Muy poco antes del gol que decidió el derbi, quien esto escribe afirmó que Vinicius no es futbolista para el Real Madrid. Previamente había puesto en evidencia, por enésima vez, las limitaciones técnicas de Mendy en situaciones de ataque. Y debo confesar, para terminar de fustigarme, que no entendí bien los cambios de Zidane, Vinicius y Lucas por Isco y Kroos; con el afán de abrir el campo, el entrenador ponía en riesgo la posesión de la pelota. Se confirma que el fútbol se debe ver en silencio.

Pues bien, tal y como las repeticiones se encargarán de recordarnos en las próximas horas, una exquisitez de Vinicius y un excelentísimo pase de Mendy a Benzema sirvieron para que el Real Madrid ganara el derbi, consolidara su liderato y alejara al Atlético a 13 puntos de la cabeza. Si cambiáramos ligeramente el conocido aforismo podríamos afirmar que el fútbol es un juego de once contra once en el que Zidane siempre tiene razón.

De inicio, la concentración de futbolistas en el mediocampo provocó un atasco que igualó el choque casi milimétricamente, lo que significa que lo inclinó hacia el Atlético. En esa disputa táctica y física, y con el césped lleno de tornillos, estaba más cómodo Simeone que Zidane, más los atléticos que los madridistas.

En su esfuerzo por ensanchar el tablero, probó a Valverde por la derecha, aunque sin excesiva determinación. El equipo pierde más de lo que gana cuando el chico no tiene campo alrededor. El caso es que Isco y Modric, ambos en la posición de mediapuntas, no entraban en juego y en la cadena de producción que había montado el entrenador eran ellos quienes debían cargar las granadas.

En la segunda parte, como queda dicho, Zidane salió del vestuario sin su mejor futbolista de esta temporada, Kroos, un atrevimiento táctico que muy pocos le reconocerán porque en el subconsciente colectivo está instalado que es un analfabeto en asuntos estratégicos. Supongo que nos sería insoportable que, además de ídolo del fútbol y de tipo extremadamente guapo, Zidane manejara los mapas como Rommel.

El Cholo reaccionó al doble cambio dando entrada a Lemar y sustituyendo a Morata, que había sido un quebradero de cabeza para la defensa del Madrid. Según se supo luego, el delantero tenía un golpe; según resulta conocido, Lemar no tiene apenas nada. El Atleti perdió su ascendente sobre el partido y los defensas de blanco vivieron más tranquilos.

El gol de la victoria nos señala la importancia del talento como desatascador universal. En encuentros tan trabados, solo un regate o un pase magistral pueden romper las barras del futbolín. Esa es la medalla que hay que poner al indescifrable Vinicius. De pronto, el muchacho atolondrado vislumbró un hueco y por allí coló la pelota con una sutileza que no le corresponde ni por edad ni por palpitaciones. Mendy, que se transforma en calabaza cada vez que cruza el mediocampo, penetró esta vez como un extremo flexible y mortal. En su pie izquierdo no había un zueco, como acostumbra, sino una babucha de Aladino.

No hizo falta más. Era un partido de un solo golpe y se lo llevó el Atlético en el rostro. Eso sí, el mentón de Simeone sigue intacto porque así lo han decidido una mayoría de aficionados, los que han establecido que poner en duda al Cholo es una herejía. Hasta que deje de serlo. Churchill, otro entrenador de éxito, perdió unas elecciones después de salvar el mundo libre. Y el mundo siguió siendo libre, dentro de lo que cabe.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here