Los americanos siempre han tenido claro que este mundo se divide entre héroes y villanos, así lo relatan en Hollywood. A partir de ese planteamiento, apoyan siempre al bueno, al que tiene honor, valor o perseverancia. No importa la profesión. Pueden ser bomberos, policías, militares o un simple ciudadano que sale de su zona de confort para ayudar a quien lo necesita.

Hay personajes que sobresalen, no por las vidas que salvan o por los fuegos que apagan o por los malos encierran, sino porque llegan al corazón de todos y cada uno de los estadounidenses. En cierto sentido son como las barras y estrellas, representan a los estadounidenses. Personas que hacen de sus valores, su magia, su espectáculo y su gracia símbolo y referente. Kobe Bryant fue claro ejemplo del héroe americano.

Y puede que no tuviese todas las de ganar: fue arrogante en sus comienzos y tuvo algún que otro contratiempo con la justicia. Sí, Kobe también tuvo sus malos momentos, su época de villano. ¿Pero qué sería de un héroe sin resurgir de sus cenizas? Todos sabemos que para que la historia sea real el superhombre debe caer y aceptar su condición de humano antes de volver a alzarse como ídolo de masas. Y Kobe resurgió, y cómo…

En sus últimos años en la NBA todo el mundo estaba encandilado con él, hasta Shaquille O’Neal aprendió a quererle; en casa de los Bryant le llamaban “Tío Shaq”. Kobe se convirtió en un hombre de familia, dejó los egos a un lado y se estableció como un jugador de equipo, un viejo capitán que ayudaba a sus soldados en el frente. Fue así como se convirtió en el hermano mayor de Pau Gasol y su conquista llegó hasta España. Se convirtió en la estrella americana por definición.

Por desgracia, el final feliz es complicado para los héroes, nos lo enseñaron Los Vengadores en su última película. Y es que no existe gloria sin sacrificio. Su jubilación y su vida tranquila como entrenador del equipo de su hija Gigi duraron muy poco. Y el mundo lloró su muerte. Y, de nuevo, los estadounidenses nos demostraron que si alguien sabe cómo homenajear a un héroe caído son ellos.

El Staples Center se ha convertido en un monumento a su imagen; allí consiguió sus mayores gestas, cinco anillos, solo uno menos que Michael Jordan. También el Dios del baloncesto lloró su muerte a una serpiente, la Mamba Negra. El caso es que sus seguidores encontraron allí un lugar donde penar juntos. Pocas horas después de que al mundo conociese el trágico final de Kobe, el estadio se llenó de velas, canciones, flores, ochos y veinticuatros y sobretodo mucho morado sobre dorado, pues los héroes tienen siempre patria y bandera y la suya fueron Los Ángeles Lakers.

La ciudad entera se vistió de luto, los autobuses iban sin dirección o al menos lo parecía, pues en sus letreros solo se leía “RIP Kobe”. Tanto en Los Angeles como en Nueva York los muros se han llenado de grafitis dedicados a él y a su hija.

Las estrellas de la música y el espectáculo tampoco se han olvidado de él. Primero en los Grammys, en su Staples Center, el homenaje lo ofreció Alicia Keys. Luego fue el turno de LeBron James con un discurso que le salió del corazón y que el cantante Usher coronó con la canción Amazing Grace, dejando a todos con la boca abierta.

Su muerte ha traspasado ciudades, estados e incluso fronteras. La NBA le rindió un tributo que compartió el baloncesto de todo el mundo. Pero las flores se las llevan las ventiscas, las velas se apagan y los minutos de silencio pronto se difuminan tras los cánticos y gritos de las gradas. También los americanos lo saben. Ya no parece que la NBA vaya a retirar los números de Bryant en todos los equipos de la Liga; tampoco parece probable que se cambie el icónico logo de la NBA con la silueta de Jerry West por la de la Mamba…

Aunque el recuerdo permanecerá siempre, el último adiós tendrá lugar en su Staples Center el próximo 24 de febrero, así lo anunció la viuda de Kobe, Vanessa Bryant, en un mensaje en redes sociales que alcanzó en minutos los 1,5 millones de «me gusta». La fecha elegida, 24-2-20, tiene un simbolismo especial para los Bryant: el dos es el número que llevaba en su camiseta Gianna, el 24 fue el de Kobe gran parte de su carrera y 20 fueron las temporadas que jugó en Los Ángeles Lakers.

El Staples, inaugurado en 1999, ha albergado otras ceremonias fúnebres, incluida la de Michael Jackson y, el año pasado, la del rapero Nipsey Hussle. Porque los estadounidenses saben despedirse de sus ídolos…

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