Ainhoa Tirapu (Pamplona, 1984) fue una de las más de 300 futbolistas que se sintió «ninguneada» hace diez días. Fue ella quien puso voz al sentimiento de sus compañeras como portavoz de las jugadoras. Ese gol, el del convenio colectivo, se le sigue resistiendo al fútbol femenino, aunque la capitana del Athletic no pierde la esperanza. Forjada en la adversidad aprendió desde bien pequeñita a hacer fácil lo difícil: «mi padre me ponía vídeos de Buffon y Toldo, porteros de la escuela italiana, para que aprendiera de su sobriedad». Casi tres décadas después la historia reciente del Athletic Club femenino está escrita a través de sus guantes, también la de la Selección Española, donde fue una de las pioneras en Canadá 2015. Agradecida y comprometida se sumó hace tiempo al proyecto Common-Goal: «para devolver al fútbol parte de lo que me ha dado». Con ella charlamos en A LA CONTRA para entender mejor de dónde viene y hacia dónde va el fútbol femenino español.

—¿Por qué no se ha firmado todavía el convenio colectivo?
—Estas últimas semanas han sido muy raras porque la primera fecha para la firma era el 15 de enero. El día 10 de enero ya sabíamos que las partes habían ratificado el acuerdo firmado en diciembre. Pero no llegaba nunca la confirmación. Yo tenía billetes de avión para ir el miércoles, día 15, a Madrid y tampoco fue. Luego el fin de semana yo estaba en Madrid con el equipo y me iba a quedar allí tras el partido para firmar al día siguiente (20 de enero) y me avisaron de que podía haber problemas. Al final es una incertidumbre, pero es la misma situación que hemos vivido durante todo el año de negociaciones. Siempre salía un nuevo problema. Se ha enrarecido todo muchísimo. Espero que se lleve a término lo antes posible porque para nosotras cada día que pasa es un día perdido. No nos lo podemos permitir.

—Cualquiera dirían que les están poniendo la zancadilla.
—En cada reunión de la negociación la situación ha sido así. Cada día había que superar un escollo. Si repasas el proceso ha sido así. Cada punto que se ha negociado ha sido un problema en su momento. A mi eso no me sorprende. Sí me sorprende que una vez de acuerdo todas las partes no llegue esa firma. Supuestamente todo esto estaba cerrado. De hecho los plazos han sido amplios para que se llegase al día 15 con el convenio asegurado. Seguimos sin firmarlo.

—¿Temen que se pueda romper el preacuerdo alcanzado?
—Entiendo que al estar el preacuerdo firmado con las condiciones que se habían pactado y negociado se va a respetar. Lo que no tengo tan claro es cuando va a llegar la firma. No tenemos muy claro cuál es el problema actual, sabemos que tiene algo que ver con los derechos televisivos. Pero nadie te dice cuál es el problema concreto para que no se firme. Optimista he sido durante todo el proceso, pero ese optimismo me lo han ido volteando poco a poco, porque es un golpe tras otro. Una no es tonta y después de tantas complicaciones es difícil mantenerse optimista. Nos aferramos al preacuerdo, es nuestro punto a favor. Quiero pensar que son unos pequeños flecos y que habrá firma.

—¿Cómo de importante ha sido el asunto del salario en la negociación?
—No estamos pidiendo unas cantidades desorbitadas. El salario es lo que menos nos importa. Porque el salario será retroactivo en el momento de la firma. Lo que necesitamos es cotizar adecuadamente, tener el 100% del sueldo cuando se está de baja, estar protegidas en caso de embarazo, en caso de acoso, tener revisiones médicas dignas… Hay muchas cosas más importantes que el salario, que se negocia siempre en función del mercado, aunque entiendo que hay que asegurar un mínimo para que la competición tenga unos salarios dignos. Pero realmente no es la parte más importante. Lo más importante son los derechos laborales.

