Poco antes de que comenzase el partido en Salamanca, en Ibiza, Griezmann clasificaba al Barça con un gol en el minuto 94. Zidane no quiso sorpresas y sacó un once que perfectamente podría jugar este domingo ante el Valladolid, ni sombra de esas alineaciones repletas de suplentes y jugadores del Castilla de antaño. Tan cuidadoso quiso ser, que en medio campo salií con su pareja más fiable y contundente, Casemiro y Valverde, sus dos gladiadores a la arena.

A los diez minutos de partido, todos los que vestían de verde ya sabían que el encuentro no iba a ser un paseo. Unionistas es un modesto equipo de 2ªB, que juega un fútbol alegre, ofensivo y ayer, además, sin nada que perder. Los madrileños se enfrentaban a esa alegría y a un campo, que ni por medidas ni por estado les iba a hacer fácil el trabajo.

Tácticamente hay poco que contar, el Madrid con un 4-3-3 intentaba mantener el dominio del balón, pero a muchos de sus jugadores se les había olvidado o quizás nunca habían jugado antes en campos como éste, y se pasaron, como Vinicius o Marcelo, peleándose con la pelota en cada control o cada regate. El partido era antipático, feo de ver y de jugar, sobre todo para los de Zizou. Nadie hacía nada que mereciera la pena ser señalado, los salmantinos le ponían ímpetu, ganas y buenas maneras, pero más que ellos, era el campo quien agredía al Madrid, y a los blancos les costaba un mundo asociarse y caían en la trampa de lanzar pelotazos a los puntas, jugadas donde la velocidad y la agresividad igualan al talento y la clase. Bale, de rebote, puso el 0-1, y Areola se paró la única clara de los salmantinos.

La segunda parte fue aún peor, el cansancio de James, uno de los pocos que mostraron buena cara, dejó al Madrid sin fútbol. Casemiro emergió, como siempre, de tapón al equipo rival y poco más de lo que hablar. Unos y otros siguieron pegándose contra el campo, unos crecidos por un resultado que les animaba y otros con pocas ganas de apretar el acelerador y aburridos de necesitar 3 o 4 toques para controlar una pelota. Con el 1-1 hubo unos minutos de fiesta popular, pero gracias a otro rebote, Brahim puso el 1-2, y aunque Areola volvió a salvar el empate a la salida de un córner horriblemente defendido, el resultado no pareció peligrar nunca.

Tácticamente fue un partido inanalizable, lleno de fallos en los controles, malos pases y errores individuales, pero sí hay algo que volvió a mostrarse como una evidencia, es que este Madrid no tiene ni gol, ni desborde. Y si ni ante un 2ªB es capaz de generar un caudal ofensivo reseñable, alguien debería empezar a tomar medidas, y hablo tanto de Zidane como de su presidente -secretario técnico- o director deportivo.

Zidane: Poco se le puede criticar al francés, si acaso, preguntarle por qué Brahim debutaba prácticamente este año, más con las lesiones de Hazard y Bale, pero entiendo que es muy difícil que puedan jugar y tener minutos suficiente jugadores como Brahim, Rodrygo o Vinicius, más en un equipo que quiere pelear por todo, y en el que además hay que hacer huecos a gente como Jovic, Modric o Isco, que tampoco son titulares.

Areola: No es fácil ser portero en un partido como éste, con mucho frío, mal campo y pocas intervenciones, aun así hizo tres muy buenas paradas que mantuvieron el resultado, sobre todo una a la salida de un córner, que era el empate 2-2 a falta de 20 minutos, lo que habría puesto el partido con un aspecto muy diferente.

Carvajal: Bien en defensa, con algunas acciones de mérito, pero nada participativo en ataque, donde James y sobre todo un Bale inmóvil, le hicieron de continuo tapón.

Militao: En defensa apenas tuvo trabajo, aunque su movimiento en el gol salmantino deja mucho que desear. Con el balón, si en un césped como el del Bernabéu no se le ve muy suelto, ayer parecía que quería patear una liebre. Cumplidor sin más.

Nacho: Como el brasileño, defensivamente apenas tuvo trabajo, pero se le vio más rápido que en otros partidos. En la salida del juego se escondió y no ejerció de líder de la defensa, dejando como Militao un rosario de pelotazos sin ton ni son. Reculó muchísimo en el gol de Unionistas.

Marcelo: Como es habitual en él, jugó casi en medio campo y gracias a que Zizou cambió de lado a James y puso a Valverde, él se pudo despreocupar de su espalda. Fue uno de los que más intentó hacer cosas y por ello, uno de los que más sufrió el estado del campo. Le faltó esa chispa ofensiva que de momento no aparece.

James: Comenzó jugando por la  izquierda, pero a los pocos minutos Zizou le colocó en la derecha. Como Marcelo, fue de los que más intentó hacer cosas y por lo tanto fue otro de los que sufrió el estado del césped. Muy de más a menos, pasó de casi ser el dueño del partido en la primera parte, a desaparecer en la segunda y ser sustituido.

Casemiro: Zizou le quería sobre el campo para evitar sorpresas y pese a que comenzó reservándose descaradamente, se vio obligado a remangarse en la segunda parte. Si con el balón apenas si aportó nada, defensivamente sí se hizo notar.

Valverde: No brilló como en otros partidos, tocó bien, perdió pocos balones y casi nunca la posición, pero el campo no le permitió lucir su poderosa zancada. No se mezcló bien con Vinicius, pero sí permitió con su trabajo que Marcelo jugase muy arriba.

Bale: Que difícil lo pone siempre el galés. A los diez minutos se hizo daño en el tobillo y desde ese momento desapareció del partido. Marcó un gol de rebote y poco más. Su abulia y su desinterés por el juego son llamativos, pero todo el mundo sabemos que con esta plantilla es imprescindible…muy complicado.

Benzema: El partido era justo lo contrario a lo que él necesita, un campo estrecho, un césped en mal estado, un frío siberiano y un equipo, el suyo, que no hace ni una jugada de asociación. Nada reseñable en 75 minutos.

Vinicius: Intentó cosas pero es otro de los que se pegaron con el campo. Tuvo una clarísima, pero ni de cabeza los hace. Dejó dos o tres detalles y poco más.

Brahim: Alguien con dos dedos de frente, ya que parece que él no lo ve; ya sea su padre, su representante, su confesor, Zidane o Florentino Pérez, pero alguien, deberían decirle a este chico, que un talento como el suyo no puede llevar dos años sin jugar, que con 20 años debería jugar los 90 minutos de todos los partidos, y si eso no lo puede hacer en el Madrid, lo debería estar haciendo en otro equipo. Puede que Zidane teniendo a Hazard, a Benzema, a Bale, a Jovic, a Vinicius, a Rodrygo y hasta a Isco, no tenga sitio para este chico, pero no es imposible que un talento así lleve dos años sin jugar.

Jovic: La jugada más clara de gol tras un disparo al palo de Brahim, la tuvieron Vinicius y él. ¿Resultado? Evidentemente no fue gol…

Isco: Jugó 10´, y se dedicó a mantener la pelota con tuyas-mías con Marcelo. 

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