Bernardo Romeo acaba de asumir el cargo de coordinador de selecciones juveniles de Argentina en el grupo de trabajo de Scaloni, Aimar y Placente, todos compañeros. Años atrás, Romeo crió a Ángel Correa en las filas de San Lorenzo de Almagro hasta que fue vendido al Atlético de Madrid. El que fuera mánager del Ciclón resultó clave en el desarrollo personal y futbolístico del hoy delantero rojiblanco. Su actual estado de forma vino precedido de momentos difíciles en Argentina que casi le cuestan la carrera, pero una gran labor colectiva en aquel club y la lucha de Correa permiten a Simeone y la afición colchonera disfrutar de la mejor versión de este jugador singular.

—¿Cómo descubrió a Correa, aquel talento que deslumbraba en las inferiores de San Lorenzo?

—El mérito no es mío porque él ya estaba cuando aterricé en San Lorenzo como mánager en 2012. Correa llevaba tiempo en el club al que llegó por un intermediario de Rosario, no recuerdo bien. Después de la promoción y evitar casi el descenso, me retiro como futbolista y asumo la dirección deportiva del club a instancias de Marcelo Tinelli. Por entonces ya había escuchado el nombre de Correa, un jugador muy bueno pero que no lo tenía controlado… Hasta que lo ví. Y me maravilló.

—¿Qué veía en aquel jugador?

—Era un chico de muchísimo talento, con un futuro enorme por delante que brillaba en el filial. Cuando arrancamos con Pizzi la temporada en 2012 yo le decía: “Juan, hay un delantero espectacular: Ángel Correa”. Y le insistí: “!Miralo, miralo!”. A Pizzi le gustaba fijarse mucho en las categorías inferiores; lo vio, le gustó y lo empezó a poner. Después ya nunca más salió; se potenció con la llegada de Bauza al equipo con el que logró el torneo de 2013 y la Copa Libertadores en 2014. Pero sí, Correa fue en el primer jugador en el que me detuve como mánager porque era extraordinario.

Bernardo Romeo, uno de los descubridores de Ángel Correa.

-—El salto a Europa se hacía inevitable, ¿no? Apareció el Atleti…

—Se vendió al Atleti en 10-12 millones de euros, lo que suponía una transferencia muy importante para San Lorenzo que, además, se quedó una buena plusvalía porque los clubes argentinos necesitan  vender debido a su situación. Correa entendía que su carrera podía abrirse y lo aprovechó. Para mí fue la irrupción más importante en San Lorenzo de Almagro en los últimos años. Un futbolista con un futuro enorme.

—Sin embargo, pudo haberse quedado en el camino…

—Estando en Tercera con el filial, Correa tuvo un problema de rodilla y teniendo fecha para volver se demoró una semana. Él vivía en Rosario, a 300 kilómetros de Buenos Aires, y yo sabía que había algún problema también con el entorno. Pero me calenté y pensé en multarle, echarle o apartarle porque no me venía a entrenar. Me enojé mucho porque en mi visión de fútbol no aparece el faltar a los entrenamientos. Hablé mucho con él porque le veía muchas capacidades y Angelito estuvo audaz, entendió nuestro mensaje y siguió el camino. Ahí está también la labor de formación de no sólo jugar al fútbol sino también ser un profesional. Correa lo entendió cuando otros, en cambio, se quedan en el camino con su mismo talento o más. Angelito lo entendió y supo que era la oportunidad de su vida.

—¿Cómo ha evolucionado Correa en estos años lejos de casa?

-—A día de hoy Correa ha potenciado todo su nivel con momentos buenos y no tan buenos. Pero su crecimiento ha llegado en lo personal, en lo cultural,  adaptándose rápidamente a la liga española y al fútbol de allá porque no todo el mundo lo consigue. Me alegra porque es un pibe que luchó mucho en su vida; siempre la tuvo que pelear sobre todo también a raíz de su operación de corazón. Aquello le positivó, pero también él entendió que sería un jugador distinto si aceptaba los consejos que le dimos tanto Pizzi, como Bauza, yo en su momento, la gente de San Lorenzo y su entorno. De hecho, él está dónde está porque se lo ganó.

—¿Qué ha supuesto la influencia del Cholo en el fútbol de Correa?

—No es fácil jugar en el Atleti por todo lo que significa ese gran club. Tener constancia y perseverancia no resulta sencillo, pero Ángel es un jugador muy completo y luchador. En mi opinión el Cholo le cambió su carácter y personalidad aunque él tiene mucha. Con lo que Simeone empuja y todo lo que significa en España y en el Atleti, Diego ayudó a que Correa fuera tomando cada vez más carácter, haciéndose dueño de muchas cosas dentro de un campo de fútbol. Eso me contenta porque más allá del talento que uno tiene por naturaleza, siempre es bueno saber a qué club vas, a qué país llegas y conocer la idiosincrasia del técnico contagiándote y aprendiendo de él. Correa siguió, perseveró y le ayudó todo lo que aceptó de Simeone.

—Un año más, Correa brilla aunque el  verano pasado pudo salir del Metropolitano…

 —Cierto es que se habló de algún traspaso hacia el Milan u otro equipo. Pero me parece que Angelito sabía que debía quedarse más tiempo en el Atleti para tener más continuidad porque entraba, salía del once y le faltaba esa condición de fijo para también tener más chance con Argentina. Su nivel es bárbaro y todo el mundo habla de la realidad que hoy es Correa. Él supo asumir el lugar que ocupa.

—Se ha convertido en uno de los mejores asistentes y goleadores de este Atleti. ¿Le sorprende?

—No, no me sorprende nada esa labor anotadora y asistente. Él siempre tuvo potencia, habilidad, llegada y tenía gol. En San Lorenzo hizo goles interesantes y también asistía, por eso lo veo normal. Siempre fue un jugador completo y muy desequilibrante. Celebro su gran momento.

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