Ante el Celta, Zidane volvió a su eterna vuelta de tuerca en las alineaciones. Al lógico regreso de Hazard, el francés sumó a Marcelo y Bale, formando un 4-3-3 con Courtois; Carvajal, Varane, Ramos y Marcelo (en defensa); Valverde, Casemiro y Kroos (en medio campo) y Hazard, Benzema y el galés en la delantera.

Enfrente, el Celta se plantó con una defensa de tres centrales y dos laterales, que apenas si se soltaban en ataque, con Okay delante de esa línea de cinco, conformando un bloque de seis jugadores cuya idea era defender, y dejando toda la ofensiva a la imaginación de un grandísimo Rafinha y a los chispazos que pudieran dar Aspas y Smolov.

El Madrid salió intenso y presionante, pero pronto se adivinó que atrás iba a tener problemas. Bastaron dos acciones de los delanteros gallegos para adivinar que en defensa el Madrid no encontraba soluciones posicionales. La distancia entre los centrales era muy grande, ambos obligados a jugar muy abiertos debido a la altura a la que jugaron Marcelo y Carvajal, lo que dejaba libre un espacio entre ellos y  la espalda de Casemiro. Aspas a los 6 minutos aprovechó ese gigantesco pasillo para dejar solo a Smolov ante Courtois y …0-1.

Los blancos tenían la pelota, dominaban posicionalmente, robaban rápido y además presionaban bien y con agresividad, de ahí que el partido se jugase en campo celtiña, pero volvían los fantasmas del pasado no tan lejano. Marcelo exageraba la altura a la que jugaba, olvidándose de su espalda; Bale no cargaba el área, pero tampoco daba profundidad; Carvajal no encontraba espacio para doblar al galés y abusaba de jugar por dentro. El resultado es que, sin una zona libre entre ellos, Valverde desaparecía. Todo el espacio que los de Zidane concedían atrás eran incapaces de crearlo delante. Marcelo, Hazard y Benzema se juntaban continuamente, lo que sumado a sus respectivos marcadores creaba un camarote de los Marx  por la izquierda. El mediocampo movía la pelota con calidad, pero sin velocidad. Kroos, jefe de operaciones, balanceaba bien el juego a ambos lados buscando crear espacios, pero a este equipo le faltan desde hace mucho tiempo demasiadas cosas en ataque, y aunque Hazard dejó algunos buenos detalles, la ofensiva blanca careció de un rematador, como ocurre desde hace año y medio (desde la venta de Cristiano). El resultado es que pese al dominio no había desborde, y de nuevo las jugadas terminaban con centros a la olla fácilmente controlables. El partido era engañoso, parecía que dominaba el Madrid, pero quien estaba más cerca del gol era el Celta.

En la segunda parte el líder salió con una marcha más, el equipo se metió descaradamente en campo vigués, y el dominio y la sensación de que el gol podía llegar se hizo evidente. Una jugada por banda izquierda, que curiosamente no terminó con un balón colgado sino con un pase, valió el empate. El Celta notó ese gol y durante unos minutos estuvo en manos de un Madrid carente de remate, hasta que un error de Rubén le valió un penalti que Ramos convirtió en el 2-1.

Faltaban 30 minutos y otro de los fantasmas conocidos apareció. Óscar metió talento ofensivo (Pione Sisto,  Denis Suárez y Mina) y los problemas que el Madrid estaba teniendo atrás se agravaron. Cada vez que los gallegos lograban dar tres pases seguidos, la jugada llegaba hasta el área de Courtois. El francés retiró del campo a Kroos, el jugador que les daba el dominio del balón, y sin él en el campo, el Celta creció. Suárez inventó una joya de pase que Mina convirtió en el 2-2.

Los últimos diez minutos devolvieron imágenes no olvidadas por cercanas, con Ramos jugando de ariete, el Madrid lanzando balones a la olla, Vinicius atropellado por las prisas, Marcelo extremo izquierdo y Jovic, el delantero de los 60 millones, viéndolo desde el banquillo.


