Pocas cosas peores que una recaída. Porque al desplome anímico se le suma la irremediable sensación de inseguridad, la falta de estabilidad, la añorada rutina para un futbolista que siempre es pisar más el césped que el gimnasio, o peor aún, los quirófanos. Sobre esa arquitectura de cristal parece haber edificado su primer año de blanco Eden Hazard. El belga (re)cae cuando la temporada se aproxima a su nudo y más brillan los solistas. Él que estaba predestinado a ser el actor principal del Real Madrid no estará en la semana fantástica. Bye City. Adeu Barça. Pero el páramo se extiende hasta mayo, cuando con suerte pueda volver a corretear detrás del balón después de que una fisura en el peroné distal derecho deje su primer año en el Madrid prácticamente en blanco.

Porque Eden Hazard apenas ha disputado 15 partidos en lo que va de temporada. Una decena en Liga y cinco de Champions. En el torneo liguero suma 1 gol y cuatro asistencias, mientras que en la máxima competición continental dio otro pase de gol. Precisamente fue en Champions donde comenzó su calvario. Un 27 de noviembre de 2019 caía lesionado ante el PSG tras una entrada de su compatriota Meunier. Lo que inicialmente era un hematoma en el tobillo acabó siendo una “microfisura incompleta externa” en su tobillo derecho, justo en el lugar donde tenía una placa de titanio de una operación previa. Hazard evitó el quirófano y optó por una recuperación conservadora con la vista puesta en primera instancia en el derbi madrileño (1 de febrero) y tras alargar los plazos en los octavos de final de la Champions League frente al City (26 de febrero). Casi tres meses y 140 minutos después (repartidos en dos encuentros, Celta y Levante) una nueva fisura amenaza con acabar con la temporada del belga.

Escaso historial de lesiones

Ante el nuevo contratiempo el Real Madrid no ha estimado tiempo de baja pero los expertos sitúan entre dos (en el mejor de los casos) y tres meses la ausencia del belga de los terrenos de juego. Así se expresa el Doctor Alfonso del Corral en Tiempo de Juego de la Cadena Cope después de recomendar al extremo pasar por el quirófano: “Se trata de una fractura del peroné al nivel del tobillo, aunque no haya desplazamiento. Sería conveniente intervenir si ha afectado a la placa que le habían colocado anteriormente (…) Se podría hacer un tratamiento conservador, pero siendo un futbolista profesional habría que plantearse una acción intervencionista, para sintetizar esa fractura y poder tener movilidad antes. Si no haces nada son dos meses de baja, si pasas por el quirófano quizás este disponible antes”.

Esta lesión remite por tanto a la sufrida por el belga en junio de 2017. Eden, entonces enrolado en las filas del Chelsea, se lesionó en un entrenamiento con Bélgica y fue operado en el tobillo derecho. En esa intervención le colocaron en la articulación una placa de titanio que hace que la zona pueda ser ahora más sensible. Entonces estuvo 80 días de baja pero al producirse la lesión con la Premier terminada Hazard solo se perdió 3 partidos de la nueva temporada (2017/2018). Antes y después de aquello el belga nunca ha sido un habitual de la enfermería. Solo unos problemas en la cadera en marzo de 2016 y la mencionada cirugía en el tobillo le habían apartado durante largo tiempo de los terrenos de juego. En las últimas cuatro temporadas en Londres solo se había perdido 18 partidos. En el Real Madrid, al que llegó este verano por 100 millones de euros, ya se ha perdido 20. Y la cifra va a seguir aumentando.

Sin Hazard, antes y después

Pese a que el mejor Hazard había aparecido justo antes de su lesión frente al PSG, el Real Madrid ha sabido sobrevivir bastante bien sin el extremo belga durante su ausencia. Paradójicamente, los blancos consiguieron su primer título de la temporada (Supercopa de España) y alzarse al liderato de La Liga sin la participación de Eden. La optimización de los recursos de Zidane dibujó un plan en el que desde la efectividad defensiva el equipo fue creciendo hasta maquillar su menguada capacidad goleadora.

Los partidos de los blancos se dominaban entonces con un centro del campo más poblado. Un recuperado Isco, inspirado y con libertad de movimientos hizo olvidar por momentos a Hazard. Por detrás los pulmones de Valverde y la buena dirección de Kross facilitaban que el Madrid no sufriera defensivamente, algo a lo que también ayudó la mayor presencia de Mendy en el lateral izquierdo. Ofensivamente el gol dejó de ser una virtud exclusiva de Benzema y el equipo dio un paso adelante para sumar en el marcador. Tras 16 encuentros sin el belga, el bagaje del Madrid fue de 12 victorias, tres empates y una derrota (frente a la Real Sociedad en Copa).

Pese a los números es evidente que la ausencia de Hazard limita el potencial del Real Madrid tanto en Liga como en Champions. Zidane es consciente de que lo necesitaba para subir el nivel, porque el belga ofrece el desborde y la amenaza para superar rivales y dar una marcha más al equipo. De hecho el Madrid con Hazard debía orbitar alrededor de ese flanco izquierdo en el que Eden, junto al lateral izquierdo (Mendy/Marcelo), Kross y Benzema se encontraran para aglutinar el juego y crear superioridades. El Madrid del 2020 ya había dejado pistas sobre los partidos que se les atragantaban, aquellos en que pese a tener el control del juego se necesita alguien que marque la direfencia, que aporte ese último toque para desnivelar la balanza. Los blancos no van sobrados de jugadores resolutivos ante los partidos de máxima exigencia que se avecinan por lo que Zidane tendrá que buscar otras alternativas para alcanzar la victoria.

Recuperar la fiabilidad defensiva demostrada hasta el día de la Real Sociedad y volver a sumar desde los costados para encontrar las superioridades parecen claves ante el City y el Barça. Tener el control del partido puede ser insuficiente ante ingleses y catalanes, si no se aprovechan las ocasiones creadas. Para ello las musas deberán acompañar a Benzema, con la incógnita perenne sobre Bale y su aportación en estos partidos, el galés de las grandes noches sería de gran ayuda como amenaza y baza ofensiva para Zidane. Tampoco será desdeñable en este escenario el desborde que pueda sumar Vinicius desde el perfil zurdo. El resto, encabezados por Isco, deberán dar un paso adelante para espantar las incertidumbres que se han instalado en la Casa Blanca. Llega la semana fantástica y el fantasma de lo ocurrido el año pasado (en una semana se despidieron de la Champions, de la Liga y de la Copa) vuelve a planear el Santiago Bernabéu.

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