Me plantean la siguiente cuestión: «En Europa, el año pasado, hubo 9.000 muertes por gripe. Si tuviéramos la población de China, serían entre 40.000 y 45.000… Si el contagio es mayor, pero la mortalidad es mucho menor que una gripe normal, ¿por qué un muerto por este virus en Francia es portada de periódicos en España?

Mi respuesta es que hay muchas razones, al margen de las mediáticas. Aquí las resumo en seis puntos.

  1. En primer lugar, hablamos de un virus nuevo en humanos y la gripe es una vieja conocida.
  2. No sabemos todavía su índice de contagiosidad. Parece alto, pero no está determinado. Aunque predomina la transmisión aérea, tampoco se conocen bien las vías de contagio.
  3. No hay claramente establecida una población de riesgo. La gripe es más mortal en ancianos broncópatas. El coronavirus ha causado el fallecimiento de jóvenes, adultos y ancianos.
  4. No hay vacuna. Tampoco hay un protocolo de actuación médica, sólo medidas de soporte. Con la gripe hay vacuna, hay antivíricos con eficacia conocida y se puede pronosticar mejor la evolución. Con el coronavirus, no.
  5. En este planeta cada vez más globalizado se hace difícil contener epidemias. Se está aprendiendo a manejar estas situaciones y ver cómo la población reacciona ante medidas de salud pública que interfieren con las libertades individuales.
  6. Hay muchas partes del planeta que no tienen controles para evitar contactos con animales que no deberían producirse (este virus salta a los humanos desde alguna especie salvaje). Presumiblemente, estos contactos se habrían producido en un punto remoto del planeta. El problema es que apenas quedan sitios remotos o aislados y existen muchos déficits en salud animal y en controles veterinarios. El mundo se globaliza y hay mucho que avanzar en salud veterinaria.

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