—Entre esos derechos la Cláusula-Embarazo ha sido una de las conquistas más importantes.
—Efectivamente y esa cláusula también está acordada. Básicamente cuando se está en el último año de contrato se te prorroga el contrato durante un año si te quedas embarazada. Dentro de las condiciones que estamos pidiendo tampoco es que sea gran cosa, pero por lo menos te permite recuperarte del embarazo y tener opciones de volver a realizar tu actividad laboral. Está aceptada y pactada dentro del convenio. Esto ya no hay que negociarlo.

—Y esas demandas que solicitáis, ¿pueden ser cubiertas por todos los equipos de la Liga Iberdrola?
—El tiempo nos ha dado la razón. Estamos en pleno mercado invernal y estamos viendo clubes que fichan de siete en siete. Y algunos de ellos son esos clubes que supuestamente no son tan poderosos económicamente, así que yo creo que el argumento se les cae un poco. Entiendo que no todos tienen las mismas condiciones, ni los mismos recursos, pero cuando veo el movimiento de fichajes me sorprende un poco. Tampoco es que estemos pidiendo nada desorbitado, porque somos conscientes de que hay clubes que no tienen una estructura masculina detrás y que poseen menos recursos. Pero en realidad y viendo sus movimientos en el mercado emiten otro tipo de señales.

—Si la situación no se resuelve en los próximos días, ¿os planteáis volver a hacer huelga?
—La huelga ha sido siempre nuestra última opción. En su día fue el último escenario que nos planteamos. Espero que no tengamos que volver ahí. Ojalá no tengamos que llegar a ese punto y alcancemos una salida antes. Si es que está ya todo acordado. Al final el problema es externo. Nosotros no lo tenemos con nuestra patronal, la patronal supedita la firma del convenio a entrar en el programa élite, la federación asegura que ya van a entrar en el programa élite. Y de repente surge el problema de los derechos audiovisuales que bloquea todo. Es un poco inexplicable para nosotras. En cuanto a nosotras, las jugadores, se podría decir que estamos en una tregua.

—¿Y qué les dices a todos aquellos que piensan que el problema del fútbol femenino español es que ha empezado la casa por el tejado, que no genera por sí solo grandes cantidades de dinero o que los grandes estadios se han llenado a través de invitaciones?
—No es verdad. Si no se generase interés no habría una guerra de derechos audiovisuales que nos impide firmar el convenio. Es que se cae por su propio peso el argumento. De hecho, hay equipos que se sustentan a base de patrocinadores. Es verdad que hemos hecho un recorrido de muchos menos años con mucha menos inversión inicial, por lo que es más difícil que un producto o un proyecto en el que se invierte menos genere los mismos recursos que otro en el que se ha invertido mucho más, ya sea por FIFA o por las Federaciones territoriales y demás. En cualquier caso, dadnos la oportunidad de crecer como se le ha dado al fútbol masculino y veremos cuánto somos capaces de generar. Pero repito ya hay equipos que con lo que reciben de patrocinadores cubren perfectamente el presupuesto.

—¿Cómo salta una futbolista al terreno de juego sabiendo que se está jugando tanto fuera de él? ¿Que su futuro depende en gran medida de ese convenio?
—En mi caso no me va a cambiar la vida en exceso y esa incertidumbre es menor. Pero sí sé de compañeras que están esperando la firma como agua de mayo. Eso sí, también te digo, estamos muy acostumbradas a compaginar nuestro trabajo con el fútbol. Para eso estamos más que preparadas, sabemos perfectamente lo que es compaginar varios frentes abiertos junto con nuestra carrera deportiva. Cada jugadora ha tenido que hacerlo a lo largo de su vida, ha tenido que compaginar estudios y fútbol, trabajo y fútbol o diferentes iniciativas y fútbol. En eso tenemos experiencia.

