Zidane y Celades decidieron que no había mejor momento para homenajear al fútbol español utilizando a La Roja de Del Bosque que en una Supercopa de España celebrada en Arabía Saudí, así que ambos entrenadores presentaron un equipo con cinco centrocampistas y solo un delantero. Casemiro, Kroos, Valverde, Modric e Isco muy bien secundados por sus dos centrales, Ramos y Varane, dieron un curso de posesión del balón, y montaron un rondo gigante, similar a los que Xavi, Iniesta, Silva, Xabi y Busquets creaban con la selección campeona del mundo, el homenaje estaba servido.

El Madrid saltó al campo con un 4-5-1, que realmente era un 4-3-2-1, que recordaba al sistema “Árbol de Navidad” de Ancelotti, en el que Modric e Isco actuaban como falsos extremos en un escalón superior al trío de centrocampistas, ambos jugando siempre por dentro (más Isco que Modric), dejando las bandas a Mendy y Carvajal. Jugar con cinco en el medio le dio a los blancos, ayer de verde, un dominio escénico al que Celades ayudó colocando a su equipo en un bloque medio que dudaba en ir a presionar arriba a los blancos y esperaba que estos perdiesen el balón en su supuesta tela de araña, también formada por 5 jugadores, y así montar contras aprovechando la velocidad de Gameiro. Pero eso no ocurrió.

Los ches se asfixiaron corriendo detrás de sombras. Zizou, muy inteligente, basculó mucho y bien tanto a Kroos en izquierda como a Valverde en derecha, de forma que Isco y Modric eran siempre una opción clara y limpia para sacar el balón actuando como tercer hombre. Sin duda, un partido ante el Getafe te vale de máster para darte cuenta de los problemas que tienes en tu circulación del balón y el francés, esta vez, los resolvió colocando a malagueño y croata como tercer escalón; además, la presencia de Ramos le dio un cuerpo a la salida de la pelota que no le da Militao.

El dominio posicional y del balón de los madridistas no se reflejaba en ocasiones de gol, faltaba algo de profundidad, pero, sobre todo, el problema era que muchos de los últimos toques, a falta de jugadores de calidad ofensiva en banda, los daban Mendy y Carvajal, los dos futbolistas más reñidos con la pelota de los blancos; pero al final tener a gente como Modric, Isco o Kroos llegando continuamente al borde de tu área con cierta libertad nunca es buen negocio, pese a que tu jugador más en punta, Jovic, apenas participase en ninguna jugada ofensiva. Tener a todo el equipo tan arriba y que tanto Isco como Modric y Kroos plantasen el juego tan cerca del área valencianista hizo que las pérdidas del balón fuesen de calidad, es decir, con mucha gente cerca del que pierde la pelota; eso sumado a la agresividad de los dos laterales, y de la pareja Casemiro-Valverde, hizo que el equipo pudiese hacer una gran presión sin necesidad de tremendos esfuerzos físicos para recuperar continuamente la posesión. Con un gol de pícaro, donde el alemán sacó a relucir su astucia y golpeo de balón, y otro de Isco, resolviendo con clase un par de rebotes en el área valencianista, se llegó al descanso.

La segunda parte fue un espectáculo. Los de Zidane aumentaron sus cadenas de pases, todos jugando a dos o tres toques, todos apoyándose, todos en general sumando como una orquesta perfectamente sincronizada, hasta el punto de sumar 798 pases, el sueño de Xavi o Guardiola. Un Madrid armónico, dinámico y sorprendentemente ofensivo, pudo y debió golear, pero ya sabemos lo que le pasa este año a los blancos con el gol, así que fue Modric, con un remate repleto de clase, quien cerrase el partido. Parejo en el 93′ y de penalti hizo el definitivo 1-3.


