Si el fútbol es, como decía Valdano, “un estado de ánimo”, en el Bernabeu se veían las caras dos estados anímicos muy diferentes. Un Madrid al alza, líder, y clasificado en Copa, ante un Atleti tocado futbolística y moralmente, que además llegaba tras protagonizar, posiblemente, unas de las más decepcionantes últimas horas del mercado rojiblanco de su historia reciente.

Zidane decidió repetir el sistema con el que jugó ante los rojiblancos en la final de la Supercopa, solo que esta vez con Benzemá en vez de Jovic en la punta de ataque. Se supone que el técnico francés quedó satisfecho con lo que vio en Arabia, ya que dominó y tuvo el control del partido, pero hay que recordar que el resultado, prorroga incluida, fue 0-0, y que hubo varias circunstancias del juego que eran muy mejorables, entre ellas dos que se volvieron a repetir en el Bernabéu: la falta de llegada desde la segunda línea, lo cual dejaba siempre solo en el ataque a Karim sin que nadie cargase el área y, sobre todo, volver a comprobar que a día de hoy sacar a Valverde de su posición es un error.

Zizou repitió aquel once con cinco centrocampistas. A su portero y defensa titular (Courtois- Carvajal- Varane- Ramos- Mendy) les ha sumado a Casemiro como medio centro, con Modric y Kroos como volantes, e Isco y Valverde como volantes/extremos más abiertos, dejando en punta a Benzema; un 4-1-4-1, con lo que esto conlleva, y es que en muchas ocasiones, casi todas en las que el delantero francés bajaba a buscar el balón a la línea de tres cuartos, el Madrid dibujaba sobre el campo un 4-1-5-0.

El partido comenzó con minutos de tanteo, pero poco a poco, la mejor colocación táctica de los de Simeone se iba haciendo con el control del partido. Situado cómodamente en un bloque medio, su falso 4-3-3 con Vitolo y Correa mediapunteando, permitía a su trivote Thomas, Llorente y Saul controlar el exceso de mediocampismo blanco. Al Madrid, con cuatro de sus cinco centrocampistas solapándose continuamente, le costaba generar jugadas y se limitaban a un juego plano y horizontal, en el que además había muchos errores en pases fáciles, pero, sobre todo, había un exceso de amontonamiento de jugadores en torno al balón. Llamó la atención ver como Isco y Karim, Valverde y Modric y hasta Isco con Modric o Kroos, simultaneaban el mismo movimiento en las jugadas. Ante este decorado, un Atleti que vivía más del robo y del error del Madrid que de fabricarse sus propias oportunidades, jugaba cómodo teniendo en Morata a su jugador más activo. El exmadridista traía en jaque a la pareja de centrales blanca y lograba que los del Cholo estuviesen, en esos primeros 45 minutos, más cerca del gol que los locales.

Si hace tres días, Lopetegui decía, tras su derrota en Copa, que si un entrenador hace tres cambios en el descanso, es que el que se ha equivocado ha sido él. Bueno, pues Zizou, el hombre de los cambios a partir del minuto 65, hizo dos en el descanso. Sustituyó a Isco y Kroos, sus dos volantes del lado izquierdo, y abrió el campo colocando a Vinicius y a Lucas Vázquez pegados a la cal en cada banda. Este nuevo dibujo dejaba a Modric como interior derecho y devolvía a Valverde al carril central, esta vez como interior izquierdo. Con ello, el embudo de la primera parte desapareció. Tener abiertas las alas fijó a los laterales colchoneros e hizo que los centrocampistas del Atleti, ya no tuviesen tantas ayudas para defender los carriles centrales, y por ahí empezó a crecer la figura de Valverde.

Pasados 10 minutos del segundo tiempo, Vinicius y Mendy acertaron en una combinación repleta de pausa y clase, sorprendente viendo a los protagonistas; el perfecto centro del lateral francés lo convirtió Karim en el 1-0. Desde ese momento, el partido fue para los dos fue un quiero y no puedo, haciéndose evidentes todas las carencias de ambos equipo. El Madrid, con algo más de talento en su delantera, habría matado el partido, pero arriba tiene lo que tiene y ni Lucas Vázquez ni Vinicius son un seguro de gol. A los del Cholo les faltó de todo, pero sobre todo fútbol.

El partido deja algo claro y es que este Atleti, pese a los dos empates a cero y la derrota solo por 1-0 en sus tres enfrentamientos con los blancos este año, competitivamente ha bajado algún escalón con respecto a otros Atletis de años pasados, pero también hay que analizar lo que hoy tenía el Cholo sentado en el banquillo para revertir esa situación (Hermoso, Saponjic, Antonio Moya, Lemar, Carrasco y Camello).