Uno por Uno


Zidane: En su línea; lo que hace, lo entiende él y pocos más. Isco, el mejor ante Osasuna, que además vio puerta, no jugó ni un minuto. Lucas Vázquez, que también marcó en Pamplona, ni citado. Bale, que venía de un pésimo partido en El Sadar (y que posiblemente está haciendo su peor temporada de blanco) fue titular en el día que volvía Hazard. Mendy, al que se supone quieres cuidar para que juegue ante el Barça, suplente. Un día perfecto para buscar la amarilla, que se pierda el partido ante el Levante y llegue limpio ante los culés. Pues jugó Marcelo. De la dirección de campo de Zidane solo diré que la zona débil que atacó el Celta todo el partido, el triangulo entre la espalda de Casemiro y el espacio entre los dos centrales, no fue creado por los gallegos con sus movimientos sino por Zidane con su posicionamiento.

Courtois: Salvó al equipo del 0-2 con un paradón en la primera parte. Vendido por su defensa en los dos goles del Celta. Un partido de esos que dan puntos a su equipo.

Carvajal: No se entendió con Bale en el juego de ataque y al no poder doblar al galés buscó demasiado jugar por dentro, lo que ahogó a Valverde. Su coraje hace que a veces tenga un protagonismo en ataque que no corresponde a su calidad técnica. Jugar tan ofensivo obligó a Varane a tapar mucho su zona, separándole demasiado de Ramos.

Varane: Que Carvajal jugase tan adelantado le obligó a ladear mucho su posición y con ello descubrió mucho la frontal del área. Ese error posicional que Zidane no corrigió fue la causa no solo de los dos goles, sino de muchas llegadas celtiñas con sensación de peligro. Con el balón hizo un partido notable.

Ramos: Lo mismo que le pasó a Varane en la derecha le ocurrió a él en la izquierda. Que Marcelo juegue de extremo hace que el camero se ladee mucho y con ello se separe de Varane, desprotegiendo con ello el eje del área y dejando al descubierto la espalda de Casemiro. En ataque exageró su voluntad de marcar y terminó jugando de ariete.

Marcelo: En los dos últimos partidos que ha jugado el brasileño el Madrid ha encajado seis tantos, ¿casualidad?. Jugó siempre por delante de Kroos, solapándose en muchísimas jugadas con Hazard, ahogando la salida del belga por fuera. Obligó a Ramos a lateralizar mucho su posición. En definitiva, Marcelo mediatiza muchísimo no solo el juego sino también el diseño del sistema y el brasileño ya no da tanto en taque como para que eso sea rentable.

Valverde: El partido era una trampa para él. Bale y Carvajal le quitaron vuelo al ocupar continuamente espacios donde él transita. Aseado con la pelota y trabajador como siempre en la presión, no tuvo el protagonismo ni el peso en el juego de otras tardes.

Casemiro: Su espalda fue la zona de ataque celtiña. Le costó dominar defensivamente la frontal del área blanca. Con el balón combinó algún buen desplazamiento lateral con problemas en los toques cortos de y de primera. Físicamente pareció cansado.

Kroos: Con mucho el mejor jugador del Madrid. Movió la pelota continuamente de lado a lado buscando encontrar huecos en la defensa gallega. Supo entender la posición de Marcelo para no solaparse con él y además llegó al remate para hacer el primer gol. Su cambio solo lo entiende Zidane.

Bale: Nunca un jugador con menos méritos ha sido más veces titular en la historia del fútbol. Otra de esas decisiones inexplicables que toma el entrenador francés cada domingo y que yo no puedo entender. Sin hacer su peor partido, la verdad es que no recuerdo ni una sola jugada de mérito que reseñar en los 80 minutos que jugó. Lleva siete temporadas en el equipo y cada partido que juega parece que es el primero… su desconexión con Carvajal es llamativa.

Benzema: El ariete francés está físicamente frito. Siempre deja acciones de calidad porque la tiene, pero esta vez no ganó ni un solo duelo. Karim vivió en el segundo palo, del fallo y así es muy difícil marcar ante una defensa de tres centrales. Hazard le buscó, pero ni uno ni otro tienen la chispa necesaria ahora para ser diferenciales.

Hazard: Pues pese a no hacer un gran partido, fue el mejor atacante blanco. Se le notó falto de ritmo, pero en un equipo sin desborde, poco ya es mucho. Dejó detalles del jugador que es… ahora toca esperar que se afine físicamente.

Vinicius: Entró por Hazard y a los pocos minutos llegó el 2-2 y con ello las prisas y las precipitaciones. No dejó nada que resaltar.

Modric: No le dio tiempo a entrar en juego.

Mendy: Se supone que salió para cerrar en defensa y si era posible que le sacaran una amarilla, y se encontró con el 2-2 y con prisas para empatar. Apenas tocó el balón.

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