El 1×1 del Real Madrid vs Panathinaikos

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Campazzo: En el estado de forma actual, el mejor base de Europa junto a Sergio Rodríguez. Su recital de asistencias asombró más por la naturaleza inverosímil de alguna de las mismas que por la elevada cifra. Si en la primera parte se afanó en abastecer a los interiores –sus conexiones con Tavares y Deck son explotadas una y otra vez con rendimiento mayúsculo-, en la segunda se permitió encestar unas cuantas canastas para conseguir el doble-doble. 

Laprovittola: Aunque suene feo, la lesión de Llull y el consecuente aumento de minutos en pista lo han favorecido. Empezó dubitativo, incapaz de parar a un irregular Rice y con cierta obcecación en la elección de las penetraciones. A medida que acumuló tiempo, supo encontrar las asistencias. En el último cuarto, con el encuentro ya decidido, acumuló números que aumentarán su confianza.

Carroll: Condenado a bailar en muchos tramos con la más fea, al tener que defender a Fredette. Sin tener un partido cómodo, consiguió soltarse en algunos tiros de media distancia y un par de triples marca de la casa, tras salir del bloqueo indirecto. Después de unos meses de actuaciones irreconocibles, Jaycee ha vuelto, quién sabe si por última vez antes de su partida definitiva al descanso merecido. 

Rudy Fernández: Clásico partido de Rudy desde su reconversión en intendente de lujo. Ofensivamente muy inteligente, circulando el balón con calidad y salvando un par de posesiones atascadas con sendos triples comprometidos. Atrás contuvo como pudo a Thomas –jugador históricamente incómodo para él- y ayudó, como siempre, en la defensa al resto de exteriores. 

Deck: Extraordinario y silencioso. Una primera parte afiladísima, percutiendo una y otra vez el aro griego asistido al poste por su compatriota argentino, dejó paso a unas apariciones más espaciadas en el segundo tramo que destacaron por una defensa encomiable. No por habitual menos merecedor de reconocimiento. El techo de este jugador no se atisba, y pronto perderá la condición de extracomunitario.

Garuba: Su ímpetu defensivo supone una de sus mayores virtudes, pero en esta ocasión le llevó a cometer dos faltas innecesarias en los tres primeros minutos. Pese a ello, Laso lo mantuvo en pista, y el chaval recompensó la confianza. Muy atento y comprometido, debe terminar de elegir mejor las ayudas y no precipitarse en algún contraataque. Una acción final con una exquisita finta que dejó por los suelos a su defensor en el último cuarto selló un partido notable del canterano. Poco a poco.

Thompkins: Sus lagunas defensivas, hoy menos presentes, son un precio ridículo a pagar por su calidad. Hoy rompió el encuentro en el marcador, con una serie de canastas de dos y tres puntos marca de la casa. Nulla Ethica sine Aesthetica sería el adagio latino que debiera llevar tatuado. Sus reversos y su mecánica de lanzamiento parecen constantemente de un anuncio publicitario. Además, reboteó bien.

Mickey: Muy mala suerte para el americano. Una asistencia forzada de Laprovittola lo hizo caer mal, doblándose el tobillo al pisar a un rival. La enfermería del Madrid se halla a rebosar, los médicos tendrán que hace horas extras. 

Reyes: Su físico se ve comprometido en encuentros de máximo nivel, mucho menos cómodo que contra los rivales domésticos. No obstante, tiró de veteranía y supo sacar alguna falta que le permitió sumar desde el tiro libre. Atrás, incapaz de asumir la estela intimidatoria de Tavares, lo dio todo, terminando derrengado los siete minutos que saltó a la pista. Meritorio. 

Tavares: Las estadísticas no le hacen justicia, y no solo porque los árbitros de la ACB le cuenten siempre menos tapones de los que realiza. Su presencia cambia infinitud de tiros del rival e instala el desánimo de una manera casi irreversible: en la primera mitad el Panathinaikos no se despegó en el electrónico a base de triples, planteamiento que no fue tanto libre elección como resignación ante la secuoya caboverdiana. Por si fuera poco, Campazzo lo abastece cada vez mejor, y hoy terminó como máximo anotador con 15 puntos. Absolutamente diferencial.

Mejri: Continúa despistado, si bien sus actuaciones previas fueron tan desastrosas que el pasar desapercibido ya es un avance. En defensa ofrece pasillos expeditos al aro madridista; en ataque tarda en salir a los bloqueos y no los ejecuta bien, lo que regala varios segundos de cada posesión al contrario. El partido se hallaba ya encarrilado cuando Laso quiso darle más protagonismo, sin que su deambulación aportarse algo más que descanso para sus compañeros en el banquillo.

Nakic: Testimonial, salió a tiempo de comerse un tapón griego que le servirá de recordatorio de lo que es la Euroliga.  

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