Uno por Uno


Zidane: Su planteamiento sin duda lo firmarían Klopp o Guardiola. Inteligentísimo su posicionamiento táctico jugando sin extremos, donde las parejas Kroos-Isco y Valverde-Modric se apoderaron de los carriles interiores y dejaron a los laterales ganar altura en ataque, lo que hacía dudar continuamente tanto a laterales como a volantes ches de a quién ir a tapar y dónde. Supo utilizar perfectamente la altura a la que jugaron Carvajal y Mendy, para la recuperación del balón tras pérdida, aunque estos no brillasen al llegar a la línea de fondo. Su planteamiento fue perfecto, más con las ausencias de Benzemá y Hazard y viendo el rendimiento de Vinicius, Bale y Rodrygo en lo que va de temporada. Al equipo le faltó remate y llegada hasta los fotógrafos, pero ni pecó en lanzar balones al área, ni de impacientes si la jugada no llegaba. Si hay que ponerle un pero es lo que volvió a tardar en dar descanso a alguno de sus “insustituibles”.

Courtois: Apenas tuvo trabajo, aunque el poco que tuvo lo resolvió con autoridad. Volvió a dejar un saque con la mano para montar una contra y una salida con el pie a medio campo, que no solo demuestra su habilidad en este gesto, sino también su concentración y lo dentro que está en el juego y en el partido.

Carvajal: Trabajador e impetuoso en la recuperación de la pelota, supo leer perfectamente la altura a la que debía jugar teniendo delante a Modric y Valverde. Muy desacertado en las entregas y en los últimos toques. Su partido fue un reflejo de su temporada, bien en defensa y aturullado en ataque.

Ramos: Dio un curso de tranquilidad con el balón y de jerarquía sacando la pelota. Perfecto en la anticipación y muy concentrado en defensa, su presencia en el inicio de la jugada es básica. Partido de jefe, de iluminar sin deslumbrar.
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Varane: A la sombra de Ramos, Varane volvió a firmar un partido sin errores y repleto de acciones defensivas dominantes en las que demostró su poderío físico. Estuvo a punto de marcar en un remate de cabeza. Serio y firme, fue el escudero ideal.

Mendy: Aporta potencia y presencia en defensa, lo que vertebra el juego blanco y el balance defensivo, pero en ataque es muy pobre. Sin duda equilibra a ciertos futbolistas, pero con él el Madrid no tiene un lado izquierdo fuerte en ataque como ha sido siempre y el equipo lo nota. Hoy ayudó mucho en la recuperación del balón, pero empantanó algunas jugadas ofensivas.

Casemiro: Jugando con cinco centrocampistas es feliz, porque solo se dedica a defender y en eso es un número uno. Con el balón solo estuvo aseado. Él y Valverde dan una seriedad al fútbol blanco que permite a Kroos , Isco y Modric dominar el medio campo y esa seriedad sin duda gana partidos.

Kroos: Junto a Isco, el mejor. Dio un curso de cambios de ritmo y velocidad en el juego y sobre todo de autoridad con el balón; realmente se jugó a lo que él quiso. Hizo un gol olímpico lleno de astucia y calidad en el golpeo.

Valverde: Menos brillante que en otros partidos, pero igual de efectivo. Su continuo sube y baja y la calidad en sus toques le convierten ya en un futbolista imprescindible. Su fútbol se basa en su movilidad y eso está reñido con dosificarse, así que Zizou debería empezar a valorar los minutos que juega de más en algún partido.

Isco: Volvió el mejor Isco. Partidazo del malagueño que se apoderó del partido. Supo leer perfectamente a qué altura jugar en cada momento y, sobre todo, cómo balancearse con Kroos sin solaparse nunca. No se entendió con Mendy a la hora de doblarse o no en banda porque el francés carece de inteligencia ofensiva y sabe jugar con el espacio como sí hacen Marcelo, Karim o Isco.

Modric: Es uno de los mejores volantes ofensivos de los últimos diez años y eso está ahí. Jugó cómodo en una función de casi segunda punta. Conectó a la perfección con Valverde y al no tener que defender hacia atrás, las fuerzas le aguantaron. Buen partido de un jugador al que hay que mimar. Su gol fue una demostración de talento y jerarquía aplastante.

Jovic: Tenía la ocasión, era el día y se le escapó de las manos como ese remate al que no llegó. Cada partido que juega deja más dudas, no solo de su calidad para jugar en el Madrid, sino de si su estilo tiene cabida en un fútbol como el de los blancos. El único lunar anoche.
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Marcelo: No le dio tiempo…

James: Un gran cambio de sentido de primeras en un balón a Marcelo y poco más.

Mariano: Sin hacer nada en diez minutos, tocó más balones que Jovic en 80.

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