El resultado de la apelación puede cambiar el fútbol. Si, por cualquier razón, el TAS dictamina que UEFA no puede limitar la libertad empresarial de una entidad privada, la normativa del Fair Play Financiero puede saltar por los aires. Sería irresponsable; la barra libre acabaría destruyendo más clubes y ya hay suficientes viviendo en dificultades. Cabría esperar, desde mi punto de vista, que el TAS dijese que UEFA es también un club privado y que sus reglas de acceso deben ser respetadas por quien quiera ser parte de ese club. Habrá que esperar. Lo más probable es que el City compre tiempo mientras llega la resolución. 

El City incumplió las reglas del FPF en el origen de sus ingresos. Las pruebas llegan en unos emails enviados por Football Leaks a un diario alemán. Para el City, los emails han sido sacados de contexto y obtenidos de manera ilegal, pero parecen demostrar que el patrocinio pagado por Etihad está inflado artificialmente y fuera del precio del mercado. Etihad paga más que cualquier otro patrocinador hubiera podido ofrecer cuando no debería hacer falta hacer una oferta tan superior para hacerse con el contrato. Sería como ofrecer 60 millones de euros por un jugador que atrae ofertas de 15 de otros clubes, o que tiene una cláusula de rescisión de 17. ¿Por qué pagar 60?

Con este método, el City garantiza ingresos adicionales de una empresa propiedad de la misma familia real de Abu Dabi propietaria del club. Se auto-patrocina por un precio desorbitado que permite pagar el sueldo de Pep y traspasos de laterales suplentes a 69 millones de libras la unidad. 

Utilizando una expresión inglesa, esto es música para los oídos de los grandes de “toda la vida”. Madrid, Barcelona, Bayern, Juventus, Liverpool y hasta el United, aunque sea por regodearse del rival, celebrarán el dictamen de UEFA. El PSG pondrá más cuidado en sus actuaciones y la Premier League ha decido investigar al City, justo después de que lo hiciese UEFA, como si no se supiera nada del caso hasta ayer. Algunos expertos dicen que esta investigación puede dar con el Club en League Two, la cuarta categoría. Sería el fin del período de Abu Dabi. 

Quedan otras cuestiones más inmediatas por resolver. ¿Abre UEFA la posibilidad de que el quinto equipo en la Premier juegue la Champions? ¿Qué hará Pep? Personalmente creo que se va de todas formas este verano, pero esta sanción podría precipitarlo. ¿Y los jugadores? 

Muchas preguntas aún por responder. Entre ellas la legitimidad de las pruebas, por la forma de obtenerlas. Algo que soy incapaz de responder pero que ofrece un dilema moral: ¿vale obtener las pruebas de cualquier manera para probar una culpabilidad? Mi instinto me dice que no. Pero los propietarios del City no parecieron sufrir un conflicto ético o moral. Sin embargo, es precisamente eso lo que les puede salvar.

AVANCE

El Manchester City, entrenado por Pep Guardiola, ha sido sancionado y no podrá competir las dos próximas temporadas en competiciones europeas. El Comité de Disciplina de la UEFA, además, ha multado al conjunto inglés con 30 millones de euros por inclumplimiento del Fair Play Financiero al «cometer graves infracciones» en las regulaciones de licencias y en los límites financieros. Todo ello a dos semanas de la eliminatoria que enfrentará a los Sky Blues frente al Real Madrid.

El Manchester City ha emitido ya un comunicado en el que se muestra decepcionado pero no sorprendido por la decisión de la UEFA. El conjunto inglés argumenta que la investigación es defectuosa y que el proceso ha sido constantemente filtrado. Los citizens podrán recurrir la sanción al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD) y lo harán con la mayor brevedad posible. Si no consiguen rebajar la sanción el City no podría jugar competiciones europeas ni la temporada 2020/21 ni la 2021/22.

La Cámara de Adjudicaciones de la UEFA ha considerado, una vez revisadas todas las pruebas, que el City ha «cometido graves infracciones al exagerar su beneficio de patrocinadores en las informaciones transmitidas a la UEFA entre 2012 y 2016».  Además, este organismo ha acusado al City de no cooperar en la investigación del caso. 

«Si el Manchester City ejerce su derecho de apelar, la explicación de la decisión tomada por la Cámara de Adjudicaciones no será publicada hasta la decisión del TAS», añade. 

Ante este anuncio, el Manchester City respondió rápidamente con un comunicado en el que se mostró «decepcionado, pero no sorprendido».  «El club siempre ha anhelado la necesidad principal de buscar un organismo y un proceso independientes para tratar de forma imparcial el cuerpo completo de evidencias irrefutables como soporte de su posición», explica el City en una nota remitida a los medios.

El City denuncia que sea un caso iniciado por la UEFA, procesado por la UEFA y juzgado por la UEFA

«En diciembre de 2018, el Investigador Jefe de la UEFA anticipó públicamente el resultado y la sanción que pretendía imponer sobre el Manchester City, incluso antes de comenzar cualquier tipo de investigación. El consiguiente proceso, defectuoso y constantemente filtrado por parte de la UEFA, que ella mismo supervisó, dejaba pocas dudas acerca de cuál sería el desenlace final. El Club remitió una queja formal ante el organismo disciplinario de la UEFA, una queja que fue validada por un fallo del TAS», subraya el club inglés.

El City se queja de que ha sido un «caso iniciado por la UEFA, procesado por la UEFA y juzgado por la UEFA». «Con este proceso discriminatorio ahora finalizado, el club tratará de conseguir un juicio imparcial con la máxima celeridad posible y, por lo tanto, en primera instancia iniciará diligencias ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo lo antes posible», anuncia.

Esta decisión no afecta a la temporada actual del Manchester City, en la que está clasificados para octavos de final de la Liga de Campeones, en los que se enfrentará al Real Madrid. 

La sanción llega después de una investigación realizada por el diario alemán Der Spiegel en la que se desvelaron correos confidenciales del propietario del City, Sheikh Mansour bin Zayed al-Nahyan, en los cuales se mostraba que financiaba, a través de su aerolínea, Etihad, los patrocinios de la camiseta del City, el estadio y la academia. 

Uno de esos correos reveló que solo una parte de la financiación procedía de Etihad, mientras que el resto la aportaba otra de las empresas de Mansour, la Abu Dhabi United Group.  Esto iría en contra del juego limpio financiero de la UEFA adaptado en 2011 y que trata de evitar que los dueños de los clubes puedan invertir en sus equipos sin ningún límite.

Así justificaba la sanción el Comité de Disciplina de la UEFA

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