Con permiso de la autoridad, y si el tiempo lo permite, que esa es otra, esta noche a las 21:00 horas se disputará el encuentro de dieciseisavos de final de la Copa de Su Majestad el Rey entre Unionistas de Salamanca CF y Real Madrid CF. Este choque no pasaría de ser uno más de los tantos que se han disputado a lo largo de la historia de este torneo entre uno de los equipos punteros de Primera División, un equipo de carácter universal, el Real Madrid CF, y un equipo modesto, casi amateur, si no fuera por las circunstancias especiales que han rodeado a la selección de sede para la disputa de este encuentro desde el mismo momento en que Unionistas se vio agraciado con uno de los premios gordos del sorteo.

Finalmente, y contra todo pronóstico, Unionistas de Salamanca CF ha logrado imponer su criterio y el partido acabará disputándose en el terreno de juego de Las Pistas, en el término municipal de Villares de la Reina. El choque se dirimirá sobre un campo de juego rodeado de pistas de atletismo en unas instalaciones con capacidad para poco más de cuatro mil personas. Pese a tratarse de una sede modesta, en el ámbito del fútbol, eso sí, el estadio tiene una historia interesante en lo que a la práctica del atletismo se refiere. Fue en Las Pistas dónde, el 27 de julio de 1993, el cubano Javier Sotomayor, una leyenda del atletismo de todos los tiempos, batió el récord mundial de salto de altura con una marca de 2,45 metros, superando en un centímetro el anterior récord en propiedad del propio atleta, récord que sigue vigente hoy en día.

Unionistas de Salamanca CF cuenta con una corta pero controvertida historia. Nace en 2013 como consecuencia de la extinción del histórico club Unión Deportiva Salamanca (UDS). Un proceso concursal un tanto oscuro, en el que se vio envuelto el club con motivo de su desaparición por motivos económicos, propició que la titularidad del estadio Helmántico de Salamanca, dónde disputaba sus encuentros como local la UDS, pasase a manos de un empresario mexicano a través de una sociedad por una cantidad de dinero irrisoria. Este empresario, a través de su sociedad y personas interpuestas, fundó el club Salamanca CF UDS, club que no tiene nada que ver con la antigua UDS, pero que es quién actualmente disputa sus encuentros como local en el Helmántico en virtud de que la propiedad del estadio y del club recaen en la misma sociedad.

Un grupo de aficionados del extinto UDS, críticos con la gestión por parte del ayuntamiento y de las administraciones en el mencionado proceso concursal, decide emprender un camino por separado y fundar el club Unionistas de Salamanca CF como homenaje de la afición a la desaparecida UDS. Cabe reseñar esto porque así podemos entender mejor su rivalidad con el club Salamanca CF UDS y su negativa a disputar sus encuentros en el Helmántico, pese a las propuestas del ayuntamiento de Salamanca. Desde entonces, Las Pistas les han visto pasar de jugar en la categoría más baja del fútbol español, la provincial de Salamanca, a asentarse en Segunda División B y conseguir disputar la Copa de Su Majestad el Rey.

Como el fruto de todo aquello que nace de una comunión emotivo-espiritual, como esta en la que unos aficionados rescatan del olvido y honran a su antiguo club, ha sido capaz de sobrevivir contra viento y marea gracias a la convicción y el empeño de las personas y aficionados que lo sustentan, pese a los muchos palos que se le han puesto en sus ruedas a lo largo de su corta andadura; no en vano, como una cábala o un presentimiento tenido por cierto, en su escudo reza la frase “Ad astra per aspera”, o lo que es lo mismo, hacia las estrellas por el camino más difícil. Ser aficionado de Unionistas no es una elección, es un sentimiento, y por eso han llegado hasta dónde han llegado.

Hoy podía ser un día propicio para recoger en forma de dinero el premio que la diosa Fortuna le entregó al club al emparejarle con el Real Madrid CF. Cualquier otro club de su modesta estructura, como ya hemos visto en otras ocasiones, hubiera aceptado sin pestañear el ofrecimiento del ayuntamiento de jugar en el Helmántico, con mucha más capacidad, aún a costa de tragarse el propio orgullo, o de desplazarse a otra ciudad con unas instalaciones más propicias para dar cabida a más espectadores y así capitalizar el evento. No podemos dejar de tener presente que, para este tipo de clubes, un evento así no solo salva la temporada. Si la gestión es adecuada, este ingreso extraordinario permite asegurar una base económica sobre la que asentar el crecimiento del club tanto en lo deportivo, como en lo social. También les habían propuesto la instalación de gradas supletorias, aunque la regulación actual del ayuntamiento lo impide, con una modificación exprés de la normativa; pero el club, con buen criterio, ha decidido respetar la regulación vigente. Las prisas son siempre malas consejeras. Si se ha de modificar la normativa, hágase, pero a conciencia y con criterio, no a salto de mata.

Frente a la tentación del dinero y el menosprecio a su afición, el club ha optado por mantener intacto su orgullo y sus principios y honrar a su afición, perpetuando el homenaje a la extinta UDS. Contra lo que era de esperar se ha manteniendo como sede el campo de Las Pistas, sin la instalación de gradas supletorias, puesto que dichas instalaciones ya están preparadas para dar cabida a sus pocos socios y aficionados habituales, que es a fin de cuentas a quién se debe el club, haciendo gala de unos valores que casi creíamos olvidados, de otros tiempos, en un mundo tan mercantilizado como el fútbol actual. Pese a que posiblemente esta noche el terreno de juego sea un patatal, las condiciones habituales del mismo y las inclemencias del tiempo de los últimos días así lo hacen prever, jamás unas patatas estarán tan cerca de alcanzar tanta gloria.

Desde estas humildes líneas me gustaría mostrar mi máximo respeto al club Unionistas de Salamanca CF, sus socios, aficionados y simpatizantes, porque en estos días nos han dado una lección de orgullo y respeto como hace tiempo no se veía, no ya solo con respecto al colectivo que siempre sale perjudicado en circunstancias similares, la afición, sino al deporte del fútbol en sí mismo y, en concreto, a la historia de la antigua Unión Deportiva Salamanca. No les quepa la menor duda de que con estos valores la diosa Fortuna, más pronto que tarde, les volverá a hacer un guiño; porque sólo los dioses saben que aquellos que con humildad y honradez ponen su empeño en encontrar la fortuna son los que acaban por merecerla.

Señores, disfruten del espectáculo. Ustedes bien lo merecen.

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