El fútbol tiene una serie de axiomas que durante años nunca han sido cuestionados; uno de los más conocidos es aquel que dice: lo que funciona no lo toques. El caso es que hace tiempo que las decisiones del entrenador francés no son siempre entendibles, pero como el que gana tiene razón, a ver quién es el guapo que escribe algo negativo sobre la metodología del francés, más cuando los resultados son los que son.

Ante el Sevilla, Zizou decidió dar un golpe de volante y cambiar lo que tan bien le había funcionado para tapar las ausencias en Arabia de Hazard, Bale y Karim, es decir, ese medio campo de 4 o 5 futbolistas formado por Casemiro, Kroos, Isco, Modric y Valverde; y además lo hizo el día que no podía disponer de su centrocampista más dinámico, Valverde, es decir, cuando posiblemente era más justificable tácticamente apoyarse en 4 jugadores en medio campo.

Zidane decidió montar un falso 4-3-3 con su medio campo de siempre, Casemiro-Kroos-Modric, y dando entrada en las bandas a Lucas Vázquez y a Rodrygo, dejando en punta a Jovic, además de colocar en el lateral izquierdo a Marcelo. Si miramos las delanteras que ganan partidos en Europa y somos sinceros, el tridente atacante Rodrygo- Jovic- Lucas es lo que es, un parche, y enfrentarte al Sevilla con ese ataque no parece la mejor de las opciones. Ante eso, Lopetegui montó un 4-1-4-1, cerrando muy bien en medio campo con un Gudelj hiperactivo, y dando libertad de movimientos a Banega y al Mudo Vázquez.

El partido nació espeso; unos, los de Lopetegui, porque lo querían así, y otros, los de Zidane, porque no sabían ni podían darle ritmo al partido. Los andaluces lo tenían claro y no enloquecían en una presión alta, al contrario, colocaban la defensa muy arriba y esperaban al Madrid en un bloque medio, eso sí, muy enérgico y bien armado, sin apenas espacios por los que circular el balón.

Con ese decorado enfrente a los blancos se les volvían a ver todas sus carencias atrás a la hora de salir jugando. Varane y Mendy volvían a fracasar en el intento de dar una salida limpia al juego, Marcelo, muy flojo, no ayudaba y Carvajal, pese a ser el más activo, mezclaba aciertos con errores. Eso obligaba a Kroos y Modric a bajar mucho para iniciar las jugadas, ya que Casemiro tenía, como siempre, dificultades si no recibía de cara, lo que volvía a generar el eterno problema de la falta de escalonamiento para tocar y salir jugando en apoyos. Problema que se acentuaba con la presencia de Jovic en el eje del ataque, ya que el serbio no ayudaba con buenas recepciones de espaldas ni con brillantes movimientos de desmarque. Pero si el Madrid tenía problemas para salir jugando lo de sus atacantes era peor. Rodrygo, Jovic y Lucas eran incapaces de asumir el más mínimo protagonismo en el juego, incapaces de ganar ni un solo duelo individual con el que pudieran dañar a la defensa andaluza.

Todo lo bueno que ocurría era gracias al enorme talento de Modric, que pese a tener problemas físicos para mantener un ritmo alto de partido, sigue teniendo una clase diferencial y era capaz de juntar a Carvajal y Lucas, creando algo parecido a un sistema ofensivo en la derecha; eso, unido al temple de un Kroos, que volvió a tener problemas para encontrar socios con los que jugar, y un Casemiro, chico para todo, mantuvieron las opciones de los blancos de poder ganar el encuentro. Con ese decorado el jugador que salió más potenciado fue Isco, curioso ya que no jugó ni un minuto, pero su ausencia se notó. Nada mejor que te extrañen para que te den valor.

Con un juego atascado, donde nadie creaba ocasiones de gol, apareció Casemiro. El brasileño había adelantado algo su posición para dar espacio en su espalda a Kroos y que este manejase desde ahí el partido; aprovechando esa posición adelantada cazó dos balones para convertirlos en goles, ambos con una solvencia y una calidad rematadora de killer. El 2-1 nos dejó de nuevo una victoria de los de Zidane, pero con la duda esta vez, de si fue gracias o pese a las decisiones del entrenador.


Uno por Uno


Zidane: El técnico francés toma decisiones que para muchos son las de un genio, y para otros, entre los que me encuentro, son de difícil comprensión. Ante el Sevilla decidió que todo lo que había sido bueno para el equipo ante Valencia y Atleti no valía, lo cual, como mínimo, sorprende, porque hasta que vuelva Hazard, y se confirme o no lo que ya esbozó el belga en algún partido, si algo ha quedado claro es que con Mendy en banda izquierda y con 4 centrocampistas el Madrid se juntaba más y en consecuencia defendía mejor, dominaba el escenario, jugaba más junto, se asentaba en campo contrario y al perder la pelota estando organizados su presión tras perdida es más efectiva y la ejecutaba con menos esfuerzo; pero sobre todo, no le daba menos ocasiones de gol que jugando con Lucas Vázquez, Rodrygo y/o Vinicius en punta acompañando a Benzema o Jovic. Zizou parece haberse cansado ya de Bale, pero que hoy no fuese ni citado y si Brahim es incomprensible pese a su rendimiento y ante esa decisión del entrenador de no contar ni con el galés, ni con James, ni con Mariano, salir con Rodrygo, Jovic y Lucas como delanteros suena a frivolidad, más si jugando con los 4 centrocampistas te han dado una Supercopa. La realidad es que hay que remontarse al 30 de octubre para ver en liga a un delantero marcar un gol que no sea Karim. Zidane encontró un equipo, un once y un sistema, con defectos, pero sobrio y seguro, pero ante el Sevilla decidió seguir en esa dinámica de cambios y rotaciones que no sabemos si es la búsqueda de algo, dar descansos, meter a gente en dinámicas, aplicar castigos o por cuestiones técnicas; lo que si sé es que yo sí creo en ese axioma: lo que te funciona no lo cambies.

