Wimbledon. La palabra en solitario nos suele traer las imagines de tradición inglesa, césped, jugadores vestidos de blanco nuclear, fresas con nata, espectadores luciendo sus mejores galas y aplausos respetuosos. Pero eso es tenis. Los aficionados al futbol tienen una imagen totalmente contraria, la de un equipo, el Wimbledon FC, con una brevísima carrera en la elite – ingreso en la cuarta división en 1977– lleno de jugadores machos-alfa, que se hacían bromas pesadas los unos a los otros y que se distinguían por un juego tosco y brusco. Uno de sus jugadores insignias, Vinnie Jones (hoy actor) llego a escribir un libro y explicaba como tiraba de los pelos de la axila a Paul Gascoigne para provocarle.

Jones, con Dennis Wise, Lawrie Sanchez, John Fasanu o David Beasant en la portería, encabezaba el equipo llamado “The Crazy Gang” en la mejor época del club, mediados los años 80, y con ese estilo eran capaces de mantenerse en la Primera Division inglesa (aún no se había formado la Premier League) y se plantaron en la final de la FA Cup ante todo un Liverpool, en 1988, apenas 11 años después de haber entrado a formar parte de la Liga, en su cuarta división.

A unos 100 kilómetros de Wimbledon se fundó en 1967 Milton Keynes, consecuencia de una política del gobierno británico que trataba de descongestionar Londres y trasladar parte de la población a nuevas áreas residenciales del sureste inglés. La ciudad tenia todo tipo de recreaciones, cine, teatro, centros comerciales. Pero no había fútbol. En 1997, un empresario (Pete Winkleman) creo un área recreativa que incluía un estadio de fútbol y se la ofreció a Luton (a las afueras de Londres) y los clubes londinenses Barnett, Crystal Palace y Queen’s Park Rangers.

13 años después de aquel inesperado triunfo en la FA Cup, la directiva del Wimbledon FC (conocido también como The Wambles o The Dons, ambos derivados del nombre completo del club) acepto la propuesta y se anunció que el club se trasladaría a Milton Keynes, causando la reacción adversa de la hinchada y la creación de un nuevo club, el AFC Wimbledon, con los mismos colores y los mismos apodos. A partir de la temporada 2004-05, el Wimbledon FC y con Winkleman como presidente paso a llamarse Milton Keynes Dons, en honor del Wimbledon, gesto que sentó muy mal a los aficionados originales del club. Desde entonces, los aficionados del AFC sienten ferviente animadversión por el MK Dons y, cuando se enfrentan en liga o Copa, el AFC se niega a escribir “Dons” en el video marcador del estadio – su rival es simplemente “MK”. Las aficiones frecuentemente cruzan pancartas, una pidiendo al rival que eliminen “Dons” de su nombre y la otra diciendo que no lo van a hacer y que les den la tabarra. Pero no es esa palabra la única disputa entre los clubes.

Desde la fundación del AFC Wimbledon, los aficionados del nuevo club reclaman el título de Copa como propio, pues son ellos quienes mantienen el legado y el espíritu del club. Winkleman, por su parte, afirmaba que era su club la verdadera continuación del club original, y que sus antiguos propietarios y aficionados le habían dejado morir hasta verse en la necesidad de efectuar el traslado. Sobre el papel, y sobrando la segunda parte de las palabras de Winkleman, tiene razón. Pero en 2007 la FSF (federación de aficionados de futbol) permitió al MK Dons unirse a la asociación a cambio de reconocer explícitamente el daño causado a los fans del Wimbledon por el traslado a Milton Keynes y no reclamar historia, logos, o propiedades del club anteriores a 2004.

No es este el único derby que no enfrenta a vecinos. Brighton y Crystal Palace se encuentran a una hora de distancia y es considerado por muchos aficionados un derby irreal, creado por la necesidad de que el Brighton tuviera algún rival con el que mantener una rivalidad “regional”. Y es que no hay club alguno mas cercano que el Palace en las 4 divisiones del fútbol profesional inglés. La historia tiene algo de rivalidad, aunque es casi tan reciente como la MK Dons y AFC Wimbledon, con un toque de esas disputas entre familias que dura varias generaciones.

Las raíces de la rivalidad se encuentran en 1974 tras una victoria del Brighton por 1-0 marrada por problemas entre las aficiones. En los siguientes años ambos clubes rivalizaban por ascender a la segunda categoría, unos entrenados por Terry Venables (el Palace) y los otros por Alan Mullery, excompañeros de equipo en el Tottenham como jugadores, pero nunca fueron amigos. Ambos llegaron a sus respectivos clubes casi a la vez, en 1976. Ese mismo año, tras 2 empates anteriores en una eliminatoria de la FA Cup, los equipos se encuentran en Stamford Bridge, estadio del Chelsea, donde finalmente el Palace vence 1-0. Mullery, insatisfecho con la decisión del colegiado de anular un gol a su equipo y señalar un penalti a favor de su rival, se fue a encarar con el arbitro al final del partido y entonces, según el propio Mullery, un aficionado le vertió un café hirviendo.

Ambos equipos ascenderían y en la temporada 1978-79 el Crystal Palace se hizo con el título de segunda división por delante del Brighton. En 2011 28 aficionados del club londinense fueron arrestados por incidentes en el estadio del Brighton, y en 2013 el Brighton tuvo que disculparse oficialmente porque en el partido de vuelta del play-off de ascenso a la Premier League, el vestuario del Palace había sido cubierto en excrementos (perdón si están ustedes comiendo algo).

Por quítame allá un descenso o regístrame un par de jugadores que no pueden jugar en la Premier League, Sheffield United y West Ham desarrollaron una intensa rivalidad a partir de 2007, principalmente desde Sheffield hacia Londres. Metidos en la pelea por salvar la categoría, el West Ham dio un golpe maestro en el mercado de invierno, registrando a Carlos Tevez y Javier Mascherano para sorpresa de todos. El West Ham salvo la categoría en la ultima jornada a costa del Sheffield United. Para entonces ya se sabia que Tevez y Mascherano no pertenecían al club, sino a su agente. Eso iba contra las normas de la Premier, que vino a decir aquello de pelillos a la mar (let bygones be bygones) y el Sheffield que juegue en el Championship.

Un rival tradicional del West Ham es el Milwall, también londinense. Sus disputas entre hooligans han sido habituales y una de las razones por las que el Milwall es uno de los clubes más odiados de Inglaterra: sus hooligans fueron de lo más activo en los 70 y 80, el periodo más violento del fútbol y aun hoy en día provocan incidentes. El Leeds United tuvo una reputación similar en la misma época, en la que además tuvo sus mayores éxitos en el campo de juego, donde eran capaces de todo por ganar. La combinación de éxito, estilo dudoso y hooligans hizo del Leeds United el equipo mas odiado de Inglaterra. Sera por aquello de dios les crea y ellos se juntan, pero ni las 170 millas de distancia ni la ausencia de partidos notables entre ambos equipos, ni la larga lista de rivales que ya tienen han sido motivo suficiente para no crear entre ambos clubes una animadversión intensa.

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