiefs por delante y marcaba el derrumbe de los 49ers, que cometieron un grave error a pocos segundos del final. La victoria se la llevaron los de Kansas y bien merecida. En lo que no parecían estar de acuerdo los espectadores era en el designado para ganar el MVP, Patrick Mahomes.

Se acabó la temporada de fútbol americano, pero nos queda mucho que celebrar. Lo siguiente será el March Madness, la locura de marzo del baloncesto universitario. Preparen sus apuestas… y sus alitas de pollo. 

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