—Usted ya había demostrado su compromiso y su responsabilidad con el fútbol uniéndose a la iniciativa encabezada por Juan Mata y la ONG Common-Goal. ¿Cómo les conoce? ¿Y por qué decide unirse a este proyecto?
—Conozco el proyecto a través de Irene Paredes (actual jugadora del PSG y ex compañera de Ainhoa en el Athletic). Siempre me han interesado este tipo de proyectos sociales, me ha gustado participar, tanto presencialmente como económicamente. Creía que era una manera de devolverle al fútbol lo que el fútbol me había aportado a mí. Estoy aquí peleando por la igualdad en materia deportiva en el fútbol, pero me planteo la situación que puede estar viviendo una chica en la India (que es el proyecto de Common-Goal al que ella aporta su apoyo) que quiera jugar al fútbol y digo: «madre mía si yo lo veo complicado aquí, cómo será la situación de estas mujeres allí, en la India». Si para mí es complicado conseguir avances aquí, en España, cómo lo tendrán ellas. Por eso decidí hacerlo en la India. Había participado anteriormente en varios proyectos en Sudamérica y también en uno de Etiopía. De alguna manera es poner nuestro granito de arena, posibilitar a estas chicas jugar al fútbol les da una fuerza y un poder con el que a lo mejor no contarían de otra manera. Creo que es un proyecto super bonito. Cada vez que me mandan algún vídeo o alguna carta se me encoge el corazón.

—El fútbol se convierte así en un elemento de cambio social. Una forma de cambiar el destino de esas chicas…

—Pues sí. Common-Goal trabaja allí con la plataforma Yuwa que busca el desarrollo social en la India rural. Trabajan para empoderar a la mujer en la India a través del fútbol y dotarlas de una serie de herramientas  con las que tengan más alternativas en busca de un futuro más prospero. Su lema me encantó: «cuando las mujeres reconocen su valía, no tienen límites». Al final, el fútbol les ha aportado muchas cosas a mucha gente. Desde clubes a jugadores, pasando por agentes, miembros de UEFA, asociaciones o estamentos que pueden aportar el 1% de sus salarios y con eso se pueden conseguir muchas cosas. Este tipo de proyectos hacen más fuerte al fútbol, demostramos que somos capaces de unirnos para mejorar el mundo.

—Lo que me resulta curioso mirando la nómina de participantes de Common-Goal es que hay un número mayor de mujeres que de hombres, estando el fútbol masculino mucho más desarrollado y con unos contratos más jugosos como hablábamos antes. ¿Qué explicación da a esto?
—Lo entiendo más por las vivencias que haya tenido cada persona para llegar a donde están. Estoy convencida de que cualquier mujer que se dedica a jugar al fútbol a día de hoy ha pasado un proceso duro y complicado para llegar ahí. Eso te hace empatizar con las personas que están sufriendo. Es más fácil ponerse en el lugar del otro cuando has vivido un proceso similar que cuando todo te ha llegado de manera fácil. Y en ese sentido el fútbol masculino está tan desarrollado y en un punto tan alejado que creo que es un poco más complicado que ellos vean ese tipo de necesidades. Al final tú te desarrollas como persona por las vivencias que hayas vivido. Las mujeres hemos vivido antes o después un momento de desigualdad, y entonces empatizas con las mujeres de otros países que puedan estar sufriendo aún más.

—La burbuja del fútbol también alcanza a la solidaridad entonces.
—Al final acaban muy aislado, porque se les protege. Prácticamente se les aparta de la realidad y es muy difícil que sean capaces de mantener ese contacto. Siempre se ha criticado mucho al futbolista y a mi me parece injusto porque las vivencias que ellos tienen son totalmente diferentes. Y además me consta que son muchos los que prefieren colaborar de forma anónima para no ponerse medallas.Y me parece totalmente loable.

—Tienes una dilatada carrera en el fútbol femenino, llevas 15 años defendiendo la portería del Athletic Club y has visto la evolución tanto del fútbol femenino como de la Liga en este país, ¿cuál crees que ha sido el mayor logro conseguido en este tiempo?
—El que ahora las niñas pueden soñar con jugar en el club del que son seguidoras. Siempre he defendido esto. Y ahora casi todos los equipos con estructura masculina tienen ya equipo femenino, hoy pueden incluso soñar con jugar en el mismo estadio en el que juega el equipo masculino.

