Vivimos en una sociedad en la que nos guste más o nos guste menos a menudo nos toca decidir entre blanco o negro, conmigo o contra mí, sin olvidarnos del majestuoso “y punto” que lo único que finiquita es la capacidad de entender antes de convencer de la persona que tenemos delante. En el Atleti sucede algo parecido últimamente entre nostálgicos y visionarios, entre ofensivos y defensivos, entre ganar y jugar bien o simple y llanamente, ganar.

“La afición colchonera duda ya de la figura que devolvió el estatus de equipo grande al club de sus amores”, “El proyecto de Simeone toca fondo” o “el calvario de Simeone en el Atlético de Madrid y por qué no le despide Gil Marín”. Eso se ha podido leer durante los últimos días tras los últimos resultados.

¿Está agotado el cholismo? ¿Ha pasado ya su mejor momento? ¿Es un problema de gol o de fútbol? ¿El fichaje de un 9 sería suficiente?

Antes de acusar a Simeone incluso de matar a JFK deberíamos hacer una división de los problemas que sufre el Atlético, empezando por el más urgente y palpable dentro de la actualidad rojiblanca: el gol. Ya en agosto, con el campeonato de Liga en movimiento, el Atlético de Madrid intentó (se llegó a dar por cerrado) el fichaje de Rodrigo Moreno para completar una delantera de mucho nivel con Diego Costa, Morata y Joao Félix.

Finalmente, aunque el jugador llegó a despedirse de sus compañeros de vestuario en el Valencia, el fichaje no se materializó, quedando el equipo a expensas de variables que han hecho su aparición durante el curso. Una, Ángel Correa. Resulta que un jugador al que abiertamente se intentó colocar en el Milán hasta el cierre del mercado es a día de hoy el jugador con mejores números y mayor peligro en ataque de la plantilla. Morata, dentro de su intachable compromiso, no se encuentra siquiera entre los diez máximos goleadores de la Liga; Diego Costa no ha estado cerca de volver a ser el delantero que destrozaba defensas en la 13-14; y Joao Félix sigue siendo una apuesta de futuro más que una realidad.

¿Es culpa de Simeone? Probablemente a estas alturas de temporada la hinchada del Metropolitano esperaba más y mejor del joven talento portugués, pero por poner algo de perspectiva, Griezmann no rompió hasta mediados de diciembre en su primer año tras un hat-trick frente al Athletic Club en San Mamés. Y si pasó de ser un jugador de banda con tanta calidad como irregularidad en su juego a un delantero con todo tipo de registros dentro del terreno de juego es en gran parte gracias a Simeone. Tiempo al tiempo. Sí, a pesar de los 127 millones…

¿Otra variable? Las lesiones. Siendo el parte médico un habitual de las redes sociales del conjunto rojiblanco y con el historial de Diego Costa desde su regreso, lo mínimo aconsejable hubiera sido la contratación de otro delantero. Más que nada para que tus opciones en la delantera para entrar desde el banquillo para ganar una final de Supercopa o remontar un partido cuesta arriba en Copa en el mes de enero vayan más allá de Saponjic.

¿Es culpa de Simeone? En este caso las miradas deberían apuntar a la preparación física del equipo. Se especuló con que la ausencia de kilómetros en Los Ángeles de San Rafael la pasada temporada podría ser uno de los factores clave en la eterna lista de lesiones (¡más de cincuenta!) durante la 18-19. En la temporada actual, pocos son de nuevo los jugadores que no han sufrido percance alguno hasta el momento. Puede que la ausencia de jugadores como Gabi o Raúl García no sea el único motivo por el cual el Atleti ya no es aquel conjunto de presión e intensidad incansable de antaño, por cierto, con menos recursos económicos que en la actualidad.

Previamente, la planificación deportiva en verano estuvo marcada por las salidas de Lucas, Rodrigo y Griezmann. A la espera de la evolución de Joao Félix como sustituto de Antoine, tanto Herrera como Llorente no han dado suficientes argumentos para discutir la titularidad a Thomas, y la adaptación de la nueva línea defensiva construida con la cláusula del central francés con los fichajes de Lodi, Hermoso, Felipe y Trippier ha sido la mejor noticia respecto a las incorporaciones. Aún así, la ausencia de otro fichaje en el lateral izquierdo que le haga la competencia al brasileño ha ocasionado que el Cholo tenga que tirar de la polivalencia de Saúl Ñiguez para cubrir esa posición con la consiguiente pérdida de la llegada al área desde la segunda línea del ilicitano.

¿Culpa de Simeone? Según se mire. A pesar de que la espalda de Lodi ha sido objetivo de muchos rivales durante la temporada, se insistió en verano en la capacidad de Mario Hermoso para actuar tanto de central como de lateral zurdo y aunque su capacidad ofensiva sea limitada, se hubiera evitado el exagerado cambio de posiciones de Saúl.

Pero volvamos al gol. Ese que se discute si es o no el principal problema del Atleti de Simeone o solo la punta del iceberg que incluye planificación deportiva (plantilla), preparación física (lesiones) o la escasa producción ofensiva y mayor vulnerabilidad defensiva a balón parado del equipo rojiblanco. Los datos hablan por sí mismos: dejando a un lado a Griezmann, desde la salida de Diego Costa tras la consecución del campeonato de Liga en 2014 el delantero con mejores cifras ha sido Mario Mandzukic, que en su única temporada como rojiblanco terminó con 20 goles y 5 asistencias en 43 partidos, anotando su último gol en Liga en el mes de febrero (¡febrero!) frente al Elche… Después llegaron Jackson Martinez y Vietto, Gameiro parecía que sí, volvió Torres, regresó Diego Costa, llegó Morata, se intentó con Kalinic… Es decir, desde Falcao (apuesta segura) el Atlético de Madrid no acierta de pleno con la contratación de un delantero centro que garantice un mínimo de treinta goles por temporada.

Lógicamente, para meter goles primero hay que crear ocasiones de gol. Escuchamos habitualmente que el Atleti de Simeone no juega a nada, que genera poco fútbol y que tiene a su flamante fichaje de 127 millones persiguiendo laterales en el repliegue defensivo. La realidad es que el Atleti es uno de los equipos que más ocasiones claras de gol genera y el equipo que más ocasiones claras de gol falla. ¿Culpa de Simeone? Es evidente que el cholismo no la mete. Nunca gustó a la mayoría fuera del Metropolitano. Pero el Atleti tampoco la mete. El paso atrás que ha dado el equipo en multitud de partidos a partir del 1-0 o 0-1 ha sido y es un error del argentino en muchos de ellos. Errar delante del portero, no. Marcar 22 goles en 22 jornadas, no. También se dice mucho que Simeone es un experto en “cargarse” futbolistas con calidad. ¿Qué ha sido de los mencionados Jackson Martinez o Vietto, de Gaitán o Cerci, pasando por Arda Turan o Kranevitter (el nuevo Mascherano), tras su etapa a las órdenes de Simeone? Ahí está el ejemplo de los regresos de Carrasco y en su día el de Filipe Luis. Hace mucho frío fuera del Atlético de Madrid, pero también lejos del Cholo. Cuidado con pedir cambio climático en el Metropolitano…

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