No pintaba bien la cosa para el Barça tras los primeros 20 minutos de partido. El poderío físico del Getafe, se traducía en una asfixiante presión y unas reiteradas faltas que dificultaban la salida del balón azulgrana. El extraño y sorprendente dominio visitante se concretaba, además, en algunas claras ocasiones que incluyeron un gol bien anulado a Nyom. La permisividad arbitral de Cuadra Fernández con los azulones fue cortada de raíz por el VAR y, esta vez, el golpe de Nyom a Umtiti no quedó impune. Si alguien abandonó el partido en ese momento, puede quedarse tranquilo: Umtiti salvó la vida después de sus angustiosos aspavientos sobre el césped e incluso pareció mejor jugador tras regresar de entre los muertos.

Pese al gol anulado, siguieron insistiendo los de Bordalás, que a punto estuvieron de marcar por medio de Cucurella, en una nueva muesca más del viejazo que ya acecha sin temor a Busquets. Si a alguien se le hace difícil entender que Marc no tenga sitio en este Barça, al menos desde el punto de vista deportivo (el económico es otro cantar) puede hacer una segunda reflexión: repasar la larga lista de fiascos en manera de fichajes y gestión de canteranos del último lustro blaugrana. Que el lateral esté donde está entra dentro de la normalidad. La lesión, también achacable al viejazo, de Jordi Alba, y la proximidad del regreso de la Champions solo ahondan más en el error.

Frente a esta justificación del Getafe de su no tan sorprendente tercer puesto en la Liga, el Barça apenas oponía las buenas maneras de Ansu Fati. El joven delantero consiguió regatear hasta en dos ocasiones a Nyom en menos de 15 minutos. Puede parecer poco bagaje, pero ya son dos veces más de las que consiguió hacerlo el mediático y carnavalero hermano de Rafaella, en las cuatro veces que se enfrentó a él. El resto del equipo demostraba que el club podía haber traído a Xavi, a Koeman, a Pochettino o incluso al cadáver embalsamado del exigente Valeri Vasílievich Lobanovski: el juego seguirá siendo igual de espeso si todos los que están por delante del balón continúan sin moverse.

Por enésima vez, Messi cambió el rumbo del partido. Y sí, da igual cuando lean esto. Cualquier otro jugador con una interminable racha de TRES partidos sin marcar (algo casi insoportable e inaudito para él) estaría preso de la ansiedad. Pero Leo sigue a lo suyo: si no marca goles, marca la diferencia con otro partidazo y una genialidad en forma de asistencia. El Hombre Gris, por una vez, no quiso estropear la jugada y su toque, preciso y sutil, estuvo (casi) a la altura del pase. Que los últimos seis goles del equipo hayan sido a pase de D10S solo corrobora quién es el titán Atlas del barcelonismo: el mismo que carga con todo el peso del club desde hace más de un lustro.

Antes de que el Getafe entendiese por qué iba por detrás en el marcador, Junior Firpo nos recordó a aquel jugador del Betis que se atrevía con todo y de su galopada salió un pase para que Sergi Roberto mostrase, una vez más, que no es un lateral derecho sino un centrocampista con llegada. 2 a 0 y un Getafe que parecía bajar los brazos ante el nulo rendimiento de su extraordinario desgaste físico. Decidió aprovechar el Barça la segunda parte para dedicarse a contemporizar y minimizar el desgaste ante la falta de efectivos: casi media hora de pases sin profundidad, con ausencia de desmarques profundos y tímidas ocasiones que apenas amenazaban al Getafe.

Pero en un ataque sin aparente peligro, Ángel aprovechaba con una perfecta volea para reivindicarse como el 9 a elegir en la ruleta de feria que ha montado la Directiva del Barça. Un gol que, a falta de 15 minutos, daba un pulmón extra a sus compañeros: estaban de nuevo  dentro del partido. El Pasiego insistía a sus hombres en continuar saliendo (o intentando salir) con la pelota jugada, sabedor de que el pelotazo sin un 9 de referencia facilitaría la labor de Etxeita y compañía. Sin embargo, era casi jugar a la ruleta rusa ante la nueva ración de presión visitante de los del Mourinho de Alicante y la permisividad arbitral: con casi el triple de faltas, el Getafe se fue con menos tarjetas que el Barça. Y si no se fue con un punto fue gracias a la mano salvadora de Ter Stegen en un remate en semi fallo de Ángel que le habría garantizado vestir de azulgrana en Ipurúa la próxima semana. Porque ya ha quedado claro que quien no va a ser el hombre gol del Camp Nou es El Hombre Gris: sus dos clamorosos fallos ante David Soria que hubieran sentenciado el partido, pudieron salir carísimos. Si en el próximo partido Messi vuelve a evitar pasarle la pelota, no es culpa del rosarino.

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