—¿Dónde situarías el punto de inflexión para el desarrollo y crecimiento del fútbol femenino español?
—Yo creo que el Mundial de Canadá 2015 fue el punto de inflexión para lo que luego ha venido. El crecimiento ha sido exponencial los años posteriores. La entrada de patrocinadores a posteriori e iniciativas como las de Universo Mujer han resultado fundamentales para el desarrollo que hemos vivido. Formar parte de aquel punto de inflexión, de aquella selección, es un orgullo pero antes de nosotras hubo otras que pelearon lo suyo para que nosotras tuviéramos esa oportunidad. De eso se trata, de dejar siempre un mejor escenario para las que vienen detrás. Y lo que tengo claro es que las que vienen tomarán el relevo con fuerza.

—¿Cómo encaja la filosofía del Athletic Club de jugar solo con futbolistas vascas en el fútbol femenino?
—El punto fuerte de nuestra filosofía es que juntamos a gente con un mismo carácter y vamos creando una familia. Al final pasamos muchos años juntas y eso nos hace ser competitivas como equipo, puede ser que un año seas más competitivas que otros, pero siempre damos la cara y peleamos los partidos. El bloque siempre es fuerte pese a que lleguen cientos de extranjeras a nuestra Liga. Este año, por ejemplo, empezamos con algo más de cien extranjeras y con los fichajes de este mercado de invierno nos hemos disparado. Yo veo otro punto positivo a eso, nuestro equipo no cambia demasiado de un año para otro, y eso nos permite partir siempre de un punto de cohesión más alto que otro equipo. Nuestro carácter también nos ayuda a ser bastante ambiciosas y competitivas.

—El Athletic de Bilbao se sobrepuso a la Ley Bosman a mediados de los 90. Ahí tenéis un buen referente para seguir siendo competitivas a pesar de la llegada masiva de extranjeras a nuestro fútbol.
—La clave es preparar una buena cantera y mejorar el nivel de nuestras categorías inferiores, para que lleguen más preparadas a primera.

—¿Qué fue lo primero que pensó cuando se enteró de que por fin el Real Madrid tendría equipo femenino?
—Solo por el boom mediático que supuso ya pienso que mereció la pena. Como he dicho yo defiendo el derecho de cada niña a poder jugar en su club, y el Real Madrid no ofrecía esa posibilidad hasta ahora, por lo que entiendo que es positivo. Para nosotras, más complicado, eso está claro, cuantos más equipos de estos entren en nuestra liga más difícil nos lo van a poner. Pero bueno también nos crecemos ante los retos, así que en ese sentido seguro que también nos ayuda a dar un pasito hacia adelante.

—¿Y cuándo leyó aquel titular de «El fútbol femenino entra en otra dimensión»?
—Al final hay gente que habrá aterrizado en el fútbol femenino porque ha entrado el Real Madrid. Pero los que llevamos aquí mucho tiempo ya sabemos cómo han sido las cosas, cómo ha sido el crecimiento. Ni se ha inventado ahora el fútbol femenino ni a partir de ahora va a ser una competición diferente. Pero bueno mientras más gente venga a luchar por el desarrollo del fútbol femenino, mejor.

—Usted también podría portar la bandera que llevó Gareth Bale, pero con otros conceptos. Futbolista. Química. Empresaria. En este orden. ¿Qué tal le suena?
—(Risas) Sí, sí en ese orden. Porque lo de empresaria (es diseñadora de una marca de ropa, Sutil Urban, que vende a través de internet) lo tengo un poco como un entretenimiento. La química me apasiona pero realmente cuando he tenido que elegir entre la química y el fútbol, siempre me quedé con el balón. Así que se puede decir que me apasiona un poco más el fútbol.