Uno por Uno


Zidane: Lo primero es decir que este Madrid, con la que posiblemente sea la peor delantera desde que Florentino Pérez es presidente del equipo blanco, sea líder en febrero ante el Barça de Messi y Ter Stegen, sin duda tiene un protagonista claro y es el trabajo de del francés al frente de esta plantilla. Dicho esto, esta vez el invento de los cinco centrocampistas le funcionó aun menos que en la final de la Supercoca. Sin capacidad de hacer profundos sus ataques, con Carvajal y Mendy como hombres de banda, sin 1×1, con todo su medio campo jugando el balón al pie del jugador más cercano, sin desmarques de ruptura, con Benzema solo en punta, sin nadie cargando el área y con Modric e Isco jugando constantemente por dentro, el Madrid volvió a ser un equipo sin desborde ni profundidad en ataque. Además, colocar a Valverde tan pegado a la banda derecha se demostró con claridad en la segunda parte que había sido un desacierto. Es evidente que el francés tiene claro lo que no tiene arriba e intenta nivelar la ausencia de gol con más control del juego, pero igual es que no se puede exagerar tanto el gesto. Sí acertó con los cambios tácticos, pero el equipo, y sobre todo tras el 1-0, echo muchísimo de menos la pausa y el control que le da al juego Kroos.

Courtois: Sigue sumando partidos con la puerta a cero. Hoy apenas tuvo trabajo, pero el que tuvo lo resolvió con seguridad: dos buenas paradas a remates dentro del área y seguridad en los balones por alto.

Carvajal: Poco a poco va mejorando su rendimiento. En defensa tuvo que bregar con un buen Vitolo, aunque este demasiadas veces estuviera más pendiente de tapar sus subidas que de atacar su espalda. En ataque le sigue faltando esa pausa para que muchas de sus subidas tengan más entidad.

Varane: Morata intentó caer más en la zona de Ramos, al que suponía iba a dañar más su velocidad. El francés estuvo atento y muy concentrado en dar buenas coberturas tanto a su lateral como al capitán. Dominador en el juego defensivo por alto, donde el Atleti es un peligro, se manejó bien en la salida del balón, ya que los colchoneros no presionaban alto y esperaban en medio campo.

Ramos: Morata le buscó en el 1×1 para medirse en carrera con él. Jugó muy inteligente y le supo ganar casi siempre por colocación. Con el balón lideró el juego desde atrás, pero le sigue costando entenderse con Mendy. Mostró su jerarquía en jugadas a balón parado.

Mendy: En defensa es un jugador muy responsable y dominante. Físicamente Correa no le pudo ganar nunca un duelo. En ataque demostró que centrar no es su fuerte, y ponerle a Isco delante dando al francés mucho espacio y que se mueva con libertad fue renunciar a la banda izquierda en la primera parte. En el 55´se saco un pase templado y de calidad en el gol de Benzema. La principal diferencia entre el Madrid que estamos viendo últimamente y el de principio de temporada o el de hace un año  es fundamentalmente defensiva, y en eso Mendy está siendo parte protagonista del gran cambio

Valverde: El error subsanado. En Arabia ya vimos que ladear tanto a Valverde a una banda es una equivocación. El uruguayo es por fútbol pieza básica junto a Casemiro actuando como un todocampista. En la primera mitad apenas apareció y en la segunda fue protagonista absoluto de casi todo lo bueno que hizo el equipo. Es el tipo de jugador que enamora al Bernabeu.

Modric: Cada partido se repite la misma circunstancia. En la primera parte actuando como media punta no supo dar ritmo ofensivo al juego blanco, además no se entendió bien ni con Valverde, ni con Isco, ni con Benzema, con los que se solapó continuamente. Le costó aguantar físicamente los 90 minutos y debido a eso fue el causante de que por momentos en la segunda parte se rompiera el equipo en medio campo. Para mí, y sin saber si el alemán tenía alguna lesión, el cambio era él y no Kroos.

Casemiro: Jugó por detrás de la línea de cuatro volantes y muy pegado a los centrales. En la primera parte, y pese a que el Atleti estaba mejor colocado, él tuvo menos problemas defensivos que en la segunda con el 4-3-3 y el cansancio de Modric. Por suerte, Valverde y Mendy han sumado un trabajo defensivo que antes no existía y eso Casemiro lo nota. Con el balón estuvo en su línea, si no le presionan se maneja con autoridad.

Kroos : Uno de los que más sufrieron en el embudo que Zidane montó en la primera parte. A Kroos le faltaban desmarques por delante del balón, lo que le obligó a dar muchos pases horizontales. Fue sustituido en el descanso, pero el equipo echó mucho de menos en la segunda parte su pausa, su temple y su rango de pase.

Isco: No encontró nunca su sitio en el campo, ni donde tomar o no la pelota. Sustituido en el descanso, le faltó intención ofensiva. Personalmente creo que Isco necesita jugar con delanteros en el campo y no ser él un “delantero”.

Benzema: Hizo el gol que se le pide a un nueve, pero le faltó muchísima presencia en ataque, donde nunca disputó ningún balón a los centrales. A la espera de que Hazard reaparezca y lo que pueda sumar esa sociedad, Karim es a lo que el Madrid se agarra como hombre gol.

Lucas Vázquez: Mucho más pegado a banda que en las últimas temporadas, Zizou le pidió que abriese el campo y encarase a Lodi. El gallego se mostró disciplinado y trabajador, que es su sello como futbolista, pero le faltó calidad en dos o tres acciones ofensivas. Corrió hacia atrás como siempre en el balance defensivo.

Vinicius : Comenzó agitando el partido con un par de acciones, entre ellas un pase de calidad, temple y pausa a Mendy, acción que fue el inicio del 1-0; luego mezclo toques interesantes con algún intento de desborde. Si algo dejó claro es que su banda es la izquierda y que en esa posición y según crezca puede ser muy útil, pero en una semana vuelve Hazard.

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