Empezamos por la letra pequeña, como los contratos, y digamos que, en el fútbol, solo es cierto el resultado final. Un 2-1 es un 2-1 y no cabe intentar modificarlo. Lo que sí ofrece debate continuo es la forma de llegar a ese 2-1: desde los méritos de los equipos a la justicia arbitral. Expuesta la cláusula contractual se puede afirmar que una de las certezas más evidentes de esta temporada es la superioridad del Liverpool sobre el resto de los equipos de la Premier League y seguramente del resto de Europa. Ninguno funciona con la misma precisión ni con ese aura de seguridad que les hace llegar al resultado sí o sí.

Claro que no todo está perdido para el Atlético de Madrid y menos aún mientras el marcador siga 0-0, algo que seguramente Simeone tendrá como prioridad en su plan. Una de las incógnitas por despejar es lo oportuno o inoportuno del descanso invernal que estrena esta temporada la Premier League. El Liverpool viajaba a velocidad de crucero y, aunque Klopp aprecia la oportunidad de descansar, siempre queda la duda de cómo va a volver a arrancar el equipo. Es como volver a la oficina después de unas vacaciones, a veces cuesta un poco coger el ritmo frenético previo al merecido descanso.

Mientras los ingleses tienen unos días sin partidos, los clubes españoles han cargado el calendario con la Copa del Rey (un poco breve en el caso del Atlético, y va sin intención de regodeo). Ese contraste es una de las incógnitas por resolver, aunque volviendo a la cláusula inicial, su incidencia en el resultado final puede ser valorada de distintas formas.

También lo será la tensión competitiva de cada uno de los clubes. Pep necesita que su equipo haga “un Real Madrid” en toda regla, dejarse ir en la Liga y poner todo el esfuerzo en los siete partidos que podrían tener por delante en la Copa de Europa. Es arriesgado; cuando te acostumbras a circular en tercera es posible que la quinta marcha se haya atrofiado y no esté disponible cuando haga falta. Sólo el Madrid ha sido capaz de producir temporadas así. Y, por contraste, los equipos de Guardiola jamás se han visto tan fuera de la lucha por la Liga. Cuando el Madrid de Mourinho se impuso a su Barça, tampoco ganó la Copa de Europa.

La situación también es rara para el Madrid por lo dicho en el párrafo anterior, pues sólo ha doblado Liga y Champions en dos ocasiones. La prioridad parece ser la Liga y esta eliminatoria podría ser una distracción. La clasificación liguera a la llegada del partido puede tener su peso.

El Liverpool también tiene como prioridad ganar la Premier tras 30 años de espera y ya nadie duda de que la espera acaba aquí. Si lograr ese esquivo título va a tener un efecto de relajación y desconexión, o si será al contrario, que actuará como un estímulo para ambición del equipo, lo sabremos muy pronto.

Tácticamente imagino que el Atlético querrá plantear un partido cerrado y sin ocasiones, buscando oportunidades en contraataques, algo parecido a los partidos recientemente disputados contra el Madrid. En cualquier caso, el balance de los tres encuentros de esta temporada ha sido ligeramente favorables para los madridistas (1-1, 0-0 y 1-0) y el Liverpool juega a un ritmo mucho más alto y ve puerta con más facilidad que el Real Madrid.

El Manchester City va a intentar mantener la posesión en ambos partidos, mientras el Madrid intentará seguir mostrando su buena resolución defensiva, área en la que el City comete errores de bulto cada pocos partidos. La falta de gol del Madrid les podría evitar un castigo del que sería difícil recuperarse en la Copa de Europa.

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