Courtois. Encajó dos goles imparables, aunque uno lo anulasen. Apenas tuvo trabajo y el que tuvo lo resolvió bien.

Carvajal. Serio y sobrio en defensa donde apenas si pasó apuros ya que el Mudo Vázquez nunca le encaró. Se mostró tan activo en ataque como desacertado en la finalización de las jugadas; además en alguna ocasión le costó progresar con Lucas Vászquez tapándole la banda. Lleva un año peleado con el balón. Mantuvo un fuerte duelo físico con Reguilón, quedando en tablas.

Militao. Bien en defensa, pero sin jerarquía con el balón. El brasileño no mezcló con Varane y a ambos se les vieron las costuras a la hora de jugar la pelota desde atrás y dar criterio a la salida del balón. Se comió un bloqueo en el gol anulado, pero ojo, iba de espaldas al balón, o sea, mal posicionado; un defensa en un córner nunca puede perder de vista la pelota.

Varane. La ausencia de Ramos le volvió a dejar en evidencia a la hora de mandar en la salida del juego. Muy blandito en el gol de De Jong, el holandés le ganó algunos duelos en balones que debían ser del madridista. Ante los andaluces volvió a demostrar que es un buen escudero pero no tiene jerarquía de lider.

Marcelo. Una de esas decisiones que no se entienden. Mendy parecía afianzado en el lateral, pero necesita minutos para mecanizar movimientos y mezclar mejor con Kroos. Si quieres dar minutos al brasileño, el miércoles hay partido de Copa. Marcelo hizo un mal partido sin apenas presencia en ataque. Mirar lo activo que estuvo Reguilón en la izquierda y el peso de Marcelo en el partido da que pensar en el futuro.

Kroos. Sin duda fue uno de los que más intentó que el juego del Madrid tuviese un sentido, pero para eso necesita socios y ninguno de los tres de arriba lo supieron ser. Notó la ausencia de Valverde, lo que le impidió jugar más ofensivo. Terminó jugando de medio centro ayudando a Casemiro a controlar el juego en medio campo.

Casemiro. El hombre del partido. Dominante en defensa, pero con problemas para armar el juego, el hecho de que Kroos se colocase detrás de él le permitió llegar en varias ocasiones al área. Hizo dos goles definiendo con calidad y temple de goleador. Goles que dan brillo a una buena actuación, pero que no tapan sus problemas en la base del juego blanco.

Modric. Que salga a tarjeta por partido no es una casualidad. El croata dejó continuos detalles de su calidad, pero también de su falta de físico para aguantar 90 minutos de ritmo alto. Junto a Kroos intentó mover a un equipo que jugaba con las ruedas pinchadas y donde apenas encontraba apoyos en sus delanteros.

Lucas Vázquez. Como siempre se mató a correr, pero el partido pedía otra cosa de él, pedía desborde, y a Lucas cada vez se le pone más cara de volante y menos de extremo. Ya ni recordamos su último gol o su último disparo a puerta. El Madrid necesitaba ante el Sevilla algo en esa banda que Lucas ya no da, o al menos ante el Sevilla no dio.

Jovic. No apareció y volvió a dejar muestras de su desconexión con el fútbol del grupo. Puede que jugando a lo que juega el Madrid, él le esté dando al equipo tan poco como el equipo a él, pero son ya tres partidos seguidos donde se va sin apenas ni un remate ni una jugada de merito. Su taconazo en el gol de Casemiro no puede dar luz a un pésimo partido del serbio.

Rodrygo. Zizou le da minutos y seguro que le valdrán para ir creciendo, pero nada de lo que hace justifica su titularidad. El brasileño demostró finura y calidad en algunas acciones, casi todas muy lejos del área sevillista, pero la realidad es que pasó por el partido como lo que es, un juvenil.

Benzema. Apenas participó. El partido estaba atascado y no pudo contribuir a desatascarlo.

Mendy. Sustituyó a Marcelo para dar seguridad defensiva; debía mantener su posición y cerrar esa banda, pero salió despistado y no dio eso que se le pedía, sino justo lo contrario.

Vinicius. Con el partido roto y el Sevilla muy adelantado y jugando con tres atrás, pudo disfrutar de varias carreras al espacio y un par de 1×1, en las que mostró descaro y potencia.

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