—¿Ha ejercido en algún momento como química?
—Empecé el doctorado pero no lo acabé. Fue justo el año que jugábamos el Mundial y necesitaba ser capaz de llegar a todo. Al final a mi no me gusta estar en los sitios si no estoy al 100% y aunque me costó mucho porque tuve que reconocer, por primera vez en mi vida, que no era capaz de hacer algo, lo dejé. Tuve que dejar el doctorado para centrarme en el fútbol.

—Quizá sea un puerta que se vuelva a abrir tras colgar los guantes.
—Tengo una amiga que siempre me dice que con la pasión que hablo de la química debería retomarla. A día de hoy me supondría un reciclaje bastante alto, llevo muchos años sin hacer nada relacionado con la ciencia. Mi director de Tesis me dice que mi doctorado sigue inscrito, de vez en cuando me lo deja caer. No descarto nada y tengo varias vías abiertas para cuando me retire. Intento tener el abanico lo más abierto posible, no me gusta cerrarme puertas y nunca sabes dónde va a estar tu futuro.

—¿Estar tan preparada y tener varias alternativas ayuda a que la retirada duela menos?
—La retirada me ha generado miedo, incluso pánico. Hoy lo relativizo un poco más porque lo veo más cerca. Pero estoy trabajando incluso en aspectos psicológicos para el momento de la retirada.

—La literatura es otro campo que ha abierto. Ya ha hecho sus pinitos como escritora. Bizitza eskukadaka (La vida a manotazos en castellano) es un relato donde sus guantes de portera son el hilo conductor para explicar cómo ha llegado hasta la portería del Athletic.
—Fue a través de la Fundación del Athletic Club, con la que también colaboro mucho, siempre que puedo.  Fueron ellos los que me comentaron la posibilidad de hacer un libro. Comencé a tener reuniones con un escritora vasca, Miren Rubio, en las que yo le contaba mis experiencias y mis vivencias, hablábamos de todo y a partir de ahí nacieron las historias que luego terminaron formando el libro. Una vez leído me queda la sensación de que es un poco drama, hablo de la muerte de mi abuela, de los momentos de ansiedad vividos por el fútbol, etc. Y yo pensaba que saldría algo más ligerito, aunque es verdad que luego idolatramos la vida de un deportista cuando consideramos que ha conseguido ciertos éxitos, como puede ser mi caso que he ganado dos ligas, pero para ganar eso te llevas hostias como panes por el camino, golpes duros y sufres. Sabemos, sin ir más lejos, lo que es quedar nueve veces segunda entre una liga y otra. (Resopla). Pasan muchas cosas en la vida de un deportista para conseguir los objetivos. Te puedo asegurar que el esfuerzo y la dedicación es la misma, pero la diferencia es que a veces se consigue el objetivo y otras no.

—Sabemos que es una gran lectora, ¿qué tipo de libros encontramos en su mesilla?
—Me gusta sobre todo novela negra o historias policíacas. Leo muy poco de fútbol porque ya tengo suficiente con los entrenamientos y partidos. Huyo más de las biografías o las historias de superación, porque sino tienes todo el día el mismo discurso, la misma historia en la cabeza, y prefiero temáticas que hagan extraerme de mi vida cotidiana.

—¿Y lo último que ha leído?
—Firmamento de Maxim Huerta. Me ha gustado mucho. Ahora tengo un par de libros por delante, y no sé por cuál empezaré. Ama de José Ignacio Carnero y Era medianoche en Bhopal, de Dominique Lapierre y Javier Moro, que aborda el desastre ocurrido en una fábrica química. También tengo varios libros que tratan sobre la vida de porteros, pero cómo ya te he dicho me gustan más otros tipos de historias.

—Y en el Athletic, ¿son más de libros o de series?
—Bueno un poco de todo, pero ahora las plataformas nos lo ponen muy fácil para ver series en las concentraciones, viajes y demás. Estas últimas semanas estábamos enganchadas a El Embarcadero y no sabes lo complicado que es no hacer spoiler. Intentamos ir todas al mismo ritmo para poder hablar tranquilamente de la serie sin desvelar nada y evitar líos, aunque no siempre se